lunes, 22 de octubre de 2012

La política sin poder

De la democracia a la plutocracia: la política sin poder.

x Jesús Gabriel, un astrólogo de Barcelona.
 
Se le atribuye hoy al mercado lo que antaño era potestad del emperador o del rey: el control de todo. Tiene su razón. Hasta hace un par de siglos, el imperio, en connivencia y colaboración estrecha con la iglesia, lo controlaba todo: las ideas, la economía, todo. A partir de un cierto momento empezó a extenderse la democracia y la posibilidad de un cierto control por parte de los nuevos agentes sociales que emergieron de las revoluciones del siglo XIX. Y en esas fue que el poderoso pensó que ante el riesgo democratizador haría bien en retirar de la vista general los instrumentos con que ejercía el poder hasta hacerlos totalmente opacos e inaccesibles. Mientras tanto, la vida pública se democratizaba, se habilitaba el sufragio universal y nuevas clases sociales emergían y prosperaban. Sin embargo, a cada paso que daba la democracia, el núcleo del poder cada vez resultaba más insondable e inaccesible. A esa cosa tan opaca la llamamos mercado. Y a esa cosa que debería facilitar la fiscalización, la socialización y la regulación la llamamos democracia, una palabra que ha llegado a significar nada por obra y gracia de sí misma en suma alianza con el opaco poder de quienes decidieron tomar el poder y retirarlo de la posibilidad de que la sociedad lo pudiera controlar.

¿Cuándo empezó todo esto? Más o menos cuando el pequeño Plutón ingresó en el signo de Aries -el portal en el que se inician todos los ciclos simples- en 1820, año que es tomado como inicio de eso que hoy llamamos capitalismo.

Ahora lo tenemos en Capricornio. Queda, pues, un tercio del ciclo hasta que vuelva a Aries a iniciar uno nuevo. Sin embargo, esto que les he explicado no cesará, excepto que vivamos una reducción. Me explicaré. 
Una empresa pequeña, con un funcionamiento simple, el poder está claro, se puede ver y se puede tocar. Puede haber luchas por influir en su funcionamiento -por el uso del poder-, claro está, pero el motivo tiene un perfil definidido y las herramientas, también. Sin embargo, a la que una empresa crece, aumenta en complejidad y se jerarquiza, el poder se metamorfosea tapándose en la complejidad misma. A eso mismo, en el mundo, lo llamamos globalización, algo que no ha cesado de crecer desde mucho antes de que existiera el capitalismo. Ello me lleva a pensar que mientras la sociedad sea compleja, los mecanismos del poder seguirán siendo opacos en proporción a la complejidad que se desarrolla.