jueves, 26 de octubre de 2017

Soraya y el futuro que nos espera

Me planteo en este artículo algunas fabulaciones, a falta de que la realidad concreta nos ofrezca pistas fidedignas acerca de lo que sucede.

Aquí van:


I.

Me hago, tal día como hoy, unas preguntas. ¿Es posible que el gobierno español esté más interesado en que el "procés" catalán vaya a más, tanto o más que los mismos catalanes independentistas? Pues es posible, por qué no. Hace unos días, el pasado sábado por la tarde, se convocó una gran manifestación popular por la libertad de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Me pregunto cómo es posible que el gobierno español, sabiendo de este hecho, se le haya ocurrido convocar el Consejo de Ministros para ese mismo día por la mañana, sabiendo que la dicha convocatoria levantaría ampollas y propiciaría una mayor asistencia a la manifestación. El día anterior, el viernes, el Reus, un equipo modesto de fútbol, recibe una notificación de multa por valor de 60.000 euros. El motivo es que el campo se pobló de aficionados locales que portaban banderas esteladas, y porque la afición rival, del Osasuna, profirió gritos contra España (o eso parecía). La consecuencia de una multa así, para un club modesto, equivale a su medio ruina. La siguiente pregunta es: ¿cómo es que sabiendo que había una manifestación multitudinaria para el día siguiente, se le ocurre al comité iniciar el trámite de multa justo el día antes, sabiendo que podría colaborar con la inflamación colectiva?; ¿por qué no se le ocurrió tramitar la multa, por ejemplo, el lunes siguiente? Pues no. Por consiguiente, deduzco que al gobierno español le interesa fortalecer la causa independentista de los catalanes. ¿Y por qué lo hace? Aquí va la fabulación: 
Estos días se había estado especulando acerca de que un mega aguilón estuviera volando por encima de la península ibérica. Este mega buitre es una metáfora del mundo financiero, la banca, otros países, acreedores, fondos de inversión, la inminente y amenazadora subida de los tipos de interés, etcétera. El asunto es que mientras haya trifulca entre el gobierno español y los independentistas catalanes, el aguilón no va a bajar, pues espera que los elementos en lucha estén más débiles. Por tanto, pues, el gobierno de Madrid está utilizando la trifulca con los independentistas como manera de disuadir al gran buitre negro. Pan para hoy y hambre para mañana, dice el saber popular. Es posible que el gobierno quiera apurar la legislatura con este tono. También es posible que prefiera que otro partido se cargue con el marrón que nos va a dejar el gran buitre negro.
Durante la entrega de los premios Princesa de Asturias, en los que Leticia estuvo con expresión de estar muerta en vida, vi la expresión de los dirigentes europeos. Todos aplaudían al rey, a la constitución, a la soberanía real. Sin embargo, me pareció que entre los asistentes aplaudientes había algunos que llevaban el machete bajo el refajo. Ya se imaginan lo que puede pasar. En esos mismos días, Putin había declarado que el problema de Europa es la doble moral. Aquí queda todo dicho.

II.
En otra de mis fabulaciones, esta vez tumbado cómodamente en el sofá (en el filo-sofá), imaginé que Europa era un gran cuerpo animal, en el que Italia era el pene, Grecia era la vagina, la península Ibérica eran los huevos, por ejemplo, o el apéndice. Y si era esto último, Europa padece de apendicitis. El paso siguiente, si tardan más, será que la inflamación acabe convertida en peritonitis y acabe infectando gravemente a todo el cuerpo (el continente europeo).

III.
La otra fabulación tiene relación con Soraya Sáenz de Santamaría. No tengo su hora de nacimiento, así que he optado por poner como ascendente el grado cabalístico de su nombre. El grado resultante es el 22 de Libra. Es posible que sea ascendente Capricornio, y que el grado 22 de Libra se sitúe en (o cerca de) la casa 10. Mientras fabulaba acerca de este factor, recordé que Margaret Thatcher tiene su grado solar muy a tocar de ahí. A partir de esta coincidencia, empecé a pensar en si Soraya podría llegar a ser la mujer de hierro del futuro, además del presente, de España. Si esto es así, los españoles vamos a sufrir un recorte tan grande como el que Margaret Thatcher propinó a la clase obrera británica, que dejó heridas que aún hoy siguen abiertas. Si eso es así, si Soraya se convierte en Margaret Thatcher a la española, el futuro que nos espera puede ser realmente oscuro. El llamado neoliberalismo, auspiciado por Reagan y Thatcher, se va a quedar chiquito en comparación con lo que nos espera a partir de medio plazo.

IV.
Sobre la declaración de Carles Puigdemont de hoy, y de Soraya en el Senado justo después, ¿se han fijado en el diferente tono vital de él y de ella? Soraya estaba afónica, rota, amenazante como nunca antes, con apariencia de estar disminuyéndose energéticamente. Diría que estaba psico-somatizándose encima. Si Soraya estaba así, y aún así salió al estrado, ¿cómo estaría Mariano Rajoy? En cambio, Carles Puigdemont estuvo firme y enfadado. Pero enfadado, ¿con qué y con quién? Su discurso fue duro hacia la actitud del establishment español, aunque ya sabe cómo se las gasta la casta. Por consiguiente, nada nuevo bajo el Sol. Pues bien, yo creo que Carles Puigdemont estaba enfadado por otra cosa. Sus motivos podrían estar centrados en la actitud partidista, sectaria y corporativista por parte de algunos partidos que dicen ser independentistas (o de izquierdas, presuntamente con conciencia social). Es decir, podría haber convocado elecciones anticipadas, siempre y cuando estos partidos hubieran dado el paso al frente para unirse en coalición en defensa de la democracia y del derecho a decidir. Como ello no ha sido posible, ¿para qué convocar unas elecciones cuyo resultado iba ser presumiblemente parecido al que surgió de las anteriores? 
Mi impresión es que el sistema político catalán está poblado por diversos Caballos de Troya, cada cual con topos, aves rapaces, sapos y víboras, etcétera. Igual que en Madrid, todo hay que decirlo. Es posible que el próximo paso de Carles Puigdemont sea ponerles un ultimatum. De no cumplirse, podría presentar su dimisión. El mes de noviembre promete una apertura del armario en el que se esconden los partidos.

Menos mal que todo son fabulaciones de filo-sofá. 

En el próximo artículo les expondré cuáles pueden ser los mejores momentos para desenredar este asunto, de tal manera que se pueda visualizar el futuro de manera más clara.
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