lunes, 26 de septiembre de 2016

Coca y el grado 9 de Sagitario


Coca y el grado 9 de Sagitario.

Una posible señal relacionada con este rubro: se tiene la sensación de la que la vida no tiene sentido sin un propósito. El problema con Coca es que este propósito, para que pueda ser llevado hasta el final, debe ir acompañado de excitación. La excitación es lo que anima a la persona a mantenerse en pleno rendimiento. El quid de la cuestión es cuando este propósito no es experimentado con excitación –o la excitación decae antes de culminarlo-, lo cual lleva a desentenderse de él a medio camino. O, si lo prefieren, el propósito pierde definición; o bien es uno el que pierde su propia definición como persona en relación a su propósito. La consecuencia de este desentendimiento es el abandono mental y emocional: una percepción de que la vida (y uno mismo en ella) no tiene sentido. Incluso los propios actos, cuando la excitación desaparece, son percibidos erráticos, sin norte, como si no tuvieran sentido.

Las emociones de la persona simbolizada por Coca son su verdadero campo de batalla. Vemos ahí que se alternan la excitación y el aburrimiento, la débil predisposición a construir y la fuerte tendencia a abandonarse.

Coca siente que quiere sentir, pero no siente. Tiene ilusión por sentir emociones más intensas y concisas, puesto que es a partir de ellas que encuentra el sentido a perseverar en un propósito. Sin embargo, lo que siente no es intenso, puesto que idealiza lo que quiere sentir. Lo cual lleva a que uno abomine de lo que siente (o sintió) una vez la excitación ha caído.

Coca necesita sentir que tiene ilusión, aunque esta ilusión rápidamente desaparece de escena. Podríamos decir que Coca tiende a situar lejos los deseos que le llevarían a sentir ilusión. O sea, los ubica en situaciones excepcionales y poco frecuentes.

Coca necesita sentir fuertes estímulos para salir de la rueda de las emociones adversas. Sin embargo, su conservadurismo y sus contradicciones inconscientes le sabotean. Por tanto, pues, la pregunta a hacerse podría ser esta: ¿cómo hacer que de lo cotidiano surja algo de interés que le mantenga a uno con la actitud coherente?

Otro detalle de interés es que el individuo Coca tiene algo de paranoico sensorial. Percibe que las circunstancias que conforman su vida no le apoyan. Si siente víctima de sí mismo y de su discurso. Es así que corre el riesgo de que su vida acabe convertida en una cárcel. Coca se pone a sí mismo tantas condiciones que su experiencia con lo cotidiano se vuelve invivible.

El individuo Coca no tiene suficiente con la vida material. Es ambicioso, aunque fácilmente cae en la decepción y en el desánimo. Necesita de una motivación extra, lo cual acostumbra a venir de su fantasía, dado que las condiciones que la mundanidad le impone le parecen limitadoras. Es decir, todo va bien mientras las ambiciones son soñadas. O, si lo prefieren: Coca desprecia profundamente la materialización. Muy posiblemente haya un tema de fondo relacionado con el miedo a la impotencia, a la incapacidad para manejarse en las circunstancias ordinarias de cada día. Esta impotencia le lleva alternativamente a soñar y a despreciar sus propios sueños. En la medida en que éstos piden ser materializados, el individuo Coca acaba por reírse frívolamente de sus propias ambiciones, renunciando a ellas –lo cual es una forma de esconder su propia impotencia-. Es decir, Coca no se toma a sí mismo en serio.

El grado 9 de Sagitario.

La reverberación de Coca recae sobre el 9 de Sagitario. Este grado describe a la persona que anhela una vida mejor. Puede tratarse de alguien generoso, soñador, idealista, moral y contradictorio. Aún con ello, es profundamente conservador. Se resiste a arriesgar su vida en pro de lo que sueña. Es una resistencia inconsciente y contradictoria, pues no procede de una deliberación o de una reflexión. Hay un vaivén en cuanto a las motivaciones. La persona es sacada de sus limitaciones por sus sueños, aunque con la misma facilidad se ve vuelta a encajar en la rueda de las rutinas cotidianas. Es decir, sueña que quiere ocupar otro lugar mientras sigue atrapado en lo cotidiano.

Es posible que a las personas caracterizadas por este perfil les falte un apoyo emocional sólido, lo cual les impide mantenerse con ganas de concretar y perseverar con la energía necesaria para llevar los asuntos hasta el final. Esta falta de perseverancia arranca desde la niñez. Posiblemente sintieron que los padres les ofrecieron un mundo emocionalmente incompleto. Por tanto, tratan de compensar esta carencia a través de la idealización de la excitación. Y es así como quedan asociados estos conceptos, de tal manera que la realización sin excitación decae; y el desarrollo de uno mismo no tiene sentido sin idealización.

Un trabajo relacionado con este grado -y con el perfil encarnado por Coca- es llegar a despojar la realidad de toda idealización acerca de ella (y de uno mismo dentro de ella). Para alguien que encajara en esta descripción, la realidad idealizada acaba siendo decepcionante. El reto, pues, es trabajar con los aspectos mentales que llevan a la persona a anhelar más lo ideal que lo real. Y más aún: localizar lo que es real en uno mismo, habilitándolo y honrándolo hasta convertir el Yo real como la única vía para la transformación. Los sueños, si uno se deja abatir por la persistencia de la realidad tediosa, no pueden transformar por ellos mismos la realidad. Lo único que puede transformar es un cambio de visión que ayude a trabajar desde la realidad gris, haciendo de ella una plataforma en la que los sueños ya no son una fuente de autoengaño sino un motivo de compromiso profundo en pro de una acción creativa que desafíe toda tendencia al conformismo, al abandono y a la confusión.

Una vez conseguido que los sueños cooperen con la realidad, para hacerla subir de nivel, el lado conservador y el lado aventurero pueden superar sus contradicciones hasta formar una unidad de carácter. Estamos hablando, pues, de una conquista del carácter, en el que las trampas y las tentaciones abandonistas ya han sido superadas.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Elle

Del director de Elle podemos recordar, por ejemplo, Instinto Básico. Se trata de Paul Verhoeven, un director que, al menos en estas películas, muestra poseer un fino olfato para abordar temas psicológicos complejos. Hacía tiempo que Paul Verhoeven no nos daba muestras de actividad, y resulta que nos entrega su película más sutil, mucho más que Instinto Básico.

La protagonista está encarnada en Isabelle Huppert, que brilla espectacularmente en un papel ambiguo y delicado. Vemos a una mujer con poder, que vive sola, que tiene una actitud elitista, que parece estar a distancia de todo y de todos. Junto a ella, un cosmos de personajes, cada uno con su patología. En este sentido, Paul Verhoeven muestra un conocimiento exhaustivo del asunto. El marido, el hijo, la novia del hijo, el amante, la sexualidad, las violaciones -aparentemente no consentidas-, la rivalidad en el trabajo, la condición de mujer y su relación con el dolor; con un padre psicópata y con las secuelas de una infancia difícil y complicada. Junto a ello, todo un elenco en el que cada cual es una bestia desnuda ante los ojos de Paul Verhoeven.

En Elle hay giros inesperados, sorprendentes. Sin embargo, ya al final, nos espera un cambio igualmente sorprendente e inquietante, acaso menos espectacular que otros giros que acontecen, que nos sume en una incógnita que nos deja admirados e inquietos. Es posible que estos giros sean los que mejor reflejan el conocimiento de lo psicológico que nos ofrece el cine de Paul Verhoeven, y más en esta Elle.

En Elle hay mucha psicología, intensidad, misterio, arte, cine. La encarnación del dios Plutón, el del inframundo. Esta encarnación no es en relación a un personaje en concreto, sino en relación a un modo de vida, acaso patológico todo él, que es el que Paul Verhoeven nos explica. Es decir, hay en Elle una crítica al comportamiento humano de la sociedad burguesa. En este sentido, no deja títere con cabeza.

Creo que Elle puede gustar al amante del thriller psicológico, al amante del cine en general.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Política 2008-2016

Vamos un poco para atrás. Estamos en el 2008 y estalla la crisis. Pasan los años y la bola se hace más grande. Justo por esas fechas, aparece Juan Carlos I por televisión diciéndonos que la culpa es del mercado. Vamos, que los estados, las instituciones públicas y los jefes políticos no sirven para lo que supuestamente deberían servir. Dicho por ellos suena a broma pesada. Sin embargo, pasan los años y los mismos políticos que nos decían que la culpa era de los mercados ahora nos dicen que vayamos a votarles porque en ellos está la solución. Me recuerda a la metáfora de la pasta del tubo de dientes, que aprietas para que salga y luego, claro está, no hay manera de volverla a poner dentro del tubo. Algo de eso ha ocurrido: los estados se han ido debilitando, a la par que se han ido engrandeciendo las grandes corporaciones, los bancos y los fondos de inversión. Ya nos avisó el presidente Eisenhower en los años 50: "La influencia de la industria del armamento en las decisiones políticas es mayor que la del máximo gobernante del país."

Lo que ha venido ocurriendo desde los años 50 para acá es justo un desarrollo de esta idea. Incluso George Soros dice que los únicos que tienen sentido de estado son los mercados. Sin embargo, y aún con estos avisos, los políticos siguen haciéndonos creer que pueden hacer algo. Incluso los gobiernos legislan más que nunca y, sin embargo, sospecho, esta abundancia de legislación sólo puede indicar que es una tapadera para enmascarar lo obvio: la pasta no se puede volver a poner dentro del tubo.

Mi pregunta, entonces: ¿cómo es posible que las instituciones, a través de los políticos que las gestionan, pretendan regular los mercados si son éstos quienes tienen el poder? Quizá la respuesta esté en que los mercados cederán el poder que les convenga ceder a dichas instituciones. O lo que es lo mismo: los mercados cederán el poder que les convenga y les resulte favorable. A cambio, las instituciones seguirán siendo los perros guardianes de la casa de los señores, que son los que verdaderamente mandan. 

Otra cosa: Acerca del ex-ministro Soria y su opción a ocupar sillón en el Banco Mundial, ¿no les parece un poco raro que salga esta noticia en este momento? ¿no será que el PP están haciendo los posibles para aniquilar el pacto con Ciudadanos? Entonces, pues, ¿cuál es la razón que lleva al PP a no querer gobernar? ¿quién gana y quién pierde con este tipo de noticias, y más cuando son emitidas en momentos tan delicados de cara a la formación de un gobierno? ¿no será que la propuesta de nombramiento de Soria es una forma premeditada de erosionar las posibilidades de un acuerdo con Ciudadanos? Y luego, ¿qué hará Ciudadanos, volver a pactar con el PSOE? Parece todo una maniobra para quitarse a Ciudadanos de encima, cosa que aplaudirán los del PP y los del PSOE.
Y también podría ser que nadie quiera gobernar, y por eso pasa lo que pasa. 

Y la última: El 2008, si sumamos los dígitos, era un año 1. Ahí empezó la crisis a popularizarse. El año 2017 volverá a ser un 1. Es muy posible que se abra ahí un nuevo ciclo de 9 años. Lo iremos viendo pronto. Mi sospecha es que el ciclo que va del 2017 al 2026 será de una transformación. Empezaremos por las instituciones. Es decir, si antes fueron los bancos los que nos hicieron sufrir, a partir del 2017 van a ser las instituciones públicas las que entren en crisis. Y si las instituciones entran en crisis, también entrarán en ella los partidos políticos, que son quienes viven del asunto. 
Y posiblemente antes del 2020 se aborde el tema del fin del uso libre del dinero, tema del cual ya traté en este blog hace algún tiempo.

martes, 16 de agosto de 2016

Historia de una enemistad

I
Si la vida de una persona está influida por su forma de nacer, reflejada en el consiguiente mapa astral, la vida de las organizaciones también lo está. Es decir, tenemos una huella fundacional que nos acompaña a lo largo de la vida. Un partido político, por poner el ejemplo que hoy les traigo, también lleva grabada una impronta fundacional que le da carácter y destino.

II
Antes que siga, permitan que les comente algo personal. De joven, cuando estaba en los últimos años del bachillerato, orbité alrededor del PSUC. Me llevaba muy bien con los militantes y los admiraba. Eran los tiempos de la pre-transición. Franco aún no había muerto. El caso es que me sentí atraido por las ideas y por el carisma de aquellas personas. Lo curioso del caso es que mi padre, que había sido republicano y rojo, nunca me habló de sus afinidades ideológicas con detalle. Años más tarde me comentó que había militado en las Juventudes Socialistas Unificadas, justo en una edad muy próxima a esa mía que les he indicado. Así que, sin pretenderlo, pues no conocía este detalle, me vi transitando por caminos parecidos a los de él. Más adelante, cuando mi interés por la política empezó a caer (eran los tiempos de los gobiernos de Felipe González), llegué a la conclusión (la misma a la cual habían llegado otros antes que yo, incluyendo a mi padre) de que el destino de la izquierda es estar dividiéndose infinitamente. Acaso sea porque ser de izquierdas requiere de una madurez que normalmente no se tiene, y por eso pasa lo que pasa.
Mi forma de pensar es de izquierdas, aunque no me fío ni un pelo de todo aquel que se diga de izquierdas y aspire a cierta relevancia política.

III
El caso es que en mis disquisiciones, la mayoría de ellas publicadas en este blog, relativas a la influencia del momento de nacimiento en el carácter y en el destino de organizaciones, empresas y partidos políticos. Entonces, pues, me hago la siguiente pregunta:
Si la impronta fundacional de ERC (1931) está presente en la ERC de ahora; y si la impronta del PSUC (1936) está presente en sus sucesivas reinvenciones (IC, En Comú y Catalunya si que es pot); y teniendo en cuenta el nivel de enemistad entre ERC y PSUC existente desde la época de la República, me pregunto si las actuales tensiones son de la misma naturaleza. Es decir, si son de esperar las mismas maniobras de entonces.
Y otra pregunta que me hago: ¿hasta qué punto los integrantes de ambas formaciones están liberados (o no) de esta influencia histórica que actúa inconscientemente?

Sabido es que cuando se fundó ERC su éxito fue impactante. Años más tarde, cuando se fundó el PSUC, hubo un fuerte trasvase de votos de ERC a PSUC. Y luego ocurrió lo que todos sabemos. Más tarde, durante el franquismo, la relación entre ambos partidos no mejoró. Y, por lo que veo ahora, estamos en las mismas.

Adjunto los mapas natales de ambos partidos.


martes, 9 de agosto de 2016

El actor y el personaje


¿Está relacionada la biografía de un actor con las peripecias de los personajes que encarna en (alguna de) sus películas?
El caso de Al Pacino, un Tauro de pro.

En una de las revisiones que me hago por estas fechas, vuelvo a ver "El Padrino / The Godfather" y "Atrapado por su pasado / Carlito's Way". En ambos casos, el tema principal lo encarnan los personajes protagonizados por Al Pacino. Casualmente, o no, ambos personajes escenifican un mismo drama de fondo.

Vemos a Michael Corleone, hijo de un capo de mafia, miembro del ejército USA y héroe de guerra. Se trata de un hombre que quiere dejar la mafia a cambio de vivir una vida "normal". Les hablo de "El Padrino". En "Atrapado por su pasado" vemos a Carlito Brigante, un hombre del hampa que acaba de salir de prisión. Se propone llevar una vida decente. Para tal fin, se propone montar un negocio igualmente decente. Sin embargo, para obtener el dinero con que montarlo, necesita cometer actos muy poco decentes, aunque sea por una única y última vez. Vemos que, en ambos casos, la escala de valores se inclina por mantener a ambos personajes en sus correspondientes estamentos: Michael Corleone, como cabeza de mafia; y Carlito Brigante, acabando sus días de forma prematura y trágica.

Me pregunto yo si la persona llamada Al Pacino plasma parte de su biografía personal en estos dos personajes. Si no recuerdo mal, una misma estructura de fondo de deja ver en "Serpico", por poner otro ejemplo. Es decir, si la biografía de Al Pacino contiene elementos que se ven en las películas citadas. Yo creo que sí, y mucho. Y ahí les dejo el mapa de las estrellas de Al.

Otra pregunta: ¿Es posible que en cada uno de nosotros subyazca un conflicto entre lo que uno haría y lo que se ve abocado a hacer? Es decir, si la herencia coacciona la libertad individual. O dicho de otro modo, si la propia biografía, depositaria de esa herencia, acaba convirtiéndose en el elemento que decide lo que uno va a acabar haciendo.

Por cierto, mención especial a Francis Ford Coppola (director de "El Padrino") y a Brian de Palma (director de "Atrapado por su pasado", acaso una de sus mejores películas, si no la que más.

martes, 2 de agosto de 2016

La correspondencia

Lo que cuenta "La correspondencia", ¿hubiera podido suceder antes de la era de internet? Yo creo que sí, aunque con otros medios.

La correspondencia.

La presencia de las nuevas tecnologías es determinante en la película recién estrenada de Giuseppe Tornatore (recuerden de él, por ejemplo, "La mejor oferta" O "Cinema Paradiso). Sin embargo, como luego veremos, lo que verdaderamente determina es la neurosis del personaje encarnado por Jeremy Irons.

Tenemos ante nosotros a un hombre más bien mayor (Jeremy Irons) que mantiene un romance con el personaje que encarna Olga Kurylenko, una mujer muy joven. Encarnan, ellos dos, a un profesor y a una alumna respectivamente. El tema de ambos, a parte de la relación a banda, es la astrofísica. Llevan una relación académica y afectiva. Este último aspecto transcurre a parte del mundo convencional, pues él es un hombre casado. Sin embargo, él padece en silencio una enfermedad que acabará con su vida. Y la lleva en secreto, aunque con una actividad la suya que es preparatoria para el duelo post-mortem. Y todo con el apoyo de las nuevas tecnologías, aunque, debo decirlo ya, las nuevas tecnologías vienen a ser únicamente el contexto del que se vale la película para explicar un afán perfeccionista llevado al límite por parte del profesor. Es decir, trata de un hombre que sabe que va a morir. A partir de este hecho, organiza su vida digital post mortem. 

Me gustó especialmente por el ritmo, la armonía, por la banda sonora de Ennio Morricone, que, por lo general, suena a muy poco volumen. Hay detalles en "La correspondencia" que están más allá de la historia que literalmente se nos cuenta. Por ejemplo, la presencia del cangrejo. El cangrejo como nombre de una nebulosa, recordemos que son astrofísicos; y el cangrejo que aparece mientras ella está en la playa, una vez el hombre ha marchado de este mundo. Lo del cangrejo es un símbolo que podría pasar desapercibido. Trata de los vínculos ocultos que transforman y modifican la vida de las personas. Es posible que el plan de él de seguir dando recuerdos e instrucciones post mortem a través de las tecnologías sea una metáfora de las pinzas del cangrejo. Por ejemplo, ahí, al final de la película, vemos la reconciliación del personaje de Olga con su madre, todo ello planificado por el hombre que ha urdido todo lo posible y más para que las vidas de las personas cambien a mejor.

Me ha parecido "La correspondencia" una obra de arte, con una historia que hoy es posible gracias a las tecnologías y que antes lo hubiera sido con otros medios. Porque lo que aquí se cuenta es el afán de trascendencia de un hombre cuya principal enfermedad no es el astrocitoma sino una neurosis que seguramente venía de antes. Por cierto, el astrocitoma, si leen de qué va por ahí, podría emparentarse con el simbolismo del cangrejo.

Otro elemento de interés son los exteriores utilizados para el rodaje. En concreto, el llamado pueblo de Bergoventoso, nombre ficticio de los alrededores del Lago D'Orta, en la Isola di San Giulio.

Una película como esta me recuerda a "Mi vida sin mi", de Isabel Coixet.

martes, 26 de julio de 2016

El caso Fischer

¿Qué sería de la mente de personas brillantes sin una madriguera que les sirviera de referencia emocional?

El caso Fischer, que así se llama la versión españolizada de una película llamada Pawn Sacrifice, trata de un caso real: el de Bobby Fischer, el famoso ajedrecista. La he visto dos veces. En la primera, me pareció una buena película. Pasadas unas semanas, volví. Me pareció más interesante en el segundo visionado que en el primero, lo cual dice mucho. No puedo decir lo mismo de, por ejemplo, las películas de Paolo Sorrentino.

Otro factor: Tobey McGuire es el actor protagonista y el productor, lo cual ya indica que se trata de una apuesta importante para él.

Los hechos narran la biografía de Bobby Fischer, con especial dedicación a la experiencia que rodeó a las partidas con Boris Spassky. Se ve, ya al principio de la película, al Bobby Fischer de niño y de adolescente. Se deja a las claras cuáles pudieran ser los hechos que, según avanza la película, podrían tener relación con  su comportamiento de adulto. Por tanto, El caso Fischer puede resultar de interés para aficionados al ajedrez, para quienes quieran conocer el clima que rodeó las relaciones entre USA y la URSS durante los años de la guerra fría y, muy especialmente, para personas interesadas en psicología y en psiquiatría. Y para el público en general, que será puesto en el interior de la mente de una persona brillante y genial, además de otros elementos de su personaldad que quedan bien descritos.

También, ya en el último tramo de la película, vemos al Bobby Fischer de verdad (a través de imágenes de archivo).

Alrededor del personaje de Bobby Fischer hay otros dos, a parte de la madre, la hermana y Boris Spassky, que me llamaron la atención: el del abogado, encarnado por Michael Stuhlbarg, y el del cura, representado por Peter Sarsgaard. En un momento cumbre de la película, el cura dice que el juego del ajedrez es como una madriguera, refiriéndose a determinados rasgos de la personalidad de los ajedrecistas profesionales. Me pregunto, pues, llevado por tal comentario, si las profesiones son también madrigueras, en donde las personas se muestran o se ocultan o parapetan. ¿Qué hubiera sido de una mente como la de Bobby Fischer sin esa pasión, que tan bien se describe en la película?

Aprovecho ahora para adjuntar la Carta astrológica del genio. Verán en ella lo claro que está todo.

domingo, 17 de julio de 2016

El Eneagrama y Ramon Llull


Mientras espero con alborozo poder asistir a la exposición que en el CCCB se le dedica a Ramon Llull, leo y releo un artículo que Lluis Roca dedica al Eneagrama en tono crítico. Se preguntarán ustedes qué relación puede tener el Eneagrama con Ramon Llull y con Luis Roca Jusmet. Ya les digo: mucha. Ramon Llull ideó un sistema que es, en gran parte, eneagrámico y astrológico.

Antes de seguir, les paso el enlace a la exposición: La màquina de pensar: Ramon Llull i l'ars combinatoria.
Y aquí va el enlace con el texto sobre el Eneagrama escrito por Luis Roca Jusmet: El Eneagrama: un apunte crítico.

La razón de este entrelazamiento me produce la siguiente pregunta:

En el texto de Luis se hace una crítica al Eneagrama. También hace una mención a la Astrología. Me pregunto yo si un sistema de conocimiento se puede llegar a confundir con el conocimiento mismo. Es decir, ¿puede convertirse un sistema, que sólo es un modelo de mediación entre el observador y el mundo, en un elemento que le procure fascinación? Es decir, ¿es correcto y saludable tomarse el Eneagrama, los postulados hipocráticos de los 4 elementos, la filosofía china de los 5 elementos, el Ars Combinatoria de Ramon Llull y la Astrología, por poner unos ejemplos, como un sustituto fascinante de la realidad? ¿Y no será que lo fascinante debería ser la realidad sensible en la que vivimos, también llamada Cosmos?

Y más aún, si la realidad -el humus cósmico- no resultara fascinante, ¿qué es lo que hace que lo sea a partir de un sistema de conocimiento?

Otra pregunta más: ¿a partir de qué momento un sistema de conocimiento, que nos ayuda a mediar entre el pequeño cosmos con el gran cosmos, sustituye a la realidad que pretendíamos observar con él?
Dejando a parte el sistema de conocimiento aportado por Ramon Llull, ¿es posible tomarse el Eneagrama, la Astrología o las teorías de los elementos como si se tratara de formas religiosas? O, en el otro lado, ¿alguien podría tomarse estos puentes hacia el conocimiento como si se tratara del conocimiento mismo -hasta dejarlos convertidos en objeto de veneración-?

Mi idea y mi sentir es que estos medios no son la realidad, sino, más bien, reducciones y clasificaciones de la realidad. Confundir la realidad con un método o con un modelo es como rebajar la realidad a las limitaciones del método o del modelo.
Entonces, pues, ¿por qué dejarse fascinar por un método o por un modelo de conocimiento? ¿no debería ser la realidad sensible la que nos debería resultar fascinante? ¿por qué entronizar un método: no será acaso una muestra del narcisismo propio del humano? ¿O quizá es que tendemos a pensar que el método es más que la realidad, acaso porque con el modelo o método creemos ejercer algún tipo de control que nos ayuda a apaciguar el espíritu?

¿Y no será que lo que nos debería preocupar es el determinado uso, tendencioso y mercantil, que hacen los agentes espirituales que trafican con estos puentes, aprovechando el narcisismo congénito de consumidores y clientes potenciales?

De esta última pregunta, Luis hace un argumento con el que estoy totalmente de acuerdo.

Para concluir, les paso un enlace a un artículo en el que describo cómo el neoliberalismo raptó el malestar de las masas y lo llevó hacia la terapia (en lugar de a la revolución), lo cual entroncaría con gran parte de lo que dice Luis Roca en su artículo. Es decir, hacia la explotación del narcisismo:

miércoles, 13 de julio de 2016

Lolo

Retrato de la mujer sagitarial.

Debo reconocer, y lo digo sin tapujos, que siento una debilidad, o como lo quieran llamar, por Julie Delpy. Llevo en la memoria sus interpretaciones, en especial la trilogía rodada con Richard Linklater, con Ethan Hawke como co-protagonista.

Ahora, que recién he acudido a la proyección de "Lolo", en la que es protagonista y directora, vuelvo a quedar prendado. Qué tiene Julie Delpy que me hace tanto tilín. A parte de su presencia, su sentido del humor. Hay algo en ella que denota que se ríe de si misma y de todo. Es un reirse que es, en realidad, un respeto de fondo en relación a las contradicciones y absurdos humanos. Parece extraño, pero no es una contradicción. Ignoro si ella es así en su vida personal. En "Lolo", por ejemplo, hay un guión con tintas agridulces que trata con un humor. Estamos hablando de un drama disfrazado de sarcasmo.

Vayamos por partes. Vemos en pantalla a una madre (divorciada) y a su hijo, que ya empieza a estar bastante más allá de la edad adolescente. También vemos a su novio (de ella) en ciernes. El asunto son los celos del hijo ante la presencia del intruso. Se trata de un Edipo que, ya muy avanzada la película, se nos muestra como que ha ido repitiendo sus argucias con otros novios sin que la madre se diera cuenta (hasta un cierto momento). Dicho de otro modo, la madre no ha tenido novios duraderos debido a la acción subrepticia del hijo. 

Podría servir "Lolo" como debate en escuelas de todo tipo, pues da material como para hacer de ella un testimonio de las relaciones de los hijos con sus padres, cuando éstos se han divorciado y tratan de rehacer sus afectivas vidas (siempre y cuando los hijos respectivos lo permitan).

Es muy destacable la escena final, de lo más sutil de la película, en que se re-encuentra con el novio. Aparece ahí la hija (de él), apuntando a la repetición del conflicto, sólo que en lugar de venir por parte del hijo de ella viene de la hija de él. El conflicto parece que esté a un tris de repetirse.

Una curiosidad relacionada con Julie Delpy es lo sagitarial en ella, nacida en el día que corresponde al último grado del signo de Sagitario. Ella misma imprime un fuerte contenido sagitarial a sus interpretaciones y a sus diálogos. Lo vemos, por ejemplo en esta "Lolo", y lo vimos también en la trilogía de Richard Linklater. En esas tres películas ambos protagonistas, Ethan y Julie, aportan mucha improvisación. Es decir, gran parte de sus características personales son percibidas en su presencia en pantalla sino, además, en los diálogos. Y diría aún más: las cosmovisiones de lo sagitarial se perciben espléndidamente en estas películas de Julie Delpy.

lunes, 4 de julio de 2016

Money Monster

De las películas que han dejado retratado al sistema, me quedo con "Spotlight", "La Gran Apuesta" y "Money Monster". No incluyo en el paquete las películas de Michael Moore y tantos otros trabajos en formato documental en los que se trata el tema del dinero, de las finanzas, de la corrupción, de la codicia, de los abusos y de la estupidez humana. Así, pues, me estoy ciñendo a un tipo de películas cuyo circuito es el de las salas comerciales.

Como decía, esta trilogía, pues ahí veo un hilo conductor común a las tres citadas, trata de algo que ya existía desde hace muuuucho tiempo. Sin embargo, a la que cayó Bernie Madoff, en el 2008, y fue puesto en prisión, a lo que asistimos es a una caida de la venda colectiva. Me explicaré: el sistema es corrupto, y no de ahora. Sin embargo, hay cosas que es difícil que se puedan mantener guardadas, excepto que algo ocurra y detone una situación que lo haga todo más visible. Se podría decir que el sistema es opaco (siempre), sólo que nos damos cuenta según nos va en él. Y resulta que ahora algo nos va en ello, y por eso pasa lo que pasa.

Con la caida de Bernard Madoff fuimos viendo cómo el sistema se las apaña para lanzar al circo de los leones a alguna de sus criaturas, acaso para que el resto de fieras pueda seguir con lo que estaba haciendo, acaso para que el público se regocije y se distraiga. Todo es muy antiguo. Nada nuevo bajo el Sol, vamos.

El caso es que tenemos ante nosotros la nueva película de Jodie Foster como directora. Lo digo ya: es muy buena, ella y la película. Ahí vemos a Julia Roberts, como directora de un programa televisivo, y a George Clooney, como conductor del programa ante cámara. Es de esos programas que con tal de tener alta audiencia es capaz de todo. En este caso, se trata de un programa que toca temas de bolsa y finanzas, en un formato que es puramente tele-basura. En un momento dado, habiendo entrado en los estudios furtivamente, aparece una persona que ha perdido todos sus ahorros siguiendo los consejos del personaje interpretado por George Clooney. A partir de este punto se inicia un viaje trepidante a los reinos de Plutón, el dios del inframundo.

Para no extenderme, les diré que no es sólo un programa de denuncia en relación a una actividad concreta del humano, como podrían ser las finanzas, la economía, la bolsa o la especulación codiciosa. Es algo más. Ahí vemos cómo el sistema va engullendo todo lo que encuentra a su paso: tanto da que sean poderosos, miserables, hackers, periodistas, público, etcétera. 

No es "Money Monster" una película sobre el dinero, sobre las inversiones, sobre los pelotazos que acontecen de un día a otro, que también. Trata "Money Monster" de una maquinaria que engloba a todos los actores que participan en el sistema: o sea, todos: verdugos, víctimas e intermediarios. 

Seguramente no será "Money Monster" de lo mejor de Julia Roberts o de George Clooney, que también es el productor, dicho sea de paso. Sin embargo, sí que contiene perlas en el guión y en la dirección.  Y hasta es posible que llegue a ocupar un lugar destacado en la carrera de Jodie Foster como directora. Estas perlas dan a la película un ritmo trepidante, con detalles y desenlaces creativos muy notables.

Para los astrólogos amantes del cine:
La mención de Plutón es por razones obvias. Lo retrata muy bien. Y además, vemos ahí la exaltación de Plutón en Géminis: cómo los medios de comunicación son la gran máquina tragadora de todo: traga, metaboliza, capitaliza, rentabiliza, fagocita y expulsa.

sábado, 2 de julio de 2016

Neptuno encarnado en Paolo Sorrentino

¿Qué nos quiere decir Paolo Sorrentino en realidad?

De Paolo Sorrentino (para más señas, un géminis con ascendente pisciano) he visto dos películas: La Gran Belleza y La Juventud. Y las he visto dos veces. La primera vez que vi cada una de ellas, debo reconocerlo, me deslumbraron, me fascinaron. Sin embargo, con el segundo visionado la cosa cambia. Me explicaré.

Está claro que Paolo Sorrentino, cabeza privilegiada, quiere transmitir cosas, quizá demasiadas y de modo superficial para la enjundia que esas cosas tienen. Percibo un fondo ético y filosófico en su cine, pero queda eclipsado por el preciosismo y la hiperesteticidad de su estilo. No es de extrañar la fascinación inicial, que se desvanece con facilidad a la que le ves el truco y el afán de protagonismo de lo estético sobre lo ético. Es decir, Paolo eclipsa él mismo lo que quiere transmitir, si es que quiere transmitir algo.

Me pregunto si Paolo Sorrentino quiere explicar lo que parece que pretende querer explicar; o bien, si lo que quiere es demostrar lo buen director que es. Es decir, si su intención, más que la de transmitir lo que parece querer transmitir, es la auto-promoción. Lo cual no es mala cosa para un oficio como el de ser director de cine, para el cual es necesario contar con la complicidad de inversores, productores y público. También me pregunto cómo podría Paolo explicar lo que explica sin la carga preciosista y esteticista que impone e imprime en sus películas.

miércoles, 29 de junio de 2016

Linajes políticos paranoicos

¿Son los partidos políticos estructuras paranoides que sospechan hasta de su propia sombra?

Llevo estudiando los perfiles políticos de los partidos desde una perspectiva astrohistórica. Para ello, recuperé una idea básica: cada organización funciona de acuerdo a su mito o impronta fundacional. Lo cual quiere decir que la cualidad del momento en que surge un partido político lo va acompañando a lo largo de su historia. Estamos hablando, pues, de un linaje transgeneracional.

Por tanto, pues, las cualidades de una organización están representadas en el mapa astral del momento de su fundación.

A partir de esta idea, paso a sugerirles una curiosa relación que afecta a determinados partidos políticos catalanes:
ERC, de signo Piscis, fue fundada en 1931. Fue el suyo un éxito fulgurante en su momento, pues recibió votos de sectores sociales muy diversos. El 23 de julio de 1936 fue fundado el PSUC, bajo el signo de Leo. Este partido atrajo gran cantidad de votos que hasta ese momento habían sido favorables a ERC. Es posible que este hecho, junto a otros factores, haya contribuido a la enemistad que ambas formaciones han estado manteniendo durante décadas. Y la cosa no acaba aquí.

El PSUC se recicla y se convierte en Iniciativa per Catalunya (IC) en 1987, bajo el signo de Piscis. Actualmente, IC forma parte de la materia prima que hoy es En Comú-Podem, de signo Escorpio. Es decir, En Comú-Podem es portador del linaje del PSUC. Me pregunto yo ahora si es posible que persista esa vieja enemistad, ahora reciclada y encarnada en los nietos y bisnietos respectivos. Sospecho que sí.

Por razones ideológicas obvias, la relación de En Comú-Podem con el sector social representado por CDC (ambas formaciones son nacidas bajo Escorpio) no es precisamente amistosa. De hecho, la pretensión de En Comú-Podem es ocupar el trono que ha ocupado CDC durante muchos años. Es decir, en la centralidad del catalanismo que ahora es soberanista. También, claro está, en detrimento del papel que le corresponde históricamente a ERC.

También me pregunto cómo será la relación de En Comú-Podem con la CUP, con ERC, con el futuro partido que emerja de lo que aún hoy es CDC, y con el PSC, suponiendo que este partido algún día optara por reivindicar el derecho a decidir y a la autodeterminación. Es decir, ¿se verán favorecidas las alianzas y las coaliciones; o bien nos mantendremos en la dinámica partidista del divide y vencerás, fiel reflejo de la paranoia que viene siendo habitual?
También, ¿distorsionará el afán de protagonismo de cada partido la acción política necesaria para que los cambios puedan producirse?

¿Para qué están los partidos: para articular causas ciudadanas o para perseguirse y pelearse entre ellos?

Otro dato curioso en ciernes:
el próximo 23 de julio se conmemorará el 80 aniversario de la fundación del PSUC. Ese mismo día, la directiva de CDC dará el paso definitivo para crear un nuevo partido -aunque días antes (8, 9, y 10 de julio) ya habrán decidido cuál va a ser el nuevo nombre-. Va a ser un día con fuerte carga simbólica.

Y la última:
En Comú-Podem va camino de convertirse en partido independiente, dejando de lado la asociación estratégica con Podemos. Habrá que ir viendo la evolución de la actitud y programa del futuro partido, especialmente cuando uno de sus argumentos es la preferencia por un referendum pactado con el Estado, y viendo que esa posibilidad queda cada vez más disipada y alejada según pasan los días. Suponiendo que optaran por decantarse hacia un proceso constituyente, ¿será la actitud de En Comú-Podem favorecedora de pactos, coaliciones y colaboraciones transversales, o seguiremos presenciando cómo la dinámica partidista (de todos los partidos) se impone hasta pervertir las ideas que dicen defenderse?

Y finalmente, dos anotaciones breves:
Los partidos también tienen ego. En consecuencia, también actúan de manera individualista. En los partidos, por otro lado, conviven, solapándose entre ellas, las ambiciones de las personas -que utilizan la organización como plataforma particular-, las del propio partido y las de la comunidad que dicen representar. No es de extrañar que el carácter de los partidos contenga rasgos paranoides, esquizoides, neuróticos, obsesivo-compulsivos, etcétera. 

Y la ultimísima pregunta:
¿funcionan los partidos políticos (incluso, y aún más, los de izquierda) como élites extractivas del alma de sus seguidores, militantes y votantes?