sábado, 23 de febrero de 2019

Carcinosinum y el grado 3 de Acuario


Carcinosinum y el grado 3 de Acuario.

La paradoja que mejor pone en evidencia la forma de funcionar de Carcinosinum es que se trata de personas que se encuentran más a gusto entre desconocidos (o en relaciones infrecuentes) que con quienes se ve obligado a convivir todos los días. Quienes vivan cerca de un Carcinosinum notarán que la relación mejora con la distancia o con la infrecuencia; mientras, por lo contrario, empeora cuando pasa a ser cotidiana. Esto nos llevaría a una primera conclusión: Carcinosinum sintoniza mejor con el alma que con el cuerpo, con la esencia que con la presencia, con lo inhabitual que con lo habitual.
El otro elemento conferidor de carácter es que a Carcinosinum la estabilidad le genera zozobra interior. Parecen preferir lo inestable, lo imprevisible, la incógnita, los cabos sin atar. De algún modo, percibe la incertidumbre como el sostén de la libertad. Y la libertad son cabos sueltos. En cambio, la estabilidad les lleva a creer que por ella deben renunciar a sí mismos. Por eso, para mantener el nivel de incertidumbre que les lleva a sentirse libres, necesitan transgredir sus propios afectos, incluso perjudicando a personas queridas, para sentir que no renuncian a su individualidad. Para sentirse libres, las personas Carcinosinum necesitan desestabilizar sus vínculos con cierta frecuencia, como, por ejemplo, lanzando agua helada sobre los sentimientos de los demás.

En cuanto a estímulos externos (espectáculos, sexo, comida, compañía, proyectos, etcétera), se podría decir que el extravagante Carcinosinum puede caer tanto en la anorexia como en la bulimia, en el vómito y en la glotonería, en el cuidado y en la dejadez, en la diligencia y en la procrastinación, en la austeridad y en el hartazgo. Y lo único que puede llevar a Carcinosinum a un nivel en el que las dicotomías pueden ser trascendidas es a través de un colapso personal, lo cual, paradojas de la vida, puede llevarle al equilibrio.

Las personas Carcinosinum viven atrapadas entre la excitación y la serenidad, lo cual es un anatema que puede llevar a querer vivir cosas que son incompatibles entre si en un mismo tiempo. Semejante contradicción podría percibirse en el modo de administrar la frustración: a través de hiperactividad. Es decir, en fase maníaca no pueden descansar ni aún queriendo. El nivel de excitabilidad nerviosa es tal que la ausencia de estímulos externos es reemplazada por estímulos internos o fijaciones mentales que a menudo se proyectan sobre minucias.
Por tanto, el individuo Carcinosinum cae fácilmente en inquietud o agitación súbita por motivos que por si mismos no deberían resultar amenazantes. La razón de semejante agitación es que la persona Carcinosinum plantea necesidades que se contradicen, que es como decir que en las piezas que forman la personalidad Carcinosinum subyace un fondo de anacronía o incoherencia. Lo cual me lleva a concluir que la persona vive en una confusión de tiempo, que es como decir que vive en el aquí, en el ayer y en el mañana simultáneamente, experimentando emociones que tanto inclinan como disuaden en relación a un mismo motivo. Un ejemplo de esto último lo veríamos en determinadas torpezas del comportamiento, como, por ejemplo, favorecer y entorpecer simultáneamente el curso de los hechos. Y este asunto puede revestirse de cierta gravedad cuando esta forma de funcionar afecta o repercute en otras personas. Lo veríamos, por ejemplo, en el ámbito familiar, cuando el individuo Carcinosinum parece promover lo que pretende impedir. Es decir, queriéndolo o no, la actitud Carcinosinum favorece la proliferación mental de impedimentos, hasta volver imposible lo que podría resultar favorable.

Carcinosinum es capaz de experimentar en un mismo momento emociones que se contradicen.  Puede favorecer lo que rechaza, y puede negar hacia afuera lo que afirma desde adentro. Puede negar una obviedad, mientras se afirma en lo que es inviable como si se tratara de una realidad posible. Es decir, estamos hablando de un desorden de fondo que lleva a la persona a querer vivir en un mismo momento lo que debería ser vivido en momentos sucesivos. La razón de ello gira en torno a que Carcinosinum oscila entre reivindicarse y renunciar a sí mismo. O lo que es lo mismo: entre vivir plenamente o permanecer sepultado en vida, pues Carcinosinum puede querer vivir y estar muerto a la vez

El problema de fondo de Carcinosinum es no poder identificar la razón de semejantes contradicciones. Hay un fondo de rebeldía anárquica en Carcinosinum que tanto puede provocar desgracia emocional en uno mismo como en los demás.

Otra característica de la vida de Carcinosinum es que ven mucho la televisión, o curioseando en revistas, o ante la pantalla del ordenador, o fisgando sobre vidas ajenas, o desperdiciando el tiempo en distracciones que la mantienen a uno en una burbuja mental que le aísla de la realidad. Es decir, pasan más tiempo atendiendo a lo que hacen y dicen los demás que desentrañando los misterios de sus propias motivaciones. Son personas que adoptan la preocupación por los demás como excusa para evitar sentir su propia tendencia a abandonarse. Es como si la persona huyera de sus propios motivos, hasta el extremo de llegar a enjenarse o confundir los motivos de otros con los propios, aunque también puede ocurrir en sentido inverso: que uno transfiera sus motivaciones a los demás, hasta llegar a hacerles responsables de algo que no tiene relación con ellos.

El homeopático Carcinosinum puede resultar de interés para terapeutas (curas, madres, padres) y para cualquier persona que tienda a hacerse responsable del bienestar de los demás, en la medida en que la repetición continuada de los patrones puede llevar a la enajenación, al colapso y a la renuncia propia. Carcinosinum es alguien que puede adoptar la vida de otros como si fuera de su propiedad. Y también son posibles los comportamientos opuestos: que la persona Carcinosinum sienta que su vida es propiedad de los demás. Obviamente, el individuo Carcinosinum no es capaz de reconocer hasta qué punto es dependiente de los demás.

Las personas Carcinosinum están más inclinadas a la abnegación que a la autoestima. Pueden conocer mejor a los demás que a si mismas. Son mejores terapeutas con los demás, mientras que como pacientes no lo ponen fácil (debido a su capacidad para enajenarse).

Siguiendo la lógica de lo expuesto hasta ahora, los individuos Carcinosinum pueden ser simultáneamente activos y pasivos, forofos y desdeñosos, afectuosos y despreciativos, fértiles e infértiles, nobles y corruptos, generosos y avaros. Todo es chocante en Carcinosinum. Puede ser un buen mecenas y, al mismo tiempo, un inquisidor. Es angelical y diabólico, todo en uno. Y es posible que la razón de semejante forma de funcionar sea el miedo al fracaso. Sin embargo, habría que matizar: el miedo al fracaso es el miedo a no poder salvar el alma, lo cual infecta la existencia con una culpabilidad difícil de identificar.

Apego a personajes de ficción, que tanto pueden ser televisivos como creados por uno mismo y proyectados sobre los demás. Esto último puede estar delatando una tendencia consistente en construir ficciones sobre personas reales.

Carcinosinum pueden ser personas muy bien informadas, aunque pueden caer fácilmente en el chismorreo y la chafardería. Podrían ser buenos periodistas, agentes secretos, médiums o sensitivos, pues pueden llegar a saber de los demás a través de vías no convencionales.

Su parte negativa deriva de creer que saben. Es decir, que lo que suponen que saben de los demás es cierto. Por otro lado, las pocas facilidades que la persona Carcinosinum pone para que los demás puedan conocerle no le niega que trate de comunicarse con sus semejantes. La mezcla de ambas cosas da lugar a muchas frustraciones (frustraciones que Carcinosinum provoca en los demás), y predisposición por parte de Carcinosinum a sentirse frustrado por la falta de comprensión que cree encontrar en los demás. En el mejor de los casos, la persona Carcinosinum puede desarrollar su excelencia a través de funciones socialmente deseadas, preferentemente las que se relacionan con el bienestar ajeno, lo cual les permite dar rienda suelta a su interés por los demás, a la par que pueden mantenerse protegidos bajo el paraguas de la discreción que les da la profesión. A través de una profesión que implique cuidar, vigilar o atender a los demás, la persona Carcinosinum puede vivir más cómodamente su facilidad para conocerles sin descubrirse. En definitiva, esconderá su incapacidad para seducir a través de una profesión o función social que los demás valoren, necesiten o perciban como útil, necesaria, atractiva o poderosa.
Por todo lo dicho anteriormente, Carcinosinum es mejor terapeuta que paciente, como prodigador de ayuda que como receptor.

El drama de fondo de Carcinosinum procede de una alucinación congénita que se resiste a ser reconocida. Me estoy refiriendo a una tendencia suicida. Y no me refiero a hechos taxativos, sino a una tendencia latente y que actúa desde la sombra. Las personas Carcinosinum tienden a negarse a si mismas a través de desórdenes cotidianos relacionados con algún tipo de adicción. Y como se trata de una tendencia congénita, la adicción irá disfrazándose de diferente manera según contexto y según la etapa vital. Por consiguiente, bendito aquel que sepa convivir con semejante lastre. Lo curioso en Carcinosinum es que la autonegación trae como consecuencia automática la afirmación del otro (aunque sea construido en base a fantasías o prejuicios). Como indiqué anteriormente, Carcinosinum es más capaz de comprender mejor a los demás que a sí mismo. Incluso hasta podría ser que Carcinosinum encuentre en la vida de los demás, más que en la propia, la razón para seguir vivo.

Las personas Carcinosinum pueden provocar exorcismos o reacciones involuntarias en otros individuos. La razón de este hecho es que Carcinosinum puede infundir su propio disgusto vital en otras personas, haciendo que éstas expresen aspectos bestiales o egoístas. Y un elemento de fondo, que aquí tiene todo el sentido, es la incomprensibilidad del carácter, algo que es muy de Carcinosinum.

Hay en Carcinosinum un susto muy antiguo relacionado con la gestación o el parto. Este susto de fondo puede estar relacionado con secuelas que se arrastran desde el nacimiento, o también puede ser que el trauma se deba a una frialdad emocional relacionada con la figura materna. El resultado de ello es una tendencia inconsciente a luchar por la vida o a dejarse vencer por la pulsión de muerte. Otra consecuencia es una sensación de hostilidad o frío existencial permanente, como si uno viviera con y en lo moribundo, de tal manera que hay un pesimismo de fondo que se manifiesta de formas muy diversas, aunque el factor común de todas ellas es el frío emocional y el desdén psicológico. Este desdén se expresa como si fuera un filo cortante, una pulsión que, llevada al extremo, comportaría sentimientos y actitudes temerarias o suicidas. Como comenté anteriormente, la tendencia al suicidio no necesariamente se manifestará a través de hechos concretos, sino a través de una actitud hostil que niega la alegría de vivir y fomenta la renuncia a uno mismo. Un ejemplo de ello es la aprehensión, un estado mental en la que las fantasías de muerte, de fracaso, de abandono o de renuncia le llevan a uno a no querer vivir estando vivo (o a estar vivo mientras desearía estar muerto).

Carcinosinum se corresponde con una mente aguda y rápida, aunque con tendencia a descuidar las propias capacidades. Hay una tendencia fuerte al abandono, ya sea por activa o por pasiva. Se trata de personas que se sintieron abandonadas, desatendidas o mal comprendidas. La consecuencia de ello es que se abandonan a si mismas. A menudo observamos cómo estas personas despuntan en alguna capacidad, aunque la abandonan con facilidad. La mente de estas personas está llena de proyectos abandonados o sin concluir, en proporción con el sentimiento de abandono que les acompaña interiormente. Abandonar es como dejarse atrapar por un sentir que no son valiosos para los demás. Y si no son valiosos para los demás, para qué desarrollar las propias capacidades, si estas son las que enriquecen el contacto social. La consecuencia de ello es un abandono de la propia mente, que se vuelve viciosa o estrafalaria.



El grado 3 de Acuario.

El grado de resonancia de Carcinosinum se corresponde con el 3 de Acuario. Si en cada grado se escenifica un factor particularmente fino del signo, el grado 3 de Acuario es en donde mejor se percibe el lado más hermético y contradictorio. En este sentido, el grado 3 representa las coacciones derivadas de las rutinas diarias, incluyendo en ellas lo emocional, lo doméstico, lo relacional y los cuidados a los que la vida nos obliga, etcétera. Estas coacciones van acompañadas de un miedo a fracasar, o a no ser comprendido o aceptado, o a que todo esfuerzo sea en balde. Y el miedo a fracasar es el miedo a morir sin haberse limpiado por dentro. Por consiguiente, hay en Carcinosinum un miedo a morir, al tiempo que se desea estar muerto. Un miedo a no poder (o a no saber) curarse, hasta preferir estar muerto. Carsinosinum representa la voz profunda de la desesperación. Y es que la emoción básica de Carcinosinum es la soledad.

Por todo esto, y en consecuencia, hay en Carcinosinum un sufrimiento latente y desesperado, a menudo sin identificar o reconocer, que provoca fuertes sentimientos de desesperanza, que la persona suele proyectar sobre sus seres queridos, acaso esperando que sean los demás quienes generen el sentido de la propia vida. Se trata de un sufrimento que es tan tozudo como lo es la persona. Por tanto, oscilaciones bruscas entre el interés por los demás y el interés por uno mismo, entre el interés por la vida y el abandono a los vicios de la mente.
Suele haber una fuerte queja interna en relación a la falta de complicidad y de reciprocidad que percibe en los demás. Esto le lleva a sentirse víctima o a preferir la soledad. Lo curioso del caso es que el victimismo de Carcinosinum es justo lo que le lleva a rodearse de verdugos potenciales. De ahí que prefiera relacionarse con personas poco conocidas, a las cuales poder idealizar e idealizarse a si mismo.
Carcinosinum también colecciona preocupaciones (una especie de Síndrome de Diógenes psicológico y emocional). Se trata de un vicio mental que le lleva a girar alrededor de la preocupación por los demás e, incluso, por personajes que son fruto único de la ficción. Bien, de hecho, la línea que separa lo ficticio de lo real es posible que no exista en Carcinosinum, lo cual explicaría su tendencia a enajenarse.

Se refugia en nimiedades cotidianas, ya sea para evitar pensar en profundidad, ya sea por sospechas acerca de lo que cree que es falta de honestidad de los demás. La tendencia a idealizar o a demonizar a los demás es muy propia de Carcinosinum. Demoniza a quien tiene cerca e idealiza a quien tiene lejos.

En Carcinosinum (y en los primeros grados de Acuario) la mente es excepcional y brillante, aunque la actitud personal no la secunda o no es capaz de gestionarla. Por otro lado, el intelecto es rápido y el cuerpo es lento. La consecuencia es que hay fluidez de ideas y una tendencia a dejarlas sin materializar. Y todo ello es debido a esa fuerte tendencia a dejarse enajenar.

lunes, 28 de enero de 2019

2019 Júpiter (2/2)

Resultat d'imatges de EL COLGADO
El post anterior concluía con una gran contradicción. A saber: los políticos siguen insistiendo en que son ellos quienes proponen las soluciones. Insisten porque mercadean con ellas, con los problemas, con nuestras vidas, con nuestros ideales, con nuestras necesidades. Vivimos en un mundo solucionista ante problemas sin solución. Y los solucionistas son mercaderes. Hay mercaderes políticos, mercaderes espirituales, mercaderes médicos, mercaderes analógicos, mercaderes digitales, mercaderes exotéricos, mercaderes esotéricos, etcétera. Sin embargo, deberíamos entender que lo que generará la solución es una suma compleja de factores, pues los problemas también se generaron así. Pero, claro, el humano, que pretende un mundo ordenado y bajo el reino de la razón, idealiza las soluciones porque se idealiza a si mismo e idealiza sus capacidades y su propia existencia (de espaldas a la naturaleza intrínseca de las cosas). Y de esta idealización surgen numerosas profesiones, y todas pretenden solucionar reduciendo y categorizando los problemas a la medida de los intereses de esos profesionales. El fracaso humano da de comer a muchas bocas, lo cual indica que gran parte del solucionismo fomenta los problemas que pretende solucionar. Y ninguno de esos mercaderes consiente que el ciudadano pueda llegar a soluciones sin pasar por ellos. Si esos mediadores-mercaderes se retiraran, nuestras vidas cambiarían definitivamente, pues ello nos obligaría a relacionarnos entre nosotros de una manera más comprometida y consciente. Y para ello, para saltarnos la influencia de semejantes mercaderes, deberíamos confrontarnos con nuestra naturaleza depredadora. Pero, claro, si ellos desaparecieran, el sistema caería definitivamente, pues los mercaderes se aprovechan de las contradicciones, incluso las fomentan con plena conciencia. Y eso es algo que afecta a todas las profesiones que ofrecen mediación, como, por ejemplo, la política. La política es la burocracia de la democracia, un cáncer en expansión que acabará con ella.

El caso es que me propongo hablarles en este escrito de la cuadratura entre Júpiter y Neptuno, que nos irá azotando a lo largo de este año. Esta cuadratura exacerbará (ya lo está haciendo) las contradicciones, que son como plagas sociales que surgen por doquier. Les propongo unos ejemplos:
- A parte de la alocución de Juan Carlos I, de la cual hablé en la conclusión del post anterior, las contradicciones nos van a ir asaltando en el camino de maneras muy variadas. Aquí van unas perlas:
- Un médico independentista, por tanto favorable al derecho a decidir de los catalanes, forma parte de la cruzada de médicos que abogan por eliminar la homeopatía del mapa. Es decir, derecho a decidir en unas cosas pero no en otras.
- Un editor de revistas, favorable a las medicinas alternativas, reniega furibundamente del derecho a decidir de los catalanes.
- En relación al conflicto del taxi: hasta no hace mucho las emisoras de radio se declaraban encantadas con los taxistas, pues los consideraban fieles transmisores de sus intereses. Sin embargo, ahora se ponen de acuerdo en defender la libre competencia (en relación a las empresas VTC), despotricando de los taxistas en huelga. Me pregunto yo qué les hace ahora, precisamente ahora, defender los intereses de la libertad de empresa.
- Hay partidos que abrazan el ideal nacionalista hispano, como Vox, C's o el PP, pero, mira por dónde, defienden el liberalismo en lo económico. Eso mismo se podría aplicar al resto de partidos, incluso a los que defienden la independencia de Catalunya.  ¿Alguien entiende por qué son estatistas patriotas en lo emocional pero no en lo económico? ¿Y cómo es que, mientras babean con la palabra España, se pongan a defender a las empresas VTC?
- El caso de Demos, próximo a Vox, que aspira a que España vuelva a ser el faro de la civilización cristiano-católica de habla hispana, como si si fuera posible volver a épocas pretendidamente gloriosas. Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que España pueda volver a ser el faro del mundo, si la gestión del conflicto en Venezuela por parte del gobierno español es como está siendo? De vergüenza ajena, vamos.
- El gobierno español, que propone un plazo de 8 días para que Nicolás Maduro convoque elecciones: ¿pero cómo es posible que el gobierno proponga algo así después de no haber reconocido a Nicolás Maduro como gobernante legítimo (en el 2013, si no recuerdo mal)?
- ¿Y cómo es posible que el actual gobierno español exija a Nicolás Maduro que convoque elecciones libres, si mientras tanto en España dicho partido está en minoría? ¿No debería Pedro Sánchez convocar elecciones inmediatamente?
- El caso de la ex-atleta Ruth Beitia, que acaba de dimitir como candidata del PP, que proclama su amor por los animales a la par que dice que es taurina. Luego supimos que el taurino es su padre, y por eso a Ruth le encanta ir a presenciar corridas de toros. ¿Es que no se da cuenta de semejante incongruencia? ¿No deberían los personajes públicos los que más debieran esforzarse en parecer congruentes?

El caso es que Júpiter, a través de sus aspectos, pone luz sobre tanta incongruencia. ¿Y cómo lo hace?: pues llevándonos a escenificar nuestra propia incongruencia de la manera más gruesa y voluminosa posible, para que todo el mundo se de cuenta. Lo lamentable es que ni con lo grueso nos damos cuenta de semejantes barbaridades. Y en el caso de la actual cuadratura con Neptuno, el asunto gira en torno a anhelos inconscientes, que saltan a la superficie en forma de delirios espirituales. Tengamos en cuenta que la finalidad del delirio es la decepción. Por consiguiente, la cuadratura nos irá llevando, durante todo el 2019, a escenificar la decepción en relación a los mediadores que trafican con nuestras expectativas . Y hasta es posible que esta decepción sea lo mejor que nos pueda pasar, para que aprendamos a gestionarnos como colectivo a partir de causas concretas.

Y como Júpiter también guarda relación con el imperio (y con las ínfulas imperialistas), iremos viendo cómo esas ínfulas se convierten en ridículo total. Recordemos que los imperios se expanden para poder defender a la élite. El pueblo no tiene ninguna importancia, aunque se alinee emocionalmente con el ideal imperial que proponen sus gobernantes. ¿Cómo es posible que el ciudadano mondo y lirondo se ponga a apoyar a la élite que le fagocitará? Otra incongruencia más, y de las gruesas. El estado-nación, para poder garantizar su supervivencia, necesita aspirar a imperio. El ejemplo más actual y más claro es Rusia, además de España, que aspira a reverdecer su viejo imperio, para mayor gusto de la élite gobernante (o aspirante a gobernar). Para poder preservar sus intereses, una nación requiere seguir desarrollándose como imperio, prometiendo a la ciudadanía propia momentos de gloria. Promesas que irán muriendo sin haberse cumplido, pues no había intención de cumplirlas. Ya veremos como irán surgiendo aspirantes a Napoleón.

Por tanto, lo que más claramente vamos a ir presenciando durante una buena temporada es el fracaso de la política. ¿Qué es que no era un fracaso desde hace años? Pues sí, pero lo del 2019 será de record Guiness.

En España, en Catalunya, en Europa, y en el resto del mundo, iremos viendo cómo la política fracasa una y otra vez. Las movilizaciones sociales serán la consecuencia de ese fracaso. Y será la intensidad de tales movilizaciones las que obren, en la medida en que serán llevadas por las fuerzas del inconsciente colectivo, y abran vía.
En el tema que afecta a la relación entre Catalunya y España, y viendo que la política está haciendo aguas por todos sitios, sólo podrá encontrar la vía cuando la ciudadanía se desmarque de los partidos. Será la única manera de mantener la congruencia, pues la razón de ser de los partidos es favorecer a una élite a partir de fomentar la división en el pueblo. Por consiguiente, debe ser la ciudadanía la que se reivindique ante el afán monopolístico-solucionista de los partidos. Y si no es capaz de soltarse de semejante influencia, es que no está a la altura de los ideales que dice defender.

El aspecto entre Júpiter y Neptuno suele estar relacionado con el cáncer. En concreto, con el cáncer linfático. Atención, pues, quienes tengan antecedentes familiares relacionados con esa enfermedad. Y si tomamos este cáncer como metáfora social, veríamos que cada partido político es un tumor que busca hacer metástasis succionando la energía de la ciudadanía. Los partidos políticos son el cáncer de la democracia... y son los que están acabando con ella.
Y si el cáncer porta un mensaje oculto, sería algo así como la tendencia a renunciar a si mismo a cambio de nada. Si lo llevamos a lo social, este cáncer lo percibiríamos en una ciudadanía que renuncia a si misma entregando su alma a los partidos políticos a cambio de nada. Esperemos que esta cuadratura suponga una reacción que lleve a que la ciudadanía se empodere frente a los intereses mezquinos de los partidos políticos.

Conclusión:
Ante tales despropósitos, y mientras no encontremos un recambio profundo y realista al actual sistema (para lo cual deberemos esperar al 2037), el humor nos puede ayudar a sobrellevar la carga y el ridículo. Les recomiendo que escuchen las palabras de Ignatius, un humorista que es filósofo. Habla claro como el agua. ¡¡ Y además es jupiteriano total !! ¡¡ Ah, y dicho sea de paso, también lo es Nicolás Maduro !! Si les apetece, vayan al siguiente enlace: ¡ Es el mercado, amigo !

domingo, 27 de enero de 2019

2019 Júpiter (1/2)

Anterior a la incorporación de Urano a la interpretación astrológica, el planeta que mejor expresaba lo público y lo político era Júpiter. Y Júpiter sigue siendo el arquetipo de lo notable, de lo que resalta socialmente, de los valores expresados públicamente. Sin embargo, con el descubrimiento de los nuevos planetas, ciertos conceptos, que resultaban simples y concretos, se van revistiendo de complejidad (en paralelo a la creciente complejidad social). Así, por ejemplo, Neptuno también tiene relación con la política, pero en la medida en que la política contribuye al espectáculo del "pan y circo". Es decir, el concepto asociado a Neptuno es el mayor contribuyente a la distracción de las masas, a la abducción, a la hipnosis colectiva. Entonces, cómo re-distribuir las funciones sociales atribuidas a los arquetipos planetarios. En pocas palabras:

Urano es el representante de la acción humana desencorsetada. Recordemos que su descubrimiento coincide con la primera revolución industrial, con la Revolución Francesa y, muy especialmente, con el surgimiento del romanticismo en literatura y en música. Más adelante, con Neptuno, la idea romántica se transmuta en individualismo. Lo curioso del caso es que Neptuno representa la acción del inconsciente colectivo, algo que es justamente lo opuesto a la individualidad. Por consiguiente, Neptuno es el individualismo como síntoma de la aniquilación de la individualidad
Luego vino Plutón, que nos demostró que el mundo está influido por dinámicas oscuras y depredadoras. Luego vino Quirón, que está muy relacionado con lo patológico. Y es justamente que Quirón representa más y mejor la realidad de la acción de los políticos en la época contemporánea. Según Quirón, los políticos son los grandes procrastinadores en el gran cotarro de la política. Es decir, los políticos han quedado reducidos a muñecos en el gran guiñol. Y como la misma palabra indica, la función de los partidos políticos es ir dividiendo la opinión popular hasta dejarla hecha polvo.

Pues bien, en este año 2019 Júpiter transita por el signo de Sagitario. Este tránsito está poniendo en evidencia lo más inútil y lo más perverso de la acción política. Y si a ello añadimos que gran parte de este tránsito va a formar una cuadratura con Neptuno, podemos vislumbrar un año de grandes contradicciones. Por decirlo de otro modo: el gran ridículo a la vista, el rey desnudo. Pero vayamos por partes y remontémonos a un cierto momento en la historia reciente:

Justo al estallar la gran crisis económica del 2008, el rey Juan Carlos I apareció por televisión declarando que la culpa del asunto estaba en los mercados. Lo cual indica que los gobiernos han ido renunciando a sus funciones y entregándolas a eso que llaman mercados. Pues bien, nadie, después de esas declaraciones, ha desmentido lo que Juan Carlos I dijo. Lo curioso es que los políticos siguen actuando y prometiendo al pueblo lo que no pueden dar. Porque, claro, si el poder ha sido transferido a los mercados, ¿cómo podrán los políticos restituir el orden y retomar el poder perdido si previamente no le quitan a los mercados la prerrogativa a ellos entregada?

En el siguiente artículo les comentaré más concretamente lo que nos puede deparar el tránsito actual de Júpiter por Sagitario.

viernes, 11 de enero de 2019

La Era de Géminis

En el mundo de los astrólogos (y de los no astrólogos) se habla mucho acerca de si ya estamos en la Era de Acuario o si aún le queda cuerda a la Era de Piscis, como si la complejidad del mundo pudiera describirse únicamente con un único megaciclo, como es el de las Eras, basado en la precesión de los equinoccios. Sin embargo, en el mundo de la astrología hay otros ciclos, tanto o más obvios que el derivado de la precesión de los equinoccios.

Si el ciclo de las Eras basado en la precesión de los equinoccios ocupa un total de casi 26.000 años, el basado en las sucesivas conjunciones entre Neptuno y Plutón ocupa 36.000. Y así como la Era de Piscis, suponiendo que aún no estemos en la Era de Acuario, arranca desde la época de Cristo, con lo cual la Era de Piscis resulta ser un periodo pro-cristiano, las Eras basadas en la serie de conjunciones entre Neptuno y Plutón nos ayudan a encontrar una explicación más plausible y tangible de la evolución humana. Vamos a ello.

Imaginen que cada uno de los 360 grados del zodiaco equivaliera a 100 años. El total sería 36.000 años, justo lo abarcado por las conjunciones sucesivas entre Neptuno y Plutón habidas desde Aries a Piscis. Por poner un ejemplo: la primera conjunción habida en el signo de Géminis acontece en el grado 3. La siguiente, en el grado 8. Y así sucesivamente hasta agotar los 3.000 años que dura la serie de conjunciones en cada signo. 3.000 multiplicado por 12 da 36.000 años. Fíjense bien que entre una conjunción y la siguiente median casi 500 años, a razón de 100 años por grado.

Si tomamos el signo de Aries como el iniciador de ciclos, veríamos que la primera conjunción entre Neptuno y Plutón coincide con la revolución del neolítico, y con la sucesiva emergencia posterior de la civilización sumeria, de la egipcia, etcétera. 36.000 años antes, con conjunciones entre Neptuno y Plutón en Aries, encontraríamos que la evolución humana deja atrás el periodo neandertal y empieza a construir su identidad como sapiens, cosa que se va evidenciando en el ciclo actual (a partir del neolítico).
Si nos vamos a buscar la primera conjunción entre Neptuno y Plutón en Tauro, nos encontraríamos con las primeras construcciones mentales orientadas a facilitar la emergencia del monoteísmo. Por lo tanto, toda la serie de conjunciones en Tauro suponen el crecimiento, desarrollo y despliegue de la idea de un Dios único.
Y si nos vamos a buscar la primera conjunción habida en el signo de Géminis, en 1.398, nos encontraríamos con el nacimiento de Gutenberg, inventor de la imprenta. Por tanto, podríamos visualizar que lo propio de la Era de Géminis es la ilustración, el aprendizaje, la comunicación, la transmisión de conocimiento, de la información, la creciente hiper-documentación. Podríamos decir que la imprenta fue el detonante de otros desarrollos posteriores, como, por ejemplo, el Renacimiento, la Ilustración, la Revolución Francesa, la Revolución Industrial, el desarrollo del capitalismo. En relación a esto último, hacia 1.398 se estaba produciendo el esplendor de la Revolución Comercial de finales de la Edad Media. Se trataba, pues, de los orígenes de lo que mucho después se llamó capitalismo. Y si mucho me apuran, también se podría relacionar con el invento de la letra de cambio y del pagaré.
En cuanto a la siguiente conjunción, la de 1.892, coincidió con la invención de lo que hoy ha venido a llamarse neurociencias (vía Ramón y Cajal, premio Nobel en 1.906 por estos hallazgos). Gracias a este hecho, ahora vemos que términos como neuromarketing, neurocomunicación, inteligencia emocional, etcétera, han proliferado hasta inundar las comunicaciones. Las siguientes serán en 2.385, en 2.878, etcétera. Cada 5 grados una nueva conjunción.

En definitiva, las conjunciones entre Neptuno y Plutón en Aries supusieron la construcción identitaria del humano como especie superior; las correspondientes a Tauro significaron la apropiación de la tierra y de la materialidad espiritual (o espiritualidad material, si lo prefieren); y las correspondientes a Géminis están trayendo la hipercomunicación que hoy podemos constatar, como, por ejemplo, a través de la proliferación de medios (prensa, televisión, internet, etc).

domingo, 6 de enero de 2019

Solanum Malacoxylon y el grado 21 de Libra


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Solanum Malacoxylon y el grado 21 de Libra: el zarandeamiento psico-emocional y las dificultades para encontrar la paz entre tanta agitación.

Solanum Malacoxylon tiene diversas formas de expresión. Por un lado, puede dar lugar a personas divertidas, cuya preferencia es mostrar un lado cómico de si mismos. Otros registros, por contra, pueden dar lugar a personas melancólicas y poco claras a la hora de darse a conocer. Sin embargo, aún con semejantes diferencias, el fondo común es que se trata de personas exigentes hasta el masoquismo; perfeccionistas, hasta sentirse mal por los propios defectos, ante los cuales se sienten muy vulnerables, especialmente cuando son conscientes de ser observados. Y se trata, además, de personas que son más afines al dolor o al deber que al placer. En consecuencia, tenemos ahí una fusión de contrastes: personas que llevan dentro de si un código muy estricto en cuanto al comportamiento, aunque también puede darse el caso contrario: que siendo estrictos hayan renunciado a mejorarse a si mismos a cambio de hacer de la propia conducta algo risible. Sin embargo, aún con ello, el fondo perfeccionista está ahí, incluso vistiendo como un hippy, como un dandy de punta en blanco o como un payaso. Solanum Malacoxylon trata de alguien que puede parecer relajado o desapegado de toda consecuencia relacionada con sus actos, pero que en el fondo teme por su propio comportamiento, aunque se disfrace de broma continua. Otra forma de hablar de ello es que las carencias de Solanum Malacoxylon tienen su origen en un padre o una madre más preocupados por las apariencias y por el propio prestigio, más que por expresar calidez y cariño abiertamente. Y es muy posible que un posible desencadenante sea esa misma frialdad o desinterés emocional por parte de ese progenitor. O lo que es lo mismo: Solanum Malacoxylon procurará no decepcionar; o bien, si lo hace, optará por presentarse ante los demás como una caricatura de si mismo.

Hay un fondo de rencor en Solanum Malacoxylon cuyo origen está en la relación con ese padre o esa madre. Podríamos decir que hay una sensación de falta de reconocimiento que no es saciable, pues procede de la propia infancia. Solanum Malacoxylon teme resultar violento si se permite expresar el rencor. Para tapar este temor, la persona se vuelve fría e introspectiva. En otras ocasiones puede manifestarse cínica o frívola ante sus propias necesidades emocionales, que es como decir que necesitará aislarse de los demás para poder contactar con su propia herida y con el único médico que le podría curar: el silencio y la conexión con la naturaleza.

Otra forma de manifestación de la vulnerabilidad propia de Solanum Malacoxylon es quejarse por injusticia o discriminación, lo cual indicaría que valora más la opinión ajena que la propia. Aquí se podría decir que el drama de Solanum Malacoxylon gira alrededor de un sentirse fácilmente excluido. O si lo prefieren, la persona Solanum Malacoxylon arrastra consigo la ignominia sufrida en la infancia, hasta el punto de creer que no es nadie, incluso habiendo recibido reconocimiento explícito en la madurez. Está claro que en el perfil psicológico de Solanum Malacoxylon persiste una sensación profunda de desamparo que no desaparece con las muestras de amparo posteriores, como si éstas no sirvieran para exorcizar las miserias emocionales primigenias.

El rencor, tal y como es encarnado por la persona Solanum Malacoxylon, puede manifestarse como envidia o como necesidad de venganza. Sin embargo, y aquí está el asunto, el individuo no se permite aceptar esos motivos, lo cual le llevará a sublimar estas pasiones pasándolas del ámbito particular al ámbito colectivo. Ello puede llevar a estos individuos a profesar alguna ideología social que defienda la justicia colectiva que él no es capaz de defender por y para si mismo. Por ello, esperan que una ley externa arbitre sobre esas injusticias, para no tener que gestionar el conflicto en el cara a cara. Sin embargo, la única alternativa posible es asumiendo el arbitraje de forma proactiva.

Los individuos Solanum Malacoxylon tienen mucha paciencia, aunque habría que alertarles sobre si lo suyo es más esperar o procrastinar. Esto me lleva a constatar que en la vida de estas personas se alternan las decisiones intempestivas con justo lo contrario: la procrastinación, una tendencia muy viciosa y muy propia de Solanum Malacoxylon consistente en dejar lo más emocionalmente necesario en segundo término.

En Solanum Malacoxylon puede haber violencia interior, que es consecuencia de una transformación de la tristeza en una emoción que considere más manejable. Así, por ejemplo, podemos percibir actitudes críticas orientadas a tapar la vulnerabilidad. De algún modo, Solanum Malacoxylon siempre encontrará una excusa para no mostrar directamente lo que considera sus miserias. O lo que es lo mismo: cuanto más necesite expresar su propia zozobra interior, más hará por enmascararse con reivindicaciones o quejas sobre el funcionamiento de la sociedad, pues así le parece que sublima lo propio y lo disfraza con maquillajes que los demás puedan aceptar.

Solanum Malacoxylon ofrece dos registros: por un lado, el de la persona responsable y paciente que no muestra sus necesidades fácil y directamente. Y por el otro, el de la persona seductora y amable que trata de procurar la paz, ya que esa ha sido la función que ha aprendido a desarrollar en contextos violentos.

El grado 21 de Libra.

El 21 es el grado de Libra en el que se expresa más claramente el carácter de Solanum Malacoxylon. Es de los grados más saturninos existentes en el signo de Libra. No es de extrañar que en astrología médica esté relacionado con la sequedad y la aridez. O lo que es lo mismo, con la falta de hidratación, lo cual puede perjudicar a los tejidos conectivos, que pueden volverse rígidos. Por tanto, pues, Solanum Malacoxylon puede ser de interés para personas que padecen de pinzamientos articulares con afectación sobre nervios, aplastamientos de vértebras, ciática, lumbago, rigidez muscular e, incluso, tendinitis, capsulitis, luxaciones y desencaje de articulaciones.
Por otro lado, en el 21 de Libra se manifiesta una alternancia entre firmeza y laxitud, concreción y abstracción, manifestación y ocultación, dignidad y miserabilidad, etcétera.


Las personas que se corresponden con esta tipología suelen sentirse arrojadas a este mundo, lo cual nos llevaría a pensar que el entorno emocional con que se encontraron al nacer es determinante para comprender sus motivaciones de mayores. Una emoción muy relacionada es la de sentirse zarandeado, ya sea por circunstancias externas concretas, ya sea por estados internos causados por algún mecanismo de defensa obsoleto. Y como la planta Solanum Malaxylon, las personas cuyo rubro astro-homeopático sea este se sienten fácilmente azotadas por el viento, achicharradas por el calor, afectadas por el frío nocturno o del invierno. Este zarandeo les causa dificultades para encontrar la quietud, el equilibrio y la paz.