domingo, 8 de octubre de 2017

10/10/2017: Júpiter, Escorpio, Catalunya

Casualmente (o no) el día 10 el planeta Júpiter ingresa en el signo de Escorpio. Ese mismo día hay prevista una sesión en el Parlament de Catalunya que puede levantar ampollas entre propios y extraños. De hecho, es como si ya hubiera ocurrido, a tenor de las reacciones que se observan. 

El paso de Júpiter por Escorpio viene a ser el octavo fotograma de la gran película zodiacal que tutela el proceso soberanista que estamos viviendo en Catalunya. El primer fotograma se vio en el 2010, cuando se produjo la sentencia del Tribunal Constitucional que incendió los ánimos. En ese año Júpiter estaba de tránsito por el signo de Aries, que representa un punto de referencia iniciático e iniciador. A razón de un fotograma por año, hemos ido viendo la evolución de este proceso. Si levantamos la carta del ingreso de Júpiter en Aries del 2010, veríamos en ella cómo se escenifica a las claras lo que luego hemos ido viendo desarrollarse. Luego de Júpiter en Aries, en el 2010, hemos ido viendo las fases de desarrollo siguiendo el ritmo de los sucesivos ingresos de Júpiter en Tauro (2011-2012), en Géminis (2012-2013), etcétera. Por ejemplo, este último año hemos asistido a la judicialización de la política (o la politización de la justicia), algo que podemos constatar con el tránsito de Júpiter por Libra. Ahora, a partir del día 10 y hasta el día 8 de noviembre de 2018, Júpiter ingresa en Escorpio, un signo que, según dicen, es el de Catalunya. Si ello se ajusta a la realidad, un tránsito así debería traer el éxito a aquello que se inició en el 2010. Sin embargo, recelo de la tal atribución, la de la regencia de Escorpio con Catalunya. Lo que sí es cierto es que la carta del momento del ingreso en Escorpio (a la vista en el gráfico adjunto) no puede ser más adversa.

Si el zodiaco fuera una película evolutiva, y si el proceso soberanista pudiera compararse con los días finales de Cristo en la Tierra, el signo de Libra simbolizaría el juicio y la condena; el signo de Escorpio, con el Via Crucis y la crucifixión; el signo de Sagitario, con la resurrección y el triunfo; y Capricornio, con la ascensión y fundación de la Iglesia surgida del proceso; Acuario sería la socialización y transversalización de esa Iglesia nueva; y Piscis representaría la asimilación final. No es que tenga que ser literalmente así, pero la metáfora inspira.

El signo de Escorpio es un signo mudo, implosivo, sigiloso, oscurantista y secretista. Representa la capacidad para resistir, hasta el punto de preferir seguir resistiendo antes que atreverse a encarnar el éxito. Es decir, la posición de Júpiter en Escorpio apoya a los oprimidos que se alzan contra el yugo dominante . Sin embargo, a parte de resistir, la oferta de Júpiter en Escorpio no es el éxito tal y como lo tenemos conceptualizado. Con Júpiter en Escorpio el éxito es seguir resistiendo, y qué mejor que resistir in extremis. Y cuando hablo de resistir, hablo tanto de combatir al adversario como a aquellos impacientes que no verán bien que el proceso soberanista se retrase (aunque sea por necesidades estratégicas).

El tránsito de Júpiter por Escorpio favorecerá el oscurecimiento de lo que hasta ahora se veía, o parecía que se veía, a las claras. Se dejará de hablar de lo que se sabe y se empezará a hablar de lo que no se sabe (y de lo que no hay manera de saber). La opacidad se impondrá sobre la transparencia. El triunfo será para aquel que sepa hacerse el muerto o el herido. O, si lo prefieren, para aquel que siendo consciente de su debilidad pueda proyectar una imagen de poder. 

En la carta del ingreso de Júpiter en Escorpio vemos una oposición entre la Luna y Saturno, ambos dos con sendas cuadraturas a Marte. La mezcla es muy adversa, pero lo es para todos, para unos y para otros. Por tanto, la acción de los meses que vienen será entre seres vulnerables cuyo destino va a ser el agotamiento (la crucifixión de ambos bandos en el mismo monte). La tónica de esta situación se mantendrá así hasta que Júpiter ingrese en Sagitario (4 de noviembre de 2018). Si alguien quiere calcular la carta de este ingreso, podrá ver que es muy diferente a la del ingreso en Escorpio. Y casi podría decir que la fecha cumbre que facilite el desarrollo futuro del proceso nos la encontraremos a partir del ingreso de Júpiter en Sagitario (entre noviembre de 2018 y el 2 de diciembre de 2019). En concreto, las fechas clave para esta facilitación las pongo entorno a los días finales de enero y principios de febrero de 2019. La otra fecha podría ser alrededor de final de septiembre o principios de octubre de ese mismo año.

En la carta del ingreso en Escorpio, su ascendente es Capricornio, con Plutón a tocar. Este ascendente en Capricornio pone el protagonismo en las oligarquías. Ello me lleva a pensar que este tránsito de Júpiter por Escorpio será el de las negociaciones secretas entre oligarquías, grupos de presión, lobbys, bancos, etcétera. Y de ello se hablará sin saber qué se dice, muy en consonancia con este tránsito. El rumor infundado seguirá siendo la estrella de las conversaciones públicas. En cambio, en la carta del ingreso de Júpiter en Sagitario (a partir de noviembre de 2018) el ascendente será Acuario (calculado para las coordenadas de Barcelona), que es realmente propicio para la causa que se plantea.

Aún con todo lo dicho, en este tránsito de Júpiter en Escorpio puede haber algún momento excepcional, como, por ejemplo, cuando esté en los primeros grados y esté coincidiendo con la oposición entre Venus y Urano. Esta situación está datada para los primeros días de noviembre de 2017. Se parece mucho a la situación astral coincidente con la independencia de Cuba en 1898. Ese día, Júpiter estaba en los primeros grados de Escorpio, junto con una conjunción entre Venus y Urano. 

En un próximo artículo les comentaré algo sobre el ciclo entre Eris y Plutón, clave para entender estos hechos desde una perspectiva histórica. Este ciclo dura 357 años.
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