miércoles, 7 de diciembre de 2016

Paterson. Jim Jarmusch

Paterson.

Atención: película de Jim Jarmusch, poca broma. Es Paterson un homenaje a la poesía. Y no sólo porque ocupe un lugar relevante en el relato. Lo es, también, porque Paterson está narrada poéticamente, con rima. O mejor dicho, porque la rima es la clave, tanto en los hechos narrados como en la elección del actor principal -absolutamente genial Adam Driver-.

Paterson es el nombre de una ciudad. También es el apellido de nuestro protagonista. Un hombre llamado Paterson vive en una ciudad llamada Paterson. Y el actor que lo encarna, Adam Driver, que hace de conductor de autobús. Como ven, rimando hasta en el casting.  Y además, salvando esta causalidad, su actuación es para recordar.

Paterson, además de ser conductor de autobús, está felizmente casado y es poeta. Poca broma, pues, con la poesía. Ella y él junto con su perro, protagonista de un episodio clave en el desarrollo y destino de la historia. La vida de Paterson es rutinaria, apacible y contenida, aunque muy creativa por dentro. Vive y convive, acude a su trabajo como conductor, conversa con su mujer, saca a pasear al perro. Etcétera. Y escribe poesía. Su mujer trata de animarlo a que publique lo que escribe. Sin embargo, Paterson no parece tener mucho interés en ello. La cosa podría quedarse aquí de no ser por el episodio del perro, al que un día se le ocurre devorar el cuaderno en el que Paterson escribe. Este hecho pone a la luz el profundo vínculo que liga a Paterson con sus poemas. A partir de este punto asistimos a una transformación en la expresión del personaje. Aquí es donde se demuestra que una contención tan medida y sutil sólo lo pueden hacer artistas como Adam Driver y Jim Jarmusch.

Le podria poner un pero, y es que el acto del perro me parece una solución tan desproporcionada que la hace poco plausible. Es decir, ¿podría haber optado Jim Jarmusch por otra solución más creíble? Quizá sí. Sin embargo, se puede perdonar. Y la película es tan buena como si la solución del perro hubiera sido otra.


Paterson es de lo mejor, si no lo más, de Jim Jarmusch.