miércoles, 21 de diciembre de 2016

Staphysagria y el grado 6 de Leo

Staphysagria y el grado 6 de Leo.

Conlleva Staphysagria una sensación de injusticia y de falta de reconocimiento, que aún es más dolorosa cuando ocurre en el entorno más íntimo. La persona siente que no se la toma en serio. Por otro lado, hay una fuerte sensación de vacío y de ansiedad, como si a la persona le faltara algo para encontrarse completa. Esta ausencia le quita poder, energía y credibilidad. Y además, le resulta torturante. Para compensar este hecho, la sensación de injusticia y la falta de reconocimiento, la persona opta por la dispersión de intereses. Podríamos decir que la aversión al vacío la lleva a compensar esta sensación con preocupaciones nimias o mediante una multiplicidad de actividades poco o nada enriquecedoras o improductivas. Es decir, Staphysagria puede habilitar lo insignificante como tapadera ante la falta de significado existencial.

La consecuencia de la dispersión en la persona Staphysagria es que la mente está tan activada que resulta imposible vivir pacíficamente con ella. Por otro lado, en relación a los agravios de los cuales se queja, es consciente, a su vez, de ser injusta, pues sabe que su propia actitud ante los demás lo es. Es decir, cuando percibe que alguien adquiere un protagonismo que considera injusto experimenta el mismo dolor que experimentó cuando tantas veces se ha sentido ignorada. También experimenta dolor y ridículo cuando se da cuenta de su propio anhelo de protagonismo. Es decir, no soporta bien que otros alcancen notoriedad ante los demás, en la medida en que tal hecho le remite a un viejo anhelo de protagonismo no satisfecho; ni tampoco lo acepta ella de si misma cuando se ve protagonizando algo que no merece ser protagonizado. Sin embargo, siendo como es sensible a la ignominia, asocia el protagonismo que otros alcanzan con una capacidad para manipular por parte de ellos. Entonces, pues, podemos percibir un bucle en Staphysagria relacionado con la manipulación, ejercida por activa o por pasiva, o ya sea percibida en los demás, asociada al protagonismo injusto por parte de quien cree que no lo merece. Incluso, ella misma, cuando se siente protagonista sin motivo que le parezca digno, acaba tirando piedras sobre su propio tejado.

La persona Staphysagria piensa que no es nadie ni nada para los demás, y ni tan siquiera para sí misma. Y es por ello que opta por llenar su mente con juegos o distracciones mentales. Estos juegos pueden revestir formas seductoras, pues la sexualidad no es ajena al drama de fondo. Así, pues, la persona Staphysagria puede ser seductora o promiscua, para evadirse de una sensación de inadecuación sexual o como modo de transferir una sensación de abandono sobre los demás. Por ejemplo, puede seducir y luego abandonar como forma de transferir a otros el sufrimiento que lleva dentro. También puede protagonizar escenas de autodestrucción, o incluso tentativas de suicidio, como forma de reclamar y castigar a los demás.

A menudo observamos buena educación e, incluso, una resignación orientada a tapar el sentimiento de injusticia. Incluso puede haber intereses en los ámbitos de la moral, de la ética, de la religión o de la ley, siendo muy sensible cuando las personas no se comportan en la línea de lo que se espera de ellas.

Así, pues, el trabajo con Staphysagria gira en torno a tomarse en serio el enfado, el agravio, a no escudarse en consideraciones morales acerca de su necesidad de protagonismo no satisfecha, pues esta persona ha permitido que lo legal y justo se haya impuesto sobre sus necesidades más elementales. Es decir, este trabajo debe ayudar a conectar con las necesidades que se tienen, sin dejarse a atrapar por juicios acerca de si la persona merece o no ser atendida, comprendida y mimada. O lo que es lo mismo: la persona Staphysagria se exige estar a una altura moral que le permita estar legitimada para poder ser atendida por sus seres queridos. Sin embargo, como la exigencia es mucha, rara vez se encontrará con el derecho a hacerlo. La consecuencia de esta represión es que hay sufrimiento, tensión y posibilidades de expresar sus necesidades de forma exagerada, tiránica transfiriendo a los demás el propio dolor- o a destiempo.

El grado 6 de Leo.

Staphysagria reverbera en el grado 6 de Leo, que se corresponde con una persona que anhela la honorabilidad, que es gentil y franca, pero que siente por dentro las consecuencias de un rechazo muy antiguo que se ejerció sobre ella. Puede haber sido, por ejemplo, por conflictos propios del sistema familiar, en el que cada miembro ha sido encajado según expectativas injustas. En el caso de Staphysagria, la razón del sufrimiento viene dada por haber tapado las carencias de otros a través de un comportamiento ejemplar, el cual no ha sido reconocido o recompensado adecuadamente.

El grado 6 de Leo tiende a somatizar a través del corazón, mediante dolor en el pecho y en la espalda. También puede haber resonancias del sufrimiento en la garganta, por contención de palabras que se quieren decir, o en el riñón, por el miedo a que expresar emociones profundas pueda resultar injusto. Es decir, el trabajo con Staphysagria puede ayudar a trabajar la propia legitimidad, la dignidad, la expresión, procurando desprogramar la tendencia a pensar que ello sólo es posible si hace méritos. Por cierto, esto de los méritos puede llevar a la persona a disfrazar lo elemental de sus necesidades a través de algún credo religioso o código legal con los que sentirse legitimado para ser lo que su ser natural ya es.