domingo, 12 de junio de 2016

Carol

El director es Todd Haynes, quien me deslumbró con Lejos del cielo, una obra memorable.
Carol es una pequeña gran obra de arte. Lo es por diversas razones. Narra la historia de dos mujeres que se enamoran la una de la otra, en un contexto histórico que no les acompaña. Ahí vemos la lucha de cada una por mantener su dignidad y su fidelidad a si mismas por encima de los prejuicios que imperan, con toda la carga de violencia subrepticia que ello supone. Esta fidelidad a la auténtica naturaleza de uno supone muchas cosas, y todo ello está expuesto en Carol.

Aunque el título alude a una de las protagonistas, Carol, interpretada por Cate Blanchett, me referiré al personaje que interpreta Rooney Mara. Se trata de una mujer que nunca ha tenido nada claro en la vida. La interpretación es un prodigio, y casi diría que el centro de lo que la película explica está justo encarnado en el personaje interpretado por esta actriz.
Decía que no había tenido nada claro en la vida, hasta que aparece Carol y la saca del armario. Pero no solo del armario de la sexualidad, sino de otro que lo es tanto o más limitador. Me refiero al de las clases sociales. Una de ellas está muy bien situada en la vida, con amistades con alto nivel adquisitivo. En cambio, el personaje que interpreta Rooney Mara habla de una una trabajadora humilde. El encuentro entre ambas tiene, pues, estos dos componentes: la sexualidad y la clase social de cada una, con el tema de la mentalidad que ello genera.

Un detalle que me llamó la atención es la diferencia entre los perfiles psicológicos de ambas protagonistas. No parece que se complementen. Sin embargo, aquí está parte de la cuestión, lo cual, por cierto, le da a la película una fuerza extraordinaria, que se revela justo en la escena final, cuando el personaje que encarna Rooney Mara entra en el lujoso restaurante dispuesta a encontrarse con Carol. Se trata de un momento, desde que entra, avanza y se sitúan la una frente a la otra, con una potencia descomunal y que pone al espectador en un trance difícil de explicar aquí.

Esta escena final contiene toda la esencia de la película: la firmeza en las decisiones, la búsqueda del amor contra viento y marea, y un asomo de duda por el tema de la diferencia social entre ambas. El director y la interpretación de Rooney Mara consiguen hacernos sentir que podría haber llegado a darse media vuelta, pero no... sigue y sigue hasta el final. Porque es de lo que trata esta película: de seguir hasta el final.