lunes, 28 de julio de 2014

España en depresión (I)

La autodestrucción española (1898-2020)

La historia reciente de España es la de un declive auto-destructivo, salvo alguna burbuja entre medio que generó en los españoles la alucinación de que el futuro podría albergar alguna esperanza de cambio real a mejor y de manera permanente e irreversible. Por ejemplo, la generación de nuestros padres y/o abuelos se hizo cargo de la gran tarea de transformar los estragos de la guerra civil y de la posguerra. Gran parte de esta esperanza fue dejar una vida mejor para sus hijos, incluyendo la posibilidad de una democracia en paz.

El caso es que, tras la dictadura llegó la democracia y el furor generalizado por lo político. Poco después de la transición (1975-1981) llegaron los gobiernos de Felipe González. Durante esa época España entró en la OTAN, en la CEE (UE); también, se produjo la cultura del pelotazo, junto con los casos de corrupción. Todo ello llevó de la politización general al desencanto profundo en poco tiempo. El desinterés por lo político por parte de la ciudadanía fue a más. El pasotismo, que se decía, fue a más. Y de ahí, estos lodos.

Ahora, parece, que vayamos a iniciar una segunda transición, sólo que esta vez es hacia el declive final de los restos de aquel Imperio. 

En el escenario de este declive se percibe:
la corrupción, la crisis, los recortes, el final de un modelo de protección y seguridad social, el proceso que afecta a la relación entre España y Catalunya. La unión de estos factores será letal y acabará llevando a los restos de España a una refundación y a unirse a un Portugal en quiebra, acaso para formar una mancomunidad o una confederación. La caída del Banco Espirito Santo augura que no hay otra salida.

De este tema he desarrollado los siguientes artículos:

• Capricornio y el espíritu del capitalismo 

• El cerrojo de Capricornio

La reverberación de Capricornio

El poder del 39