domingo, 6 de diciembre de 2015

Del Neoliberalismo al Neoactivismo (1)


Del Neoliberalismo al Neoactivismo (1)

Preparándonos para la Conspiración de Capricornio (2020-2053)



En este blog he dedicado varios artículos dedicados a glosar la deriva neoliberal que se viene produciendo desde 1982. En ese año se produjo la última conjunción entre Saturno y Plutón habida hasta ahora, la cual abr un ciclo que expirará en el 2020. Este ciclo, en el que aún estamos, lo he llamado el de la Conspiración de Libra, pues este es el signo en el que se produjo.
En resumidas cuentas, lo que este ciclo ha traído es una liberalización total de la moralidad capitalista, de tal modo que quien ha querido y podido enriquecerse lo ha hecho sin ninguna cortapisa ética. El resultado de ello es la acumulación de poder y de dinero en pocas manos, lo cual percibimos más claramente a partir de la segunda mitad del ciclo, crecientemente desde principios de los 90. La otra consecuencia ha sido el auge del individualismo, que se ha traducido en una desmovilización en relación a motivaciones más colectivistas. Es decir, el individualismo he predominado de tal manera que ha dejado erosionado lo comunitario –e, incluso, la individualidad misma-. Así, pues, al darle a la individualidad la supremacía absoluta (hasta hacerla crecer como un hígado de pato para convertirlo en foi), ha acabado fagocitándose ella misma, de tal manera que el individuo ha acabado convirtiéndose en mero títere del mercado. Es decir, el individualismo ha erosionado la individualidad. Y aunque la situación que vivimos hoy, con tantos recortes y tanta exclusión social, ha hecho rebrotar la conciencia de grupo, la solidaridad y la empatía, lo que se puede percibir es que el espíritu comunitario actual todavía no tiene suficiente fuerza. Y aún más, y dicho sea de paso, muchos, conscientemente o no, utilizan las necesidades del grupo para arrimar el ascua a su sardina particular.

En un artículo anterior traté de cómo podría ser la transición de una economía basada en la propiedad a una economía basada en el uso, en el que los coches y la vivienda, por poner un ejemplo, ya no serían de titularidad personal sino que las personas seríamos usuarias de bienes, los cuales sí serían propiedad de grandes oligopolios. Lo cual, dicho sea de paso, supondrá que esos oligopolios tendrán control de nuestros movimientos, y no sólo los que se producen a través de internet (como ahora). Pues bien, como tantas otras cosas, el que se llegue a ello o no dependerá de si las personas estamos de acuerdo con tal cosa y de si somos capaces de emprender campañas que compensen esta tendencia (si es que ponemos interés en el tema). Lo cual es como decir que habría que tomar la voz. Lo cual, insisto, dependerá de si abandonamos el individualismo y nos convertimos en activistas de intereses colectivos que no queremos que queden ignorados.

Lectura complementaria:
Terrorismo de corbata