miércoles, 25 de noviembre de 2015

La mujer invisible

La mujer invisible o el porvenir de una predicción.


Dejé escrito y dicho que entrábamos en un periodo de 52 días que sería de órdago, en el que podría pasar de todo: un atentado, un magnicidio, un nuevo crash, etcétera. De momento ya ha ocurrido el atentado de París, justo en el primer día del periodo de órdago (1). Sin embargo, los días que se postulan más intensos empiezan ahora. Antes de seguir razonando sobre este asunto, debo decir que la imagen que se me formaba en la mente mientras lo estaba estudiando era una columna de humo que surgía de una ciudad mediterránea situada en la zona costera que va desde Barcelona hasta Marsella. 

El factor astrológico clave es la conjunción entre Marte y Lilith (1), además del contexto en el que se inserta, que no es otro que el de la cuadratura entre Urano y Plutón, la que nos sirve para monitorizar la crisis que arrasa la globalidad desde el 2008 -y a la que todavía le queda cuerda-.

Lilith en el mundo.

Lilith es un punto invisible, pues no es planeta ni satélite ni asteroide. Su movimiento nos recuerda a un trompo, tal que así son sus efectos en nuestras vidas. Ella es invisible, imprevisible, caótica, desatada, sumamente telúrica.
No se la suele utilizar en astrología mundial. Sin embargo, podemos hacer una apología en este sentido: Lilith equivale a aquella parte animal de la naturaleza humana que queda guardada en el armario, como si se tratara de esconder todo aquello de uno que pueda no encajar en la familia, en las relaciones, en la sociedad, en las instituciones. Mientras el armario lo permite, solemos guardar en él nuestra animalidad -deseos, anhelos, secretos en relación a la verdadera naturaleza de nuestros impulsos-. Sin embargo, a través de un contexto que lo detone, el armario se desmonta y Lilith sale enfadada por tanto encierro: como un trompo que se vuelve loco e incontrolable. Esto lo podemos ver cuando Lilith hace conjunciones y/o forma cruces con otros planetas, dejando muestras claras en la mundanidad a través de comportamientos extraños y erráticos que surgen en personas y grupos en los momentos menos pensados.

La conjunción entre Marte y Lilith es especialmente violenta. Por lo tanto, pues, es de esperar que se produzcan acontecimientos igualmente violentos en los próximos días -a partir del 26 - 27 de noviembre-. (1). 

Una reflexión en torno a la predicción.

Sin embargo, el propósito de la predicción no es anunciar un crimen sino advertir de que el significado de estos hechos es que el sistema va a quedar patas arriba, como si fuera un armario que se desmonta y cae, acaso porque es necesario que lo haga, manifestando sus anomalías de forma espectacular. Ojalá pudiéramos llegar a la catarsis sin atentados, sin violencia, pacíficamente. A pesar de las buenas intenciones, no se ve en la historia colectiva que se hayan producido grandes cambios sin que se hayan generado heridas, traumas o catarsis dolorosas.

Vivimos en un mundo de paradojas, en el que mientras la tecnología avanza a pasos agigantados, la naturaleza animal que yace dentro del humano parece no querer hacerlo, más que nada porque el contrato social que promete encaje en las instituciones lo impide. Es decir, por adaptarnos al gran tinglado humano arrinconamos partes de nosotros mismos. Este arrinconamiento es el que puede degenerar en violencia, debido a la falta de reconocimiento del hecho.

Ojalá no hagan falta atentados o guerras nunca más. Algún día superaremos la estupidez, aunque no será por las buenas. Espero que algún día lleguemos a ser personas armoniosas y respetuosas sin que un colapso o una hecatombe nos obligue a serlo.

Predecir un posible atentado me ha llevado a preguntarme para qué sirve una predicción, si lo que se predice va a ocurrir igual (suponiendo que uno esté acertado). La única respuesta que se me ocurre es verdaderamente perversa: los astrólogos predecimos como forma de autobombo (o como un reto que uno se hace, como forma de exponerse al éxito o al fracaso). Por mi parte es un reto, aunque soy consciente de que una predicción así puede generar molestias o incomodidades. Sin embargo, y sin que sirva de paliativo, sobre el 2012 se hicieron tantas predicciones, augurios, libros que se publicaron, congresos y jornadas, y, sin embargo, nada de ello sucedió. El mundo sigue igual, como no podía ser de otra manera.

Entiendo que el posible significado de lo que ojalá no llegue a pasar es justamente que nos quitemos la venda de los ojos en relación a la verdadera naturaleza de la sociedad en la que vivimos, que es como un polvorín.  
Por mi parte, y para acabar este artículo, y siendo congruente con los contenidos de este blog, procuro ser lo más pedagógico y explicativo en cuanto a los fenómenos que describo. Mi propósito no es predecir, aunque entiendo que la predicción es necesaria para contextualizar en una coordenada de tiempo lo que pretendo explicar. 

(1) Lilith estuvo haciendo conjunción con Juno el día del atentado en París. Ahora vuelven a conjuntar, aunque en otro grado. En concreto, los días 26 y 27 de noviembre. Después vendrá la conjunción directa con Marte del día 15 de diciembre. 
Unos días después, alrededor del 18 de diciembre, nos encontraremos con una conjunción entre Lilith y Juno, que es la misma que coincidió con los atentados de París. Y acabando el mes, otra tanda de conjunciones. Y así hasta el 3 de enero, acabando el ciclo de 52 días de órdago.

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