domingo, 26 de julio de 2015

¿Por qué Franco no ha muerto?

A raiz de unos comentarios vertidos en facebook en los que puse el video de un Arias Navarro doliente, justo al poco rato de la muerte de Franco, dándonos el pésame. Digo, algunos lectores recordaron el brindis con que celebraron el evento. Cándidos somos si pensamos que con la muerte del dictador se acabó el arquetipo del gobernante español. 
En el recordatorio actual propuse que Franco no había muerto. Y no sólo no ha muerto sino que no va a morir, por más que muchos queramos. Franco no muere porque vive desde mucho antes de nacer.

Franco es, más bien, expresión de un arquetipo del gobernante hispano. Representa la versión más carca de la sagitarianidad española. Una sagitarianidad que, por cierto, está representada, además de en Franco, en Fraga Iribarne y Felipe V, iniciador de la Casa de Borbón en España. Sin embargo, en esta España sagitariana hay otras tipologías. No quiero que alguien piense que le tengo tirria al arquetipo, que es muy diverso y variado. 

Hay una versión de la sagitarianidad que no es tan carca. Parece, más bien, conciliadora y flexible. Sin embargo, más allá del talante, podríamos descubrir facetas fácilmente inmovilistas, apalancadas, empoltronadas y escapistas. Ahí les dejo, al final de este escrito, como ejemplo, una entrevista que Javier Sardá le hace a José Luis Rodríguez Zapatero, que es un vivo ejemplo de esto que les digo. Me pregunto, de paso, si Javier sigue esperando que España, el gobernante español, pueda abrir los ojos algún día.

Hay otras vertientes sagitarianas que son verdaderamente abiertas y progresistas. Sin embargo, no conozco a nadie que les represente y que tenga aspiraciones de gobierno es este país de Sagitario. Y es una lástima.

Conclusión: no hay otra salida que la de los hechos consumados, habiendo lo que hay.

El proceso en Catalunya y la posguerra futura.

Se dice que las guerras de hoy, al menos en Europa, ya no son militares sino económicas y bancarias. Es decir, las relaciones entre Catalunya y España, que otrora se zanjaba con balas y cañones, se zanjará con guerra económica, judicial y burocrática. Y si hay guerra, habrá por posguerra. Y todo ello ocurrirá tanto si la independencia se consigue como si no se consigue, porque el dolor español se va a cebar contra Catalunya.

Hace tiempo que vengo diciendo que Catalunya conseguirá la independencia en los próximos años. Sin embargo, las consecuencias en forma de posguerra se alargarán unos cuantos años más.

Insisto en que esta posguerra ocurrirá tanto si Catalunya consigue su independencia como si no. Recordemos que vivimos en un país con un inconsciente colectivo profundo que comanda el comportamiento de los gobernantes, incluso a despecho de ideologías y talantes.