domingo, 5 de julio de 2015

La Conspiración de Sagitario (4)

La descomposición del Estado español (2015-2017): ¿una oportunidad para el cambio y la transformación?

Si de esta descomposición se deriva una guerra, ¿quiere decir que también habrá una posguerra?

El tránsito de Saturno por el signo de Sagitario -cada 29 años- suele coincidir con cesiones de soberanía por parte del gobierno central español. Lo comenté hace poco en este mismo blog. Se cede soberanía para obtener protección. Es decir, pan para hoy y hambre para mañana. Y ahora nos viene Saturno de visita por la sagitarianidad española (2015-2017), para volvernos a recordar quienes somos. Esta puede ser una oportunidad de oro para reconocer lo que hay. Se acabó el tiempo para vivir de fantasías.

Sin embargo, como los tránsitos de Saturno van acompañados de otros movimientos planetarios de mayor peso, permitanme que vuelva a insistir con el proceso que afecta a las relaciones entre Catalunya y España. Este proceso va a actuar como detonante, junto con el descontento del pueblo generado por otras razones que están en mente de todos.

El conflicto cardinal.


Los signos cardinales viven resonantes con la cuadratura entre Urano y Plutón que nos acompaña desde el estallido de la crisis financiera. Es decir, a parte de la visita de Saturno por la españolidad sagitariana, tenemos este otro conflicto sistémico que afecta al mundo mundial.
En algunos artículos he comentado que determinados grados de signos cardinales (alrededor del grado 20) también guardan relación con el conflicto que afecta a las relaciones entre Catalunya y España. Es algo que lo podemos ver en el Decreto de Nueva Planta de 1716, que sirve para monitorizar estas relaciones. En esta Carta vemos que el conflicto se ve en los cardinales signos de Capricornio y Libra. En la Carta correspondiente a la proclamación fallida de la República Catalana, el conflicto se da en todo el cuadrado cardinal, entre los grados 18 y 23. Sin embargo, en la Carta de la proclamación de Barcelona como sede olímpica también se da el conflicto cardinal, esta vez entre Aries y Libra, entre el grado 20 y el 23. La inauguración de los Juegos Olímpicos, el 25 de julio de 1992, coincide con la conjunción en ciernes entre Urano y Neptuno, acaecida en los grados centrales del signo de Capricornio. De todos modos, la Carta más importante es la de la nominación.

La conclusión a la que se puede llegar es que la Carta correspondiente a la nominación olímpica supone un cambio sustancial en la relación entre España y Catalunya. Podría ser que el inconsciente histórico viviera ahí el choque entre la placa tectónica del pasado y la del futuro, lo cual sería un ejemplo de que si Catalunya llega a ser independiente lo será por la acción conjunta de personajes muy diversos, tal y como lo fueron Juan Antonio Samaranch y Pascual Maragall. O, incluso, Felipe González, todo y que el estado español miró de reojo que Barcelona hubiera sido escogida como sede olímpica. Es decir, la historia colectiva tiene unas razones que las acciones individuales no pueden captar. Sin embargo, es lo individual, tanto como lo colectivo, quien opera según el ritmo de los planetas.

Para leer más al respecto:

Una curiosidad:
En la Carta correspondiente a la designación de Barcelona como sede olímpica, además del conflicto cardinal descrito más arriba, Saturno estaba situado en el grado 6 de Sagitario, justo en el ascendente de la Carta correspondiente al Decreto de Nueva Planta de 1716. Y resulta que Saturno va a transitar por ese grado en noviembre de 2015. 

En conclusión:
Es la interacción de ambos conflictos, el español-catalán y el mundial, uno dentro del otro, la que nos va a determinar y definir según avancen los movimientos astrales. En concreto, ahora vemos que Urano ya está afectando a los grados clave de los signos cardinales, los que sirven para monitorizar la relación entre Catalunya y España. Plutón, en cambio, lo hará a partir del 2018.

Y la pregunta con que cierro el artículo:
Según como se gestione el asunto que concierne al proceso que afecta a la relación entre Catalunya y España, la cosa podría derivar en un pacto constructivo o en una guerra político y económica. Y si hay guerra, ojalá no, entonces habrá una posguerra larga, tan larga como la última que tuvimos.