jueves, 29 de noviembre de 2012

Patologías políticas (1)

Patologías políticas en Catalunya (1).

• Esto que les cuento a continuación ocurrió hace unos meses. A resultas de una intervención en el programa Misteris de RAC1, en el que expuse cómo el proceso de independencia de Catalunya estaba refrendado por ciclos históricos, un ilustre oyente, muy próximo a Esquerra Republicana de Catalunya, me invitó a conversar al respecto. En esta conversación me dejó claras sus dudas acerca de los miedos que hay enquistados en Catalunya por parte de los catalanes de raiz, refiriéndose, acaso, a los de una cierta edad, y pensando que tal cosa es un lastre para el cambio. Sin embargo, aseguró, el proceso de independencia puede estar mejor encarnado por los catalanes que no lo son de raiz. Ello venía a decir que un miedo ancestral hace al catalán ambiguo y vacilante en determinados asuntos. Es posible que esté en lo cierto. De todos modos no deja de ser una respetable opinión. El caso es que la conversación me dejó pensando.

• Ahora, recién celebradas las elecciones en Catalunya, vuelvo a aquella reflexión. Percibo que el miedo tiene dos variantes: el inmovilismo y la intrepidez. Este movimiento pendular dificulta una visión de cómo proceder, y más teniendo en cuenta las consecuencias en el tiempo que estas decisiones pueden generar. Es algo que vemos incluso en las familias y demás entornos más pequeños. A la que uno se cierra, el otro se vuelve temerario. Los miedos, las mezquindades, las prisas y las parálisis se ponen en evidencia cuando un reto de estas características es puesto encima de la mesa.

La actual situación pone en evidencia lo obsoleto que ha quedado todo el sistema ante necesidades que surgen del corazón del pueblo y que llevaban tiempo esperando a salir. A todo ello se suman todas las situaciones derivadas de los recortes, fraudes, corrupciones y demás valores que predominan por encima de actitudes honestas. Han quedado obsoletos el marco legal -la constitución-, los partidos políticos y los políticos mismos, salvo alguna excepción muy concreta. Veo que un lider que valga la pena que sea escuchado no puede ir más allá de la patologia del partido del que forma parte, especialmente si la materia social del partido no es consciente del miedo que tiene al cambio que se avecina. Sólo es posible la renovación si se hace una catarsis profunda

El horizonte va a poner a prueba si la Constitución y el sentido que acompaña a la palabra Democracia son compatibles. No se puede estar negando el derecho a decidir, aferrándose a la textualidad de una Constitución, y seguir proclamándose demócrata al servicio del pueblo. Eso supondría ignorar la dinámica de la sociedad.

• Durante estos años (2013-2015) vamos a asistir a la segunda transición, la de verdad, la catártica. La primera fue hecha para soslayar lo que luego hemos visto que era insoslayable. Saldrán todos los miedos y fantasmas del pasado. Se pondrán tantas cosas en envidencia que no daremos abasto con  tanta sorpresa.