miércoles, 21 de noviembre de 2012

La burbuja del Ego y el ciclo de 165 años

La burbuja del Ego y el ciclo de 165 años.

El agua, las mareas, la naturaleza, el cuerpo, la psique y la sociedad misma, viven y se desarrollan según un complejo reloj común. Como todo en los ciclos, hay momentos de alza, de plenitud y de descenso. El ego, cómo no, también. Lo que sucede es que el biorritmo del ego, al ser éste considerado una construcción hecha por el humano, no suele ser percibido claramente. 
Tendemos a pensar que el ego es de cada persona, cuando en realidad es una construcción colectiva que pasa por oscilaciones. Pensamos que el ego se tiene o no se tiene, o se tiene más o menos, que se trasciende o no, que es un impedimento o que es una necesidad para llevar una vida individual con sentido. No nos damos cuenta de que es una construcción colectiva que funciona de acuerdo a ciclos, como todo en la vida. En este caso, dicha construcción se rige por un ciclo de 165 años, el mismo que tarda Neptuno en dar la vuelta al zodiaco.

En otro escrito, en el que desarrollé la idea de la evolución del espíritu revolucionario a lo largo del tiempo, también regido por ciclos, les comenté que uno nuevo se incia cuando un planeta pasa por el portal de Aries y va desarrollándose hasta llegar al portal de Libra, que significa la plenitud, y así hasta ir descendiendo de intensidad hasta agotarse y surgir de nuevo. Esos escritos pueden leerse en estos enlaces: El biorritmo revolucionario y El dodecaedro de las revoluciones .

Cada ciclo está asociado a una aguja de ese complejo reloj cósmico común. El que nos ocupa, el del surgimiento, plenitud y extinción del ego, está asociado a Neptuno, un arquetipo que también determina la emergencia y evolución de los movimientos artísticos.
El actual ciclo de Neptuno está en su declive. Ahora mismo está en Piscis, el signo de la disolución de las formas. Se volverá a reiniciar cuando pase por el portal de Aries a partir del 2025. La última vez que pasó por ese punto coincidió con el apoteosis del romanticismo en el arte, en pleno siglo XIX, una etapa que vale la pena que sea entendida, pues nos da muchas pistas acerca de eso que llamamos ego.
Hay que entender, sin embargo, que los movimientos en la historia del arte, que primero son encarnados por los artistas, luego sus contenidos son colectivizados y asumidos por todos.
Neptuno sienta los precedentes que luego, con el paso de Plutón, serán puestos en evidencia. Lo que primero es una moda luego es una lacra, Neptuno y Plutón respectivamente.