lunes, 21 de agosto de 2017

Los huevos de Larry Fink

1959-2010: Los huevos de Larry Fink.
¿Qué sucedió en el 2010 que se nos pasó por alto?


¿Qué pasó en el 2010 en España que nos cuenta tanto relacionar?
Vayamos por partes...

En 1959 España entra en el capitalismo (es un decir), mediante el Plan de Estabilización. Este hecho marca el final de un ciclo iniciado en 1898. Hasta ese momento (y desde mucho antes), la economía española era caciquil, terrateniente y oligárquica. De ello escribió Joaquín Costa en un libro de referencia llamado "Oligarquía y Caciquismo". Como en España no había empresas grandes que pudieran competir en el nuevo orden surgido de la 2a. Guerra Mundial, el Estado español se convierte en empresario, creando empresas de embergadura con fondos públicos y con una parte de accionariado privado (en algunos casos). Parecía que el caciquismo podría empezar a desaparecer. Sin embargo, la entrada de España en el mercado común no redujo el nivel de caciquismo sino que, más bien, éste se adaptó a los nuevos tiempos. Es decir, desde 1959 hasta el 2010 España ha parecido que se hacía capitalista, cuando en realidad el caciquismo anterior se transmutó en un neo-caciquismo. Podríamos hablar de un capitalismo de estado con intervención de manos que le mecen la cuna, todas ellas herederas de la mentalidad caciquil anterior. Las mismas familias que dominaban la economía española desde antes de Franco siguen hoy en los consejos de administración de grandes empresas, entre ellas las que forman el Ibex 35. Una plutocracia, que se dice.

El Plan de Estabilización de 1959 coincide con la inauguración de sendas escuelas de negocios: Esade (fundada por jesuitas) y el Iese (fundada por el Opus Dei). Mucho se dice de la interacción e influencia de estas dos órdenes en el mundo financiero, económico, político y empresarial. Ya es casual que hayan fundado sus respectivas escuelas de negocio (las antes citadas) coincidiendo en el tiempo. ¿Será que una misma mano mece ambas cunas?

Más adelante, ya después de la transición, se funda el Ibex 35, grupo formado por las 35 mayores empresas del país. Recordemos que estas empresas estaban siendo privatizadas desde la década anterior. Cosa de los gobiernos de Felipe González. Luego vino José María Aznar y siguió con ello. Hay que decir que, nos guste o no, Franco, Felipe González y José María Aznar tenían un proyecto de país basado en la existencia y prosperidad de las clases medias. Es con la llegada de Zapatero que en España se desdibujan todos los proyectos de país y, con ello, el aumento de la desigualdad. Ello tiene una explicación.

Estos proyectos de país eran posibles porque se estaba construyendo una economía, que es como decir que tener soberanía económica es lo que hace que un país pueda tener proyecto social y soberanía política. Es decir, la economía española es nacional si las élites están cohesionadas en torno al proyecto encabezado por el presidente de turno. No hay soberanía si no hay economía propia. Y sin esto, no puede haber ni proyecto ni horizonte al que dirigirse. Esto es justo lo que ha sucedido durante los últimos años, a partir de la escalada de crisis que nos ha venido arrasando desde el 2008.

Con la llegada de la crisis, las empresas que forman el Ibex 35, gran parte de ellas creadas por el estado, ahora ya en manos privadas, empiezan a ser rescatadas a base de créditos. Estos créditos proceden de fondos de inversión como, por ejemplo, Black Rock, o Cerberus. Es Black Rock, a través de su CEO, Larry Fink, quien tiene puestos sus huevos en la mitad de empresas del Ibex 35. Ello comporta que el destino de la economía española ha sido dejado a la deriva por sus élites, pues algunos de sus miembros se han reciclado como comisionistas, conseguidores, mediadores y correveidiles de estos fondos de inversión. Es decir, el capital se ha hecho apátrida... y que cada cual recoja sus muebles.

Diciéndolo con otras palabras: la consecuencia de la venta de la economía en trozos es que los presidentes del gobierno español no pueden plantear proyectos para el país. Y por eso pasa lo que pasa.

El otro hecho al que quiero referirme tiene relación con el proceso catalán. Durante el gobierno Zapatero se planteó una reforma del estatuto de autonomía de Catalunya que acabó siendo una estafa a la vista de todos. Zapatero prometió y Zapatero traicionó. La traición vino con la sentencia adversa del Tribunal Constitucional del 2010. La consecuencia es un aumento del independentismo, en proporción a las promesas no cumplidas.

Entonces, habiendo dicho lo dicho, me pregunto:
¿Puede haber relación de efecto-causa entre la sentencia del Tribunal Constitucional y la entrada de los fondos de inversión, muy bien dispuestos a comerse el pastel de la economía española?
Recordemos que ambas cosas suceden en el 2010. Sospecho que alguna relación debe haber. Si alguien sabe, que nos ilustre, por favor.
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