miércoles, 12 de julio de 2017

Producto español a punto de caducar

El espíritu secesionista catalán es un producto típicamente español. Lo que quiero decir es que los catalanes son pactistas y negociadores. Sin embargo, la contraparte, los gobiernos de España, no lo es. Ello lleva a situaciones como la que estamos viviendo.
En Catalunya estamos viviendo una fase pre-determinante. Pongo lo de pre porque a partir de aquí a poco el rival de Catalunya ya no será la actitud habitual del gobierno español. El rival a habilitar es la UE (y sus contradicciones). Y hay una razón que nos viene que ni pintada, pues la UE, en horas bajas, necesita, o necesitará en breve, rehabilitarse ante la opinión pública. Ello quiere decir que la UE no puede dejar que un asunto se vaya cronificando o, lo que es peor, que la independencia se produzca unilateralmente, no sea que se convierta en un mal precedente para otros países.

La actitud del gobierno catalán, tanto los gabinetes liderados por Puigdemont, por Mas o por Maragall, ha sido ir poniendo al gobierno español cara a cara con sus propias contradicciones. Lo que está sucediendo, en cuanto a actitudes, es un calco de lo acontecido en 1898, que dio lugar a la pérdida de los restos del Imperio español de ultramar. Ahora, además, estamos en otra coyuntura. Esta coyuntura es que estamos en la UE, y que ésta no puede permitir que se llegue al extremo de una proclamación unilateral, pues ello daría lugar a ese mal precedente que habría que evitar. Más que nada, para que el corral de países que forman la UE no se ponga de patas arriba, pues ello daría un lugar a un desgobierno mayor que el que hay ahora.

Por tanto, pues, entiendo que en la próxima estación el desafío será aplicar la estrategia sobre la UE. Una vez puestos en evidencia las debilidades, miedos y contradicciones del gobierno español, el soberanismo catalán proseguirá con las contradicciones de la UE, de tal manera que se provoque, si se produce la declaración unilateral, una respuesta que dote a la UE del arbitrio y prestigio al que aspira. Ante la crisis europea, políticos y altos funcionarios que viven de la UE no querrán seguir perdiendo poder.

Así, pues, excepto que suceda el milagro de un referendum acordado, el gobierno catalán, tras el referendum del 1 de octubre, proclamará la independencia unilateralmente. Y si el referendum no se llega a celebrar, la proclamación seguirá adelante. Con o sin referendum, excepto que ocurra el milagro, vamos hacia la unilateralidad. A partir de este hecho, la dinámica habitual de los habrá sido superada. Por consiguiente, el proceso catalán se apresta a cerrar una etapa que se inició en el 2010 y a iniciar una nueva a partir de ahora (en concreto, a partir de final de agosto de 2017).

Acabaré este artículo haciendo referencia al sentimiento patrio de los españoles, el cual es muy respetable. Lo que está sucediendo en Catalunya es un conflicto entre instituciones, en sus visiones y proyectos, no entre pueblos. Esto lo digo por algunos comentarios que me llegan por parte de estimadas personas, españolas de sentimiento, que interpretan que los catalanes vamos en su contra. En realidad, el asunto es un desacuerdo con lo gubernamental e institucional.

1 comentario:

Wenceslau Brigneti dijo...

CLARO, SERENO Y PROFUNDO ANALISIS - DE AGRADECER