sábado, 29 de julio de 2017

El experimento español

España es un laboratorio en el que se experimenta con la democracia. Bien, en realidad el experimento consiste en ir aboliendo la democracia sin que nos demos cuenta (suponiendo que la democracia y el darse cuenta hayan existido alguna vez). Lo vemos, por ejemplo, en las aspiraciones soberanistas, en donde la falta de audacia por parte del gobierno español clama al cielo.

Al españolito de a pie se le está diciendo que un asunto tan delicado como el de la unidad patria no merece ser consultado, puesto que eso de ir a votar cada cuatro años es para cosas que no tienen importancia. Así pues, la democracia interesa para unas cosas pero no para otras. Interesa para lo superficial y estéril, pero no para aquello que puede llevar a cambios en las vidas de muchas personas. 

El españolito de a pie no dice nada. Es más, secunda la idea (sin él darse cuenta) de que el ciudadano (él mismo) ya no cuenta en las decisiones. Ni tan siquiera como mercancía electoral tiene el ciudadano el valor que debería tener. Esto lo vemos en el caso de Catalunya, en donde cientos de miles de personas llenan las calles cada año clamando por que en su país se pueda decidir si se quiere ser independiente o no. Lo que llama la atención es que el españolito no se extrañe de que el gobierno niegue a los catalanes el derecho a decidir, lo cual es como decir que no se da cuenta de que le están quitando a él mismo lo poco de democracia que quedaba (si es que la hubo alguna vez). Pues bien, es un empezar. Si a un españolito le parecen bien las políticas del gobierno de Madrid en relación al caso catalán, es que ya está a punto para que se le ignore completamente en ese tema y en todos los demás. Me pregunto yo ahora si el español que aplaude la intransigencia del gobierno es consciente de que estamos a un paso para que la democracia sea abolida sin que nos demos cuenta de la jugada.

Quienes dicen no querer ningún referendum (ni acordado ni sin acordar), y sostienen que los culpables de la situación creada son algunos políticos de adscripción independentista, no deberían olvidar que, antes de que los políticos empezaran a gestionar y a capitalizar lo que ahora llamamos "procés", el pueblo ya se había pronunciado a las claras y por su cuenta. Recordemos la respuesta popular ante la sentencia adversa del año 2010 contra el Estatut.

Ante estos hechos, el españolito que aspira a que su país sea una democracia debería secundar el anhelo de los catalanes, pues es la oportunidad mayor que tenemos ante nosotros para que, por fin, una democracia pueda funcionar en España. Es decir, que la ciudadanía se pronuncie acerca de si quiere de veras una democracia... o si prefiere un régimen similar al anterior, es decir, aquel en el que el dictador murió en la cama.

2 comentarios:

Jose Ma. Fernández dijo...

Leído,

Sólo un comentario de nada:
España o dá pasos hacia una república, o me temo que no se va bien.

Como esto es inpensable, llego a la conclusión de que españa no va bien.

Jesús Gabriel Gutiérrez dijo...

intuyo que la república vendrá en el 2020