domingo, 21 de abril de 2013

El ciclo de la obsesión humana

Nos vemos envueltos por un ambiente cargadito de estrés. Es un estrés sistémico. Lo correlaciono con la cuadratura entre Urano (la sociedad) y Plutón (el poder). Se trata de una configuración que suele coincidir con una actitud obsesivo-compulsiva colectiva, la cual afecta más claramente a unas personas que otras, obviamente.

La última vez que aconteció fue en los primeros años de la década de los 30, un momento que resultó especialmente intenso. Por otro lado, el nivel de politización era altísimo. También, la confusión y la emocionalidad de la población resultaron igualmente intensas. Ello quiere decir que la energía de la gente es un detonante de la ambición por organizar el movimiento que se genera por parte de aspirantes a liderar iniciativas, para poder llevar esa energía hacia unos determinados puertos.

Sin embargo, en el momento actual, tan semejante a aquél en cuanto a su astralidad, no se percibe una obsesión por la política, aunque sí por la participación en masa. Lo vemos, por ejemplo, en internet, en las redes sociales. Ello viene siendo estimulado por mensajes de los mercaderes en el sentido de que si no estás en el aire cibernético no eres nada. Es por eso que la obsesión humana se ha ido revirtiendo hacia el uso de las redes sociales, las cuales pueden servir para desfogar la compulsión generada por el estrés, la cual, por otro ado, está siendo alimentada por las promesas sin fin de los mercaderes. El tiempo dirá si cuando la actual cuadratura vea reducida su intensidad, también verá reducir la compulsión en el uso de las prótesis sociales que el sistema pone para canalizar el desasosiego personal y colectivo.

En la década de los 30 fueron los políticos los que capitalizaron el descontento y la esperanza del pueblo. Hoy, no. ¿Quiénes pueden ser, pues, los que nos están "ayudando" a canalizar el desafecto y la crisis? Si, vale, las redes sociales, ¿y quién está tras ellas?

Conclusión.

Soy consciente de haber hecho una generalización. Hay países en los que los partidos políticos siguen absorbiendo la energía del pueblo. Sin embargo, si lo político cae, al menos en España, lo que no decae es lo cívico, la crispación colectiva.

La astralidad de situaciones semejantes: El caso de Catalunya.

En la década de los 30 se fundaron dos partidos políticos, Esquerra Republicana y Unió Democrática. Ambos partidos llevan en sus cartas fundacionales el aspecto del que estoy hablando. Se fundaron en un momento muy especial, de forma diferente, eso sí.
Ahora, con ese mismo aspecto, inédito desde entonces, vemos emerger plataformas cívicas de nuevo cuño. Algo me dice que ocuparán el lugar de los viejos partidos. O bien, que servirán para que los políticos se reinventen, aunque sólo sea para no perder sus respectivas posiciones sociales.