martes, 12 de marzo de 2013

Neoliberalismo espiritual

Neoliberalismo espiritual y neoliberalismo financiero: ¿Un mismo mensaje?

¿Funcionan en paralelo el mercado espiritual y el financiero? ¿Forman parte de un mismo pacto lo económico y lo espiritual? ¿Mueven las mismas montañas la fe y la economía?

En otros escritos anteriores publicados en el Observatorio de la Cronosfera les comenté que la evolución de eso que llaman neoliberalismo se corresponde con un ciclo que se inició en 1982 y que concluirá en 2020. El neoliberalismo representa el culto al dinero, al lucro, a la depredación, al individualismo, al golpe de codo. En definitiva, promesas de beneficios a través de un endeudamiento fácil que está trayendo gran parte de eso que se está viniendo a llamar "crisis financiera"

Este ambiente de promesas sin fin, que acaban en menos que nada, tal y como se está viendo, tiene su correlato en otros ámbitos. Por ejemplo, en el espiritual. Lo vemos en expresiones como "tú puedes crear tu propia realidad" -y otras parecidas-. Todo ello tiene un tufo neoliberal: promesas, prosperidad, burbujas, consecución de objetivos personales a toda costa, elusión del dolor y mala tolerancia ante frustraciones.

No me digan que eso que tanto nombran como "crecimiento personal" o "que tú puedes crear tu propia realidad" suena bastante parecido a "usted puede endeudarse para satisfacer todas sus apetencias sin preocuparse por las consecuencias".
Es la mercantilización intensiva de lo tangible y de lo intangible, el crecimiento sin límite, las promesas-burbuja. El mercado espiritual y el financiero funcionan en paralelo. Me pregunto hasta qué punto el dinero y la espiritualidad forman parte de un único pacto.

No quisiera cerrar el artículo invitando a leer un brillante artículo de Juan de La Fuente que versa, entre otras cosas, sobre el ciclo Saturno-Plutón y sobre el sextil que ambos forman en estas fechas.