domingo, 17 de febrero de 2013

Aberraciones del mercado laboral

Aberraciones del mercado de trabajo y mala educación de fondo.

El año 1982 es importante por varias razones. Fue esa la época del gobierno Reagan-Thatcher, que dio lugar a lo que despues hemos ido viendo que era el culto al dinero. Se le ha venido a llamar neoliberalismo. En España empezaba el periodo gubernativo de Felipe González. Al cabo de poco hizo eclosión la llamada cultura del pelotazo.

De ese mismo año es la gran conjunción entre Saturno y Plutón, cronocratores de un ciclo de 38 años que acabará en el 2020. Están siendo, pues, unos años de gran estrés histórico. Este aspecto, el de Saturno y Plutón, además, se le relaciona con las grandes finanzas, la acumulación de riqueza en manos de una élite -élites extractivas se las llama-, con la relación entre Israel y el Islam, con el vaivén de los precios del petroleo. Este ciclo alcanzó su cuarto menguante crítico en el 2010. Mientras no lleguemos a la siguiente conjunción, la economía seguirá un ritmo conservador.

También, alrededor de 1982, empieza una etapa que marca el descenso de la creación de empleo desde el sector privado. Como a cambio se sigue creando más empleo desde el sector público, el mundo del trabajo -la tasa de paro- no lo registra con la evidencia que vemos ahora. A partir de ese 2010, punto de inflexión crítico en el mencionado ciclo, cuando empiezan los recortes, es cuando vemos que el empleo estaba prácticamente fiado a las inversiones hechas mayoritariamente con dinero público.

Así, pues, en este sentido no habrá grandes cambios de aquí al 2020. Esto lo digo porque este ciclo está en fase decreciente hasta esa fecha.

Otro detalle de interés es que en esos años, alrededor de 1982, es cuando se produce la gran incorporación de la mujer al mercado laboral. Esta incorporación se hizo fuertemente y sin haber previsto o atendido la más que necesaria conciliación entre vida laboral y vida familiar. A partir de esta década, y por las razones antes señaladas, los hijos son educados fuera de casa, con todo lo que ello supone. No juzgo la pertinencia moral de este hecho. Tan sólo apunto a que la educación de los niños, a partir de esta época, fue fiada primordialmente al sistema. Ello supone un menor contacto, tanto de tiempo como de calidad, con los padres. Entonces, pues, los niños han sido educados por el sistema, más que por sus padres, lo cual le ha añadido mayor disfuncionalidad. Ello me da pie a considerar hasta qué punto un sistema educativo pobre ha podido generar indirectamente la crisis que estamos percibiendo y viviendo actualmente.

Esta coyuntura, además, ha supuesto que la mujer ha sido explotada en pro de un desarrollo profesional que sólo es satisfactorio para una minoría de casos. Por otro lado, el hombre no ha sido consciente de que era menester una nueva cultura de relación entre géneros. La mujer trabaja el doble y el hombre, por lo general, sigue sin compartir responsabilidades domésticas. Tampoco favorecen las largas jornadas laborales, puesto que en España hay una cultura del presentismo -estar muchas horas equivale a trabajar más-. En realidad, España es el país de la UE en donde se trabajan más horas y se produce menos. O sea, que no somos un portento en eso de aprovechar el tiempo.

En la Carta de la conjunción entre Saturno-Plutón -calculada para Barcelona-, que, repito, seguirá vigente hasta la siguiente del 2020, vemos que la mujer está invisibilizada. Es decir, no favorecida por la incorporación al mundo laboral. Lo  vemos en la posición de la Luna en Casa 12. Eso sí, está en Leo. Promesas de desarrollo personal las hay, claro, pero con un precio que es la abnegación con poco retorno.
Se le puede sacar más punta. Vemos, con Urano en Casa 4, por ejemplo, la gran cantidad de divorcios y transtornos familiares.
La cuadratura entre los luminares augura una gran desconexión entre el pueblo y las instituciones. También, como no, un vaciado del poder que tenían los gobiernos en pro de eso que llaman mercado.