martes, 26 de febrero de 2013

El ciclo del Catolicismo

El ciclo del Papado: la deriva Vaticana.

Se habla mucho estos días del final del mandato de Benedicto XVI, a la vez que se hacen conjeturas acerca de las causas, sobre quién será su sucesor, de lo que puede pasar después, etcétera. También se habla de las profecías de San Malaquías, las cuales auguraban un final del Papado católico que coincide con estos tiempos.

Dicho sea de paso, y con el fin de situar el asunto en su perspectiva, en el mundo actual, si tomáramos una balanza y los pesáramos, el cristianismo extracatólico es una fe en auge, mientras que el cristianismo católico lo es cada vez menos. Los tiempos de esplendor católico caducaron hace tiempo. El ciclo del Papado está próximo a llegar a su declive final. Lo expondré a continuación.

La Iglesia Católica toma el relevo del Imperio Romano.

Cristo fue puesto en la cruz, y los mismos que lo hicieron fueron quienes luego se convirtieron al cristianismo y lo adoptaron como religión oficial del Imperio Romano. Son cosas que pasan. Luego, poco más adelante, con el declive final del Imperio, fue la misma Iglesia la que recoge los restos y de sus cascotes construye su propio reinado. De ahí sobrevendría la Edad Media, la construcción de la cristiandad, y todo un ciclo de ascenso, esplendor y caída que va de entonces hasta nuestros días.

El cristianismo no lo funda Cristo, aunque es él quien señala al futuro fundador. Sin embargo la idea del Papado, y del Papa mismo, comienza en el 296, poco antes de la conversión del emperador Constantino al cristianismo. La tal conversión supone el fin de la persecución de los cristianos por parte del poder dominante, con lo cual se empieza a gestar el poder creciente que tendrá la Iglesia Católica a partir de los siglos siguientes. La conversión de Constantino fue en el 313. Y la oficialización del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano fue bajo el mandato de Teodosio, en el 380.

Así, pues, podríamos ubicar el inicio del Ciclo del Papado en el 296, y que la ayuda definitiva para que este inicio obtuviera el respaldo explícito del poder fue en el 380.
Resulta curioso observar que en el 296 Plutón estaba en Capricornio, como lo está ahora, y que en el 380 Neptuno estaba en Piscis, como también lo está ahora.

También resulta curioso constatar que tanto en el 380, fecha de la adopción oficial del Cristianismo como religión oficial, como en el 476, la fecha de caída del Imperio y entronización de la Iglesia como heredera del poder romano, se producen sendas conjunciones entre Saturno y Plutón.

Los siglos XI y XII son los siglos de mayor esplendor del ciclo entero. Podríamos decir que la fase creciente va del 296 hasta el momento en que se preconiza la Reforma Gregoriana. En cualquier ciclo, la fase creciente equivale a acopio o aumento de poder; en cambio, la decreciente supone administración, apalancamiento, institucionalización burocrática. Y que no es lo mismo una escisión acaecida en la fase creciente, como lo fueron los gnósticos, que las escisiones que de continuo han ido sucediendo a lo largo de los últimos siglos.

Sin embargo, y abro paréntesis, un hecho surge excepcional. Me refiero a la idea de una Europa unitaria en lo político y en lo religioso, lo cual acaece el 25 de diciembre del año 800. Es el inicio del reinado de Carlomagno. Muy cerca de esa fecha se formó una conjunción entre Urano y Neptuno, la misma que se produjo con la puesta en marcha del Tratado de Maastricht, el cual marca la pauta hacia la federalización de Europa. Como pueden ver, la lucha por la unidad europea no es una cosa de ahora. Y la idea de globalización o de imperialización, tampoco. La Iglesia Católica fue, desde su alianza con el Imperio Romano, una abanderada de la tal globalización.

Espendor y declive.

Sigamos. En los siglos XI y XII la mayor parte de Europa occidental fue católica. Durante esos siglos, el poder de la Iglesia se manifestó fuertemente, lo cual dio lugar a diversos cismas. Por otro lado, la corrupción de la Iglesia se hace tan evidente que acaba partiéndose en dos, que es como decir que Europa también se divide. Me refiero al emerger del movimiento protestante -luteranismo, calvinismo, anglicanismo-. Resulta curioso constatar que esta escisión acontece coincidiendo con el tránsito de Plutón por Capricornio.

Más cerca en el tiempo, en la segunda mitad del siglo XVIII, la consecución de la independencia de Estados Unidos, también con Plutón transitando por Capricornio, puso los cimientos para el crecimiento posterior de congregaciones cristianas extracatólicas.

Para acabarlo de redondear, al iniciar la década de los años 70 del siglo XIX, con la formación del actual Estado Italiano, se lleva a reducir lo que hasta entonces eran los Estados Pontificios, los cuales ocupaban media Italia, a su actual dimensión, el Estado Vaticano. Por si fuera poco, y para añadir la guinda, en 1875 se funda la Sociedad Teosófica, madre de lo que después ha sido el fundamento de la New Age y demás movimientos espirituales que nos invaden.

En definitiva: el ciclo Papal católico está en lo más bajo del ciclo. Sin embargo, el cristianismo está subiendo fuertemente.