martes, 21 de marzo de 2017

La Sociedad Yatrogénica

Yatrogenia y pornocracia.
La yatrogenia que inunda nuestras vidas.


Yatrogenia (o iatrogenia) es un término que se emplea en el ámbito de la medicina, cuando lo que parecía ser un remedio genera efectos secundarios iguales o peores que lo que se pretendía curar. Sin embargo, el término puede aplicarse en otros contextos.

El autor de referencia es Ivan Illich, aunque recientemente han ido desarrollándose pensamientos muy en la linea que él dejó indicada.

La yatrogenia, los efectos indeseables que se derivan de aplicar una solución, es algo muy frecuente, más de lo que nos pensamos. Si nos ceñimos al ámbito médico, tecleen ustedes en los buscadores de internet el término "muerte por yatrogenia". 

Como decía, se produce yatrogenia en muchos otros campos de la actividad humana.
El dicho castellano "pan para hoy y hambre para mañana" se ajusta a esta idea. Es decir, cuando una solución parece resolver un problema en el corto plazo, pero genera tantos o más inconvenientes a la larga. Incluso en política, cuando un mandatario se equivoca o es deshonesto y deja el desaguisado a su sucesor en el cargo, el cual, por otro lado, tampoco se responsabilizará.

Percibimos yatrogenia en economía, por poner otro ejemplo. Así, las medidas económicas para paliar una cierta problemática pueden generar a la larga mayores inconvenientes. O si lo prefieren: lo que ayer fue la solución para los miembros de una generación puede conllevar que las generaciones del futuro se encuentren con que el problema que vivirán es un derivado de lo que en un pasado parecía ser una solución.

La yatrogenia es la consecuencia del cortoplacismo. Es decir, aplicar una solución que parece funcionar provoca que el problema mute hacia una forma más compleja y difícil de manejar. 

La yatrogenia sería una forma de chapuza.

Fuera (y dentro) del contexto de lo médico, encontramos consecuencias yatrogénicas en todo tipo de actividades humanas, como aquellas que se refieren a productos tangibles -dietas milagro, por poner un ejemplo; o los detritus que genera el uso de productos derivados del petróleo-, o como aquellas cuyo producto es un intangible -management, terapias de todo tipo y para todo tipo de cosas-. En el mundo de la electrónica y de la informática, también: el solucionismo genera yatrogenia. La solución de hoy genera toxicidad para el mañana.

Si observamos, la mayoría de profesiones incluyen aspectos solucionistas que convienen más a quienes las venden que a quienes las compran. Podríamos llamarlo así: solucionismo yatrogénico.

Un detalle interesante es que los pontificadores del solucionismo yatrogénico son, por lo general, febriles entusiastas. Ello puede dar lugar a que el entusiasmo se contagie al comprador. Como es de imaginar, el entusiasmo dará lugar a decepción. El solucionismo sería una forma de religión.

Nos podríamos preguntar si llegará algún día en que las soluciones sean auténticas, honestas y lo suficientemente sólidas como para que sus efectos colaterales no sean peores que el problema que se pretendía subsanar. Está claro que el solucionismo da lugar a profesiones y puestos de trabajo. ¿Quién querrá proponer soluciones verdaderas y difíciles de vender, cuando lo llamativamente útil se vende más fácilmente (aunque genere yatrogenia)?

El otro detalle es que cuantas soluciones parece brindarnos el sistema social, con mayor impaciencia y cortoplacismo actuamos todos. Tener la solución al alcance nos hace más intolerantes, impacientes y ciegos.

El solucionismo invade muchos ámbitos de nuestras vidas. A parte de los recetarios solucionistas relativos a la salud, el mercado, y más aún con la eclosión de internet, nos ofrece multitud de productos, tanto tangibles como intangibles. El solucionismo tecnológico, una promesa que asegura facilitarnos las cosas, cuando en realidad a lo que nos lleva es a ser más dependientes de prótesis, soluciones cortoplacistas y basuras de plástico.

Aprovechando que estamos en este punto, diré que que desde los años 90 se han puesto en marcha una forma pornográfica de solucionismo: la pornografía propiamente dicha, que hace que personas, a las cuales ni se les habría ocurrido anteriormente, se dediquen ahora a ello. El otro punto, también muy ligado a internet, es la eclosión de los traders y de los especuladores on line. En fin, formas perversas de especulación inmediata.

El solucionismo genera mucha especulación, además de yatrogenia. La especulación a la que me refiero es la elucubración surgida por tanta solución aparente. Promesas fáciles que luego acaban en decepción y con efectos colaterales que no preveíamos.

La especulación a la que me refiero es la elucubración surgida de tantas posibilidades de solución. A las personas nos puede parecer que la vida nos pone fácil la disponibilidad de ciertos servicios, oportunidades y posibilidades que quizá son más aparentes que verdaderamente eficientes y satisfactorias. Sin embargo, lo que vemos es la chapuza continua. Los medios de comunicación han bajado de calidad y son cada vez menos creíbles. Vivimos en la era de la posverdad, en donde las cosas parece que existan debido a que alguien con poder le conviene que así nos lo parezca.

Para quienes sigan las lecturas astrológicas publicadas en este blog, les diré que Quirón está más relacionado con el solucionismo terapéutico. Y Pholo, un asteroide descubierto en 1992, guarda más relación con los negocios y promesas que surgen a partir de la existencia de internet y de la proliferación del uso de la informática y de la telefonía móvil.
Ambos son muy especulativos, pues los dos trafican con creencias, ilusiones e inquietudes que necesitan de un bálsamo. Esta necesidad de bálsamo genera muchos negocios, profesiones y puestos de trabajo.

Siendo el solucionismo tan importante en nuestro mundo, ¿quién querrá proponer soluciones de verdad, cuando con las mentiras se gana tanto dinero?

2 comentarios:

Rafalín de los Bosques dijo...

Acojonante...
Estoy leyendo ahora tu Quirón y Lilith...
Y estoy pasmao, la de imagenes de mi infancia que me estan viniendo con su lectura...

Jesús Gabriel Gutiérrez dijo...

caramba !! :-)
es un no parar !!