miércoles, 8 de marzo de 2017

Digitalis Purpurea y el grado 4 de Cáncer

Digitalis Purpurea y el grado 4 de Cáncer. 
Acerca del parasitismo emocional.

La persona que encaja con el perfil de Digitalis Purpurea es alguien que pierde la percepción de sus límites diluyéndose en el anhelo de amor y armonía. O dicho de otro modo: renuncia a sí misma por algo que cree mayor que ella. Por otro lado, suele implicar su compromiso personal con el mantenimiento de una cohesión en el grupo. El problema es que ello está idealizado y deriva en esfuerzo inútil, cansancio y decepción.
Por tanto, y resulta curioso, su identidad se articula en base a lo que va perdiendo mientras sueña con que en su vida se encarnen algún día esos ideales de amor. O dicho de otro modo: su identidad se ancla en la pérdida; o lo que es lo mismo: descubre la realidad de quién es cuando se rinde. O si lo prefieren, define su existencia por lo que la vida la ha ido quitando.

Una dificultad relacionada con Digitalis Purpurea son las emociones parasitarias. Resulta chocante comprobar cómo es posible dejarse capturar por compromisos torturantes a la par que se anhela un amor libre y armonioso. Es decir, Digitalis Purpurea acaba dejándose engullir por obligaciones emocionales cuya dinámica no controla. Sin darse cuenta, se enzarza en actitudes que conllevarán nuevas obligaciones. Como las limitaciones no están claras, la persona Digitalis Purpurea no podrá hacer frente a las obligaciones que ella misma se crea. Entonces, llegará a oscilar entre estar presente y disponible para los demás; o bien, se ausentará en momentos clave. Este vaivén la llevará a ser criticada por los demás. Ello sucede porque no regula el nivel de compromiso desde la voluntad sino desde una fantasía que le lleva a creer que todo es posible.

La persona que responde al perfil de Digitalis Purpurea cree que no hay límites para lo que se hace por amor. Sin embargo, y así lo vive en su propia existencia, esta actitud genera obligaciones emocionales continuamente. Es a partir de este hecho que la persona tiende a cargarse de la responsabilidad de lo que ella misma ha ido generando, sin darse cuenta de repercusiones no previstas. La sensación que tiene es que nadie secunda tales responsabilidades. Es entonces que surge el viejo problema de desamparo, de que todo lo tiene uno que cargar sobre su conciencia. Por tanto, el propósito de un trabajo relacionado con Digitalis Purpurea es repartir las cargas para tener una experiencia más gozosa en cuanto a la relación con los demás. Es decir, no dejarse explotar por la propia prestancia emocional a dejarse la piel.

Para la persona Digitalis Purpurea el asunto de fondo es que la libertad con la que quisiera vivir contradice la tendencia a asumir automáticamente obligaciones emocionales. Mientras no resuelva estos automatismos, vivirá sus emociones como si fueran mandatos. Y estos mandatos son interpretaciones que hace en relación a lo que los demás esperan de ella. Sin embargo, a la que se haga consciente de tal contradicción, podrá darse cuenta de que lo más parecido al amor es la libertad. Por tanto, una pregunta a hacerse podría ser: ¿era amor eso que generaba tantas obligaciones?

Otra forma de representar a Digitalis Purpurea es con la persona que sostiene el mundo emocional de los demás, como si fuera un coloso. Sin embargo, la razón de estar llevando tal carga es el miedo a ser abandonada, excluida o no querida. De ahí que, ante tales razones, le resulte difícil poner límites. Es como si ponerlos supusiera la muerte de las emociones que quiere compartir.. El asunto es llegar a deshacerse de estas creencias parasitarias.

Otro modo de Digitalis Purpurea es siendo proteccionista con los demás, lo cual lleva a que sus seres queridos se conviertan en parásitos de su afán protector. Es ahí como vemos que la rueda de las obligaciones sigue girando sin control, pues la persona tiende a abdicar de poner límites. La consecuencia de ello es que éstos pueden venir impuestos sin control: ya sea porque las demandas de los demás la llevan al estrés; ya sea porque es el cuerpo el que obliga a parar.

No poner límites puede llevar al colapso por estrés a la persona representada por Digitalis Purpurea. No obstante suele recomendarse para problemas relacionados con el corazón, entre otras aplicaciones.

El grado 4 de Cáncer.

La reverberación de Digitalis Purpurea recae sobre el 4 de Cáncer. Este grado representa a la persona sensitiva, médium o telépata. Estamos hablando de alguien que capta las necesidades de  los demás a distancia. O como mínimo, el estado de su mente se ve condicionado por este hecho. La consecuencia de ello es la preocupación y un sentimiento de responsabilidad. El deseo oculto relacionado con este grado es poder estar solo. Sin embargo, siendo como es uno de los más contradictorios del signo, la persona rara vez consigue la calma , el tiempo y el espacio que necesita para sí misma.

En la persona Digitalis Purpurea hay una discordia entre lo que se anhela y lo que se necesita; entre lo que quiere de los demás y lo que los demás quieren de ella.
Es muy probable que la razón de estas contradicciones tenga su origen en una relación familiar disfunciónal, en la que las personas se sentían obligadas a actuar en contra de su voluntad natural. Podríamos hablar, pues, de coacciones a la libertad de sentir y obrar en pro de una armonía que nunca llega.
De acuerdo con esta hipótesis, la persona Digitalis Purpurea ha vivido en un entorno en que las personas no ocupan el lugar que les corresponde. El sistema de convivencia es un caos y las normas, cuando se intenta ponerlas, aportan aún más desorden. La consecuencia de ello es que la persona tiene la sensación de no encajar en ningún sitio, y tampoco tiene claro cuál ha de ser su aportación para lograr una cierta armonía.

Otro factor que puede ser de ayuda para entender el desorden sistémico relacionado con este grado y con Digitalis Purpurea es el que se deriva del uso dinero, entendido éste como generador de obligaciones no deseadas que condicionan la convivencia emocional. Por ejemplo, en los casos de herencias mal repartidas. O en el caso de negocios o intercambios económicos en los que ha habido equívoco, deslealtad o traición a la palabra dada.

A modo de conclusión, la psicología encarnada en la alianza entre el grado 4 de Cáncer y Digitalis Purpurea corresponde a alguien que cree que el mundo podría llegar a ser mejor con esfuerzo. Por tanto, hará los posibles para que ello sea así. Sin embargo, tal empeño contiene una gran paradoja, y es que el esfuerzo debe ser justo y concernido a las posibilidades y limitaciones de cada persona. Saltarse este hecho puede conllevar que todo siga igual, pues cualquier extralimitación por parte de uno conllevará que otro se desentienda del trato.

Llegados a este punto habría que sugerir a la persona que se olvide de pretender mejorar el mundo con su esfuerzo. Es muy posible que si pudiera sacarse de encima esta idea, el mundo (su mundo interior) podría llegar a ser mejor. O dicho con otras palabras: Digitalis Purpurea / grado 4 de Cáncer personifica el idealismo en relación a la especie humana. Este idealismo genera obligaciones insostenibles amparadas en una mejora que rara vez se cumple.


Es posible que detrás de estos comportamientos subsista un antiguo pánico al castigo. O, si lo prefieren, a un karma relacionado con la amenaza de exclusión del grupo debido a un mal comportamiento. Por tanto, podríamos decir que la bondad a la que Digitalis Purpurea se obliga viene de ahí. Entonces, pues, el tratamiento homeopático irá dirigido a ayudar a desprogramar estas actitudes parasitarias.