domingo, 22 de enero de 2017

Somnia

Somnia es una película encajada en el género de terror. También podría ser considerada como thriller paranormal. Si a Somnia la encajamos dentro de lo sensacionalista, propio del género de terror, nos quedaremos sólo con emociones y sustos. En cambio, el relato subyacente en Somnia me pareció bien interesante. Ahora les explico.

Un niño llega adoptado a casa de sus nuevos padres. Según vemos más adelante, el niño viene de haber pasado por otras familias. El caso es que es hijo natural de una madre que murió de cáncer. Vemos, avanzada la película, la escena -a todas luces terroríficamente exagerada- en la que la madre se despide de él. Sin embargo, esta exageración es un punto necesaria para describir lo que la película tiene de valor, que es comprender la transferencia que un niño emocionalmente herido hace de sus sueños sobre la realidad mental de la vida de los adultos. Lo vemos, por ejemplo, en el caso de la última familia a la que llega, que es justamente la que permite el desmantelamiento de estas emociones.

Según mi entender, el hecho narrado, consistente en explicar cómo es posible que los sueños de un niño insomne puedan materializarse en la vida mental de determinados adultos, es lo más interesante de Somnia. Los sueños están relacionados con el pánico, la muerte, etcétera. Así, pues, vemos a los padres adoptivos secuestrados por las sensaciones que el niño experimenta cuando buenamente puede dormir. Por lo general, el niño es insomne. Y es insomne para evitar soñar en lo que usualmente sueña cuando duerme.

Por fortuna para el niño, para los nuevos padres adoptivos, y para la historia misma, el asunto acaba a través de un gesto de la madre. Hasta ese momento, las imágenes que el niño absorbe durante la vida diurna son metabolizadas, proyectadas y materializadas hacia la mente de sus nuevos padres. El gesto de la madre deriva de la comprensión de esta proyección. Su forma de desactivar se ve al final de la película. El abrazo al terror lo desactiva. A partir de este hecho, el horizonte queda limpio para poder emprender una nueva vida.

No me gustó de la película el terror gratuito, o el susto efectista. Sin embargo, tales exageraciones pueden servir para poder comprender el fenómeno de los mecanismos de proyección en los que todos podemos estar participando, por activa o por pasiva, y con temas de fondo que no tienen por qué ser terroríficos.

¿Es posible que los contenidos de la mente inconsciente de una persona -cualquiera de nosotros- se materialicen en la vida de los demás? No es descabellado pensar que sí lo es, aunque no necesariamente con temas tan terroríficos. O si lo prefieren, viceversa: ¿es posible que lo que vemos como real sean proyecciones materializadas que otros hacen de sus sueños sobre nuestras vidas?

Creo que Somnia gustará más a quien les interese comprender cómo funciona la mente inconsciente que a quien guste de las películas adscritas al género fantástico y de terror.