jueves, 19 de enero de 2017

El populismo y los astrólogos

Esto que escribo también me lo digo a mi mismo, reconociendo, pues, que no voy a ser todo lo neutral que quisiera. El asunto gira en torno a una pregunta: ¿por qué los astrólogos hacemos predicciones en público? O mejor aún: ¿qué sentido tiene hacer predicciones en relación a temas sobre los cuales el ciudadano normal no tiene posibilidad alguna de intervenir? Pongo el caso de las recientes elecciones en Estados Unidos. Teníamos a dos candidatos, que suscitaban simpatías y antipatías muy claras. Muchos astrólogos predijeron el triunfo de Hillary. Una minoría, en cambio, acertó apostando por el triunfo de Trump. Llegados a este punto, me pregunto si el astrólogo tiene alguna ideología o prejuicio que le haga predecir según su gusto y no en base al uso científico y neutral de las técnicas que maneja. Ser neutral ante un candidato que nos resulta antipático (o lo contrario, muy simpático) es bien difícil. Sin embargo, hay quien lo hizo muy bien. A parte de este detalle, sigo preguntándome lo siguiente: Si lo importante es hacer una prospectiva sobre el futuro, que de eso va la práctica astrológica, para poder enfocarnos mejor desde el momento presente, ¿qué sentido tiene predecir el nombre del candidato ganador y nada más? Sería más interesante hacer una prospectiva sobre cómo van a ser las políticas a ciertos años vista, más allá de si el candidato vencedor es uno u otro. Si el candidato a presidente es una pieza más del engranaje, ¿qué sentido tiene predecir si va a ganar a o b?; ¿o es que la predicción forma parte del show permanente?. ¿No sería más interesante salir de la dinámica "este" o "aquel"? Como ven, el astrólogo cae en lo mismo de lo que nos quejamos en relación al sensacionalismo propio que los medios de comunicación fomentan. 

Entiendo que ser populista o sensacionalista puede ayudar a vender el producto más fácilmente -aunque tengo serias dudas acerca de este tipo de marketing-. A partir de este punto, tendríamos otra cuestión dolorosa que a continuación expongo. Me referiré a las aspiraciones que algunos astrólogos se plantean en torno al reconocimiento académico de la astrología. Llevo en el asunto desde los años 80 y es una constante que se repite. Y creo que tal reconocimiento no es posible. Ahora lo expongo:

El marco mental de nuestro mundo sostiene que el individuo crea su propia vida. Por lo tanto, nada que hablar de influencias astrales. Vivimos en un mundo especulativo concurrido por políticos, economistas, psicólogos, sociólogos, predicadores, coaches y demás practicantes de la autoayuda. De este mundo especulativo muchos profesionales viven. Si lo astrológico tuviera prestigio y reconocimiento, ello entraría en contradicción con dicho marco mental.
El coaching, por poner un ejemplo, es muy claro: el individuo es y vive así por obra y gracia suya. Es decir, la responsabilidad de cada cual es lo que determina el resultado de nuestras acciones. De tal manera que si un proceso de coaching fracasa es debido a una falta de implicación por parte del cliente. En la astrología sucede lo contrario, especialmente si hay predicciones encima de la mesa. En cambio, en la astrología psicológica el mensaje es muy parecido al del coaching: cada uno es influido por el cielo y es responsable de lo que haga con dicha influencia.

Sobre temas económicos hay economistas que tienen en cuenta los ciclos astrológicos. Con un ojo miran la marcha de la economía y con el otro, las posiciones astrales. Ninguno de ellos reconocerá que está usando la astrología. Con la de prejuicios que hay flotando en el aire no sería interesante proclamarlo abiertamente, so pena de ser excomulgado públicamente. ¿Se imaginan qué podría pasar si un economista (o un historiador, o un médico, o un sociólogo, o un politólogo, o un filósofo) dijeran a las claras que hace uso del conocimiento astrológico? Se les echaría el establishment encima.

El uso populista por parte de los astrólogos, de haber alguna esperanza de reconocimiento de la astrología, cierra todas las puertas

Por este lado lo tenemos crudo, queridos astrólogos (especialmente aquellos que aspiran al reconocimiento universitario de la astrología).
Además, al establishment universitario no le interesa reconocer la astrología, ni aunque se demostrara que puede ser una ciencia. La razón de ello es que la incertidumbre vende mucho. Y si la astrología nos ayuda a ver más allá de la incertidumbre, no conviene que sea aceptada. Las razones ya están expuestas: la incertidumbre permite especular sin fin. El mundo de las finanzas vive de la incertidumbre, y los políticos, y aquellos y los otros. A nadie le interesa el reconocimiento de la astrología. Y no les interesa porque el interés prioritario es fomentar la ignorancia, la especulación, la incertidumbre.