martes, 22 de septiembre de 2015

La agenda roja: 2015-2023 (5)


La agenda roja: 2015-2023 (y 5).

El proyecto soberanista, el auge de la neo-burguesía y la muerte del estado.

Sigo con mi cliente. A resultas de la exposición primera, y de acuerdo con los propósitos expresados por él, le planteo los beneficios que puede generar el auge del soberanismo en Catalunya. Es decir, hago una re-pregunta. ¿qué puede pasar si el intento acaba en nada? Mejor todavía, y al margen del resultado final, ¿cómo capitalizar el movimiento que se ha estado generando para obtener una serie de ventajas que de otra manera hubieran sido imposibles de conseguir?

¿Qué puede pasar a partir de ahora? He aquí algunas alternativas:

a.- El proceso que se encamina a la independencia busca que Catalunya se dote de instituciones de Estado. Ello llevará a España a tener que reinventarse, ya sea por la crisis identitaria que ello le generará, ya sea porque su economía se verá condicionada seriamente por el hecho de que Catalunya llegue a ser independiente.

b.- Puede pasar que el proceso entre en crisis debido a una oferta por parte del gobierno consistente en ofrecer a Catalunya los poderes que tendría siendo independiente pero sin ser independiente. Ello llevaría a dar media vuelta a sectores de una élite influyente que se han proclamado independentistas de última hora. Esta élite infuyente, que está a resguardo de la mirada pública, pues no está en la arena política, vería bien la oferta, pues no les lleva a poner en peligro sus privilegios de clase, al tiempo que se mantienen en su zona cómoda. Sin embargo, para esta elite, la cuestión está en cómo enterrar a los muertos de entre su clase que sí se han comprometido públicamente con el soberanismo.

En cualquier caso, la opción b, tanto como la a, requerirá que España tenga que reinventar su economía y su modus vivendi, lo cual puede darle un soponcio a más de uno.

Tanto la opción a como la opción b conllevarán ambas que determinados actores sean expulsados de escena. Lo que cambia es que pueden ser unos o pueden ser otros en función de si lo que triunfa es a o b.

Por otro lado, la opción b conllevaría que el gobierno central ha de comportarse fiel a los acuerdos a que se pueda llegar, lo cual dista mucho del modo de proceder habitual. Realmente, la opción b no es de fiar. La opción b podría funcionar en otro país, pero no en España.

Más opciones:

c.- Se convoca un referendum legal y el resultado no es el esperado, aunque con esperanzas de remontarlo más adelante. Algo así como lo que ocurrió en el caso escocés. De ser así, esta opción podría generar una desmoralización entre los miles y miles de personas que han puesto sus emociones en juego, que es como decir que después de una guerra viene una posguerra (al menos, en cuanto a estados de ánimo). También puede ocurrir que la moral no decaiga y el movimiento soberanista se regenere y se mantenga en pie, a la espera de que el gobierno cometa algún incumplimiento, tal y como está sucediendo con Cameron.
Esta opción, a diferencia de a o b, puede generar que los defensores de las opciones en liza sigan incólumes en sus propósitos. Sin embargo, seguir con ello es exponerse al cansancio y a la deserción por parte del sector más debil.

También podría ocurrir que se impidiera la celebración de un referendum, y más habiendo una mayoría parlamentaria clara, cosa que pondría al sector inmovilista en el ojo de la opinión pública europea.
Otra cosa que podría ocurrir es que se convocara el referendum, se ganara y la ejecución del resultado fuera impedida o boicoteada. Tal cosa llevaría a establecer alianzas con minorías europeas, como, por ejemplo, la escocesa, para establecer acciones conjuntas que alertaran de la baja calidad de las democracias nacionales.
Relacionado con esta opción está la posibilidad de que se orqueste una campaña contra el proceso soberanista por parte de sectores de la banca, por ejemplo, la de estos días, de las empresas, etcétera. Esta ofensiva llevará a que desde sectores independentistas se planteen respuestas más atrevidas. Esto puede dar lugar a una guerra que irá arrastrando a más sectores, lo cual puede hacer que el asunto trascienda en el exterior de una forma que llamará la atención.

Esta opción pondría en evidencia que el presupuesto inicial en el que se ampara el soberanismo se ha quedado corto y hay que plantear una revolución más profunda, amplia e internacional. Algo así como una Revolución Francesa multilocalizada. Es decir, el auge de una nueva élite que, como en 1789, empezó a proclamar el fin del absolutismo y del antiguo régimen. En este caso, ampliando el presupuesto de partida, y salvando la diferencia de formas, el antiguo régimen es el viejo estado-nación -amparado por el sector inmovilista de la gran banca-, el cual va a ir cediendo su influencia ante la Europa de las regiones que ha de acabar de emerger y que está siendo apoyado ya por un sector bancario emergente. Por lo tanto, estamos hablando de una situación pre-revolucionaria a escala global. La fecha en que estos hechos podrían hacerse más obvios se podría situar en torno al año 2023.

Curiosamente, las recientes declaraciones de los banqueros pone a las claras la existencia de ese estado absolutista que recuerda al antiguo régimen.

Volviendo a la situación local, otras opciones:

d.- ya que hablamos de guerra (metafórica) -hay que tener este hecho en cuenta-, debo decir que también habrá posguerra. Y tanto da que el resultado sea independencia como que no lo sea. En cualquier caso, las consecuencias del conflicto perdurarán durante más tiempo de lo que el conflicto dure per se. Me estoy refiriendo a un término que nos llevaría hasta el 2038 con secuelas, incluso con independencia conseguida legalmente.

Es decir, tanto si hay referendum como si no lo hay, como si hay una declaración unilateral de independencia, como si no hay nada de nada, habrá una posguerra. El asunto es si el gobierno central proseguirá con sus afanes recentralizadores hasta aniquilar el estado de autonomías, que es lo que desde la época de Aznar se viene haciendo.

¿Por qué duran tanto los conflictos?

La acción de los políticos, postergando la solución de los problemas, causa daños irreversibles. Es decir, pensando en las consecuencias futuras, no es lo mismo la resolución pronta y audaz de un conflicto que una reacción tardía, o a destiempo, y después de haber estado apretando las tuercas para nada.
Es en estos casos en los que se ve a qué atienden los políticos: si a proteger su poltrona, a costa de vivir de la eternización de los problemas que no resuelven, o si a facilitar soluciones con visión de futuro que favorezca a los pueblos.

Otro escenario, otra opción:

e.- la tensión generada por quienes no quieren mover nada y por quienes arriesgan su imágen pública en pro del soberanismo está facilitando la entrada de otros actores en escena, los cuales acechan como buitres carroñeros, ya sea de carne de soberanistas o de inmovilistas. Es decir, hacen crítica de lo que otros hacen mientras ellos se mantienen parapetados en una neutralidad sin riesgo. Viven de lo que otros arriesgan y ya les va bien así, por más que digan que lo de los demás es un disparate.

Seguramente hay más opciones. Y también es posible que lo que ocurra no esté recogido por ninguna de las hipótesis que acabo de expresar. Lo que vaya viniendo, especialmente a partir de noviembre y hasta bien entrado el 2017, será debido a una concurrencia de factores, algunos de ellos imprevisibles, sorprendentes, de esos que por inusitados nadie puede haber imaginado. Las encuestas de intención de voto que tanto proliferan estos días pueden quedarse obsoletas a la que un acontecimiento chocante y no previsto se produzca.

Y para acabarlo de adobar, lo intuyo, este asunto no es algo que afecte a lo local únicamente. Se avecina la muerte del estado-nación y surge el estado-cluster. Para ello harán falta detonantes, alguno de los cuales ya se está dando. Es decir, macro-regiones o mega-clusters, una forma de hibridación entre lo público y lo privado, entre empresas e instituciones. Aunque, si lo miramos bien, ya está funcionando entre bambalinas. Este asunto de los clusters lo he tratado en este blog relacionándolo con la gran conjunción entre Urano y Neptuno, que es la que sirve para poner la alfombra a un nuevo paradigma de cooperación-competividad entre lo que aún está en manos del estado y lo que ya está en potestad de las empresas. Pronto veremos funcionar una idea nueva de gobernanza, la cual tendrá muchos parecidos a la estructura de los estados feudales de la edad media. En realidad, como ya se pueden imaginar, vamos a ella, a una nueva edad media, al menos en las fases iniciales de ese nuevo paradigma, con una neo-burguesía pujante que aprovechará los descuidos de la burguesía heredada del paradigma generado por la Revolución Francesa y por la división de poderes.

Intuyo, pues, que de lo que he tratado va de eso, de un cambio mayor que empezará a activarse a partir de cambios pequeños, de los cuales veremos su verdadero significado según pase el tiempo. El periodo de tiempo en que este surgimiento va a tener lugar será el que da título a esta parte 5 de La agenda roja.

En próximos artículos trataré de cómo el ciclo neoliberal (1982-2020) ha servido para matar al estado. En concreto, estos artículos están insertos dentro de la serie La Conspiración de Libra, cuyas partes publicadas están disponibles en este blog.