viernes, 1 de enero de 2010

La influencia curativa de la Luna


LA INFLUENCIA CURATIVA DE LA LUNA
por Jesús Gabriel Gutiérrez


LA LUNA

En una Carta Natal la posición de la Luna por signo, por casa, y los aspectos que haga con otros planetas, ofrece una interesante perspectiva acerca de cómo pudieron transcurrir los primeros años de la vida de una persona, cuáles fueron las experiencias que más impacto ejercieron en su entorno emocional, y también alude al poso que constituirá el telón de fondo de su desarrollo posterior. Además constituye uno de los puntos de análisis astrológico que más cosas nos dice acerca del temperamento individual, de las reacciones internas y externas de una persona, y por tanto, de su particular forma de vivenciar e interpretar las reacciones que provienen de otros individuos y del entorno en general. Todo ello bajo pautas que tienen su origen en la infancia. La Luna resulta ser la cobertura psíquica que nuestro Ser emocional necesita para mantener un punto de referencia que le resulte seguro, o, cuanto menos, viable para canalizar su propio desarrollo.
La Luna como satélite provee de estabilidad al eje terrestre, al tiempo que regula los ritmos que hacen posible la vida, así como el crecimiento y metabolización de cualquier proceso de cambio que acontezca. Algo así como un dispositivo ecológico que protege las constantes vitales del planeta, una burbuja que lo mantiene en la temperatura adecuada. Y no solamente actúa como mecanismo protector sino que resulta también la “antena”  por la que cualquier influencia planetaria es percibida sensiblemente por la Tierra. Sabido es que las fases de la Luna dan información acerca del estado psíquico y energético del planeta , del escenario de nuestras vidas, y, por extensión, de nosotros mismos. No impacta de igual forma un aspecto entre Marte y Saturno con una Luna menguante que con una Luna creciente, por poner un ejemplo. Por ello, el psiquismo terrestre percibe de diferente lo que ocurre en el Cosmos.

Psicológicamente la influencia de la Luna se centra en la capacidad para atraer, asimilar y metabolizar lo que nos llega desde el exterior y no por lo que las cosas objetivamente son, sino en la medida que afectan subjetivamente a nuestro Ser sintiente. La Luna es una esponja psíquica que nos hace receptivos a multitud de informaciones de todo tipo. Todo ello va conformando la modalidad que nuestras emociones necesitan para obtener una vía de expresión, tanto de entrada como de salida, de manera que nuestra fibra interna tan sensible es a lo que capta como a lo que transmite.
Nuestra experiencia durante los meses de embarazo puede ilustrar esta idea. Durante todo ese tiempo lo que nos llega desde el exterior atraviesa una pared, el claustro materno, que actúa como cámara protectora. Lo que supuestamente percibimos no es la realidad concreta sino una interpretación emocional de lo que afuera ocurre. La burbuja protectora que nos ofrece nuestra madre amplifica, deforma o atenúa lo que objetivamente esté sucediendo en el exterior. Algo así sigue pasando después, radicando la diferencia que en lugar de ser nuestra madre quien ejerce de escudo protector, lo es la casa en donde estuvimos viviendo, etc,..., y en el mejor de los casos, nuestros sentimientos, que nunca nos llevarán a una realidad absoluta sino a una vivencia individualizada y a una percepción del mundo que es fiel reflejo de nuestro clima interior.
Inicialmente el papel que se atribuye a la Luna astrológica es el de regular y canalizar las emociones  como vehículos proveedores de estabilidad. En la medida en que esto se consigue, el camino hacia el rol solar individual se va concretizando, y aún así la realización de este hecho sigue siendo regulado por la Luna. Dicho con otras palabras, a través de la Luna sellamos emocionalmente procesos que darán lugar a un nuevo aspecto de la realidad.

Si la Luna astrológica ilustra acerca de las pautas emocionales con las que fuimos educados, el Sol indica qué faceta de carácter deberá constituir nuestro Centro personal. La evolución individual es como un viaje que arranca de una identidad lunar, emocional, inconsciente e involuntaria, y que nos lleva hacia una existencia solar, centrada, consciente y voluntaria. La relación Sol-Luna, su Punto Medio, y los aspectos que les afecten, la posición por signo de cada uno de ellos, el eje nodal de la Luna, ofrecen una valiosa información acerca de los incidentes con los que nos vamos a encontrar durante el viaje. Cuando Sol y Luna están en la misma familia de signos, el ajuste no resultará demasiado exigente y nuestra vida irá evolucionando por un sendero en el que el paisaje no será demasiado distinto desde la etapa infantil hasta la edad adulta. Si por el contrario hubiese una relación tirante entre Sol y Luna, la evolución del temperamento y de la actitud de la persona estará sometida a frecuentes ajustes. En cualquier caso la Luna astrológica conecta con una parte de nosotros mismos que ha ido registrando todos los cambios por los que hemos ido pasando. Por esta misma razón, en una parte de nuestro ser, la más frágil y la que estaba, y está, más expuesta a las influencias del entorno, está contenido un tejido emocional compuesto de experiencias, encuentros, sentimientos de todo tipo, así como los traumatismos, como el mismo parto, y por los microtraumatismos que ocasiona la vida cotidiana.
El elemento en el que está la Luna indica no tanto cómo son nuestras emociones y los procesos asociados a ellas, sino el modo de recepción-expresión de las mismas. Este modo está conformado en base a las influencias afectivas, ambientales, familiares y culturales que fueron absorbidas durante los primeros años de vida. El Fuego, la Tierra, el Aire o el Agua describen la cualidad básica de que está compuesta nuestra membrana protectora, una membrana en la que se hallan inscritos una serie de mensajes subliminales acerca de cómo debemos comportarnos a fin de obtener dicha protección. En esta transmisión subliminal e inconsciente es en donde está contenido el principal foco que motiva a una persona que desea pasar por un proceso terapéutico o de crecimiento personal.

LUNA Y CRECIMIENTO PERSONAL

La Luna provee de estabilidad a nuestro planeta regulando sus ritmos. Astrológicamente regula y registra cualquier proceso de crecimiento tanto física como psicológicamente. También se ocupa de mantener la ecología de esos mismos procesos. Al ser el elemento en  el que se encuentre el que nos da la información acerca de las influencias absorbidas desde la infancia, la activación del mecanismo ecológico-emocional consistirá en adoptar ese mismo sustrato. Así, si la posición de la Luna en cada uno de los cuatro elementos ilustra acerca de los microtraumatismos por los que pasamos, será esa misma posición astrológica la que nos dé la posibilidad de obtener la herramienta que nos permita reponer energías y sanar las heridas que el proceso de crecer ocasiona.
Insisto en que la posición de la Luna por elemento y signo no indica qué experimenta emocionalmente la persona, sino la respuesta de la membrana que posibilita la entrada-salida de estímulos sensibles. No es lo que se siente, sino cómo se siente.

LA LUNA EN LOS ELEMENTOS: 4 FORMAS DE SANAR

La posición en la que se encuentra la Luna Natal va a describir aquel canal por el que conectamos con nuestro Ser sintiente. Cualquier proceso curativo o de crecimiento debe pasar por este canal. Todo cambio que una persona necesite imprimir a su vida debe empezar por favorecer y valorar los pequeños cambios que puedan reflejarse en el vivir de cada día. Todo gran cambio empieza por percibir el pequeño cambio que es posible aplicar en las cosas que hacemos todos los días. Cualquier ideal es posible que se convierta en realidad si atendemos a las pequeñas oportunidades que la vida nos depara cada día. Eso si, el canal que utilizamos para percibir esas pequeñas cosas debe estar lo más limpio posible.

LUNA EN SIGNOS DE FUEGO (o en Casas I, V o IX)

Las personas nacidas con la Luna en Aries, Leo o Sagitario presentan como influencia más notoria la de haber recibido de la familia una serie de mensajes que han potenciado la brillantez, el destaque, la creatividad, la fuerza moral, la resistencia y la dignidad. Con este equipaje la persona suele sentirse obligada a ejercer en todo momento roles que reflejen esas consignas. Por eso mismo es muy sensible cuando entra en contacto con personas de un poderío emocional igual o superior. El residuo que esta educación sentimental ha dejado en el subconsciente de estas personas gira en torno a la ansiedad que ocasiona el sentimiento de no llegar a expresar totalmente la brillantez de que son depositarias. La angustia, por un lado, o las consecuencias nocivas del exceso de competitividad suelen ser el síntoma por el que el individuo decide afrontar su vida desde una perspectiva reconciliadora y curativa. El cambio no consiste en eliminar el deseo  de destaque transmitido por vía familiar, sino transformar este mismo deseo interiorizándolo, dotándolo de mayor profundidad y haciéndolo brillar desde el interior.
El tipo de terapia más indicado son las que tienen como fin reeducar la mente y reconducir sus poderes a fin de que estos individuos no se sientan tan presionados por ejercer un papel hacia el exterior. Se trata de que la persona valore el poder que puede ejercer para si mismo y aplicado para regular su propia ecología emocional. En estos casos se dan con cierta frecuencia individuos que han encontrado solución en algunas técnicas de control mental, e incluso a través de algún trabajo con el movimiento y la dinámica corporal que posibilite la liberación de energía negativa. Sea cual fuere la terapia escogida, lo que el individuo se proponga deberá girar en torno al uso de la mente, no como forma de crearse presiones para ejercer un determinado tipo de poder, sino de limitarlo para que de esta forma pueda llegar a aflorar espontáneamente sin que medie la sombra debilitadora de la angustia.

LUNA EN SIGNOS DE TIERRA (o en Casas II, VI o X)


Las personas que han nacido con la Luna en Tauro, Virgo o Capricornio presentan una extraordinaria sensibilidad hacia los procesos corporales. De alguna forma asimilan sus emociones a través de sensaciones muy físicas. Es muy posible que estas personas hayan experimentado influencias de la cultura familiar en forma de excesiva acentuación sobre lo material. Esta preocupación puede haberse ejercido a través de la comida, el dinero, el trabajo o el servicio. El caso es que estas personas tienen un mucho de conservadoras, característica ésta que deberán traducir de modo que sus verdaderas necesidades no queden atascadas debido a una sobrevaloración de la forma y de las conveniencias materiales. También se da entre estas personas una gran sensibilidad corporal que podría ocasionar que determinados procesos emocionales hagan mella en alguna función orgánica. Por otro lado su sensibilidad intuitiva les permite conocer a los demás a través del contacto físico (un abrazo, dar la mano, un beso, etc,...).
Debido a este grado de sensibilidad corporal, a estas personas les acostumbra a ir bastante bien un cambio en la dieta alimentaria que les ayude no solo a mejorar sus sensaciones físicas, sino también a reconducir sus emociones. A menudo su sensibilidad los hace excepcionalmente capacitados para encontrar un buen remedio en dar y recibir masaje. En realidad puede resultar de interés cualquier terapia en la que el punto de contacto sea el cuerpo.

LUNA EN SIGNOS DE AIRE (o en Casas III, VII o XI)

Quienes hayan nacido bajo la influencia de una Luna ubicada en Libra, Géminis o Acuario, encontrarán que la comunicación ha sido el vehículo a través del cual los sentimientos han sido expresados o percibidos. Casi siempre hay una buena dosis de inteligencia y de raciocinio, característica esta última que ha sido impulsada y fomentada desde la infancia. Estas personas han debido de sentir una notoria presión ambiental en orden a mostrarse locuaces, inteligentes y ocurrentes, como forma de obtener el apoyo emocional de la familia. Es posible que en etapas posteriores estos individuos sigan rigiéndose por este mismo patrón de conducta, y de esta manera encontramos personas que utilizan predominantemente la palabra para canalizar sus emociones, pero también para ocultarlas a través de excesos verbales o racionales. En cualquier caso el cambio de actitud deberá venir en base a una reconversión en el uso de elementos dialécticos. En cualquier caso la palabra es la que puede restituir, calzar y dar viabilidad a las emociones.
Estos individuos poseen una gran capacidad para detectar en las palabras e ideas de los demás ciertos estados de ánimo que están bloqueados en el subconsciente. Difícilmente soportan que en una relación humana quede algo por decir, por lo menos por su parte.

LA LUNA EN SIGNOS DE AGUA (o en Casas IV, VIII o XII)

El grupo de personas en cuyas Cartas Natales la Luna están en Cáncer, Escorpio o Piscis representa la vertiente más irracional y oculta en el modo de experimentar las emociones. Estos individuos utilizan resortes que no pueden mostrar a los demás. Encuentran que sus principales motivaciones o intuiciones vienen a través de percepciones o representaciones subliminales. A menudo los mensajes que recibieron en la infancia también estaban revestidos de esta misma característica. También es frecuente que algún miembro de la familia haya sido portador de alguna capacidad extrasensorial, en el  mejor de los casos. También puede darse cierta tendencia a padecer algún tipo de supersticiones, fobias, adicciones, etc,..., o sobreutilización de la imaginación o del ensueño.
Estas personas tienen una enorme capacidad para absorber lo bueno y lo malo que flote en el ambiente, y es debido a esta agudeza sensorial por la que recibieron los primeros mensajes. La Luna en signos de Agua, al no representar comunicación explícita sino tácita, hace que estas personas sean especialmente vulnerables precisamente a lo que en una conversación no se llega a expresar pero que subyace en el entorno. Son muy sensibles y transmiten, y también captan, muchas cosas subliminalmente, desde ternura a agresividad a menudo sin darse cuenta.
El tipo de terapia más indicada para estas personas son aquellas que se orientan a reconducir los resortes ocultos que nutren cualquier tipo de contacto con el mundo y con las personas, es decir aquellas en las que la imaginación o la autosugestión y el trabajo con el subconsciente son importantes.


LA LUNA Y EL TERAPEUTA

Al margen de la línea terapéutica asignable a la posición por Signo/Casa de la Luna Natal, esta misma ubicación también describe la actitud del terapeuta ante su propio trabajo y ante la persona destinataria de su servicio.
Así, un terapeuta con la Luna en signos de Fuego exigirá un alto rendimiento a sus pacientes. Se trataría de individuos dogmáticos y pasionales, que pueden llegar a suscitar sentimientos extremos en los demás. El terapeuta con la Luna en signos de Tierra asumirá íntegramente su potencial de servicio. Este caso constituye el modo menos participativo y más sobreprotector en apariencia. El terapeuta con la Luna en signos de Aire participará conjuntamente en el proceso de la persona a la cual dirige su esfuerzo, racionalizando todo el proceso y compartiéndolo de igual a igual. El terapeuta con la Luna en signos de Agua conectará con su paciente de forma subliminal, de manera que la relación terapéutica entre ambos continua más allá de la presencia en consulta, ya sea telepáticamente, en el plano astral, o a través de mecanismos sutiles.


EN CONCLUSION

Estas han sido las cuatro vías básicas expresadas por la posición de la Luna en los elementos astrológicos. Es obvio que estas indicaciones constituyen tan solo una posibilidad de entre las muchas que la Carta Natal ofrece tanto para establecer un curso de acción terapéutica como para comprender la función del agente que articulará el proceso, es decir el terapeuta.

Otras posibilidades que pueden aportar más datos de interés en este campo son: los Nodos de la Luna, puesto que el eje de Casas en donde están ubicados constituye el tema nuclear de la vida de una persona, y es ahí en donde trascienden al plano espiritual los pequeños cambios que se fraguan en la vida corriente; Quirón, ya que su leyenda mítológica se encuadra en el terreno de la sanación; Saturno, porque su función en la vida nos remite al enorme peso que, para bien o para mal, tiene la tradición familiar en nuestro proceso de maduración individual; y finalmente la suprema importancia de Júpiter de cara a comprender y reconocer el proceso de ideologización de pautas emocionales aprendidas en la infancia, y quizá no del todo convenientes para nuestro desarrollo (en función de los aspectos de Júpiter en el Tema Natal). No obstante Júpiter está exaltado en el signo regido por la Luna, y de alguna manera, y salvando las diferencias de significado entre ambas energías, Júpiter supone la elevación a rango moral de las influencias educativas y emocionales indicadas por la Luna.

Júpiter y las creencias


JUPITER: Las Creencias
x Jesús Gabriel Gutiérrez

La posición natal de Júpiter describe una buena parte de lo que vendríamos a llamar, por un lado, nuestro fondo moral y nuestro repertorio de creencias acerca del mundo, de la gente, y de nuestro propio lugar en el engranaje social, y en otro aspecto también ofrece información del relieve potencial que nuestra presencia podría proyectar en el grupo en el que uno se sienta formar parte (familia, entorno laboral, etc,....), algo así como una característica de nuestra individualidad que necesita de un apoyo explícito de los demás para que llegue a tomar conciencia y así nos ayude a conocer quiénes somos en realidad. En realidad sin interacción social y sin cooperación en alguna tarea grupal nos quedaríamos sin una información esencial de nosotros mismos. A través de la acción de Júpiter nos enteramos de nuestra valía social, y también de nuestros defectos como individuos. Y Júpiter también es el indicador primordial de nuestra inclinación vocacional proyectable en algún modelo de referencia aceptado socialmente, al tiempo que refiere a aquellas características que la educación convencional ha potenciado favoreciendo ciertos aspectos de nuestro vida. Cuando Júpiter aparece encuadrado por dos planetas personales, probablemente dispondremos de un buen sendero para que nuestra inclinación vocacional pueda encontrar el reconocimiento social que corresponda a sus valores, y nuestras ideas encontrarán la promoción adecuada. También es verdad que la persona con un Júpiter que esté encuadrado por planetas personales habrá formulado sus deseos en concordancia con un esquema de valores aceptado socialmente. Si los encuadradores resultasen ser planetas transpersonales, los elementos para el desarrollo moral, ideológico y social habrán sido expresados inapropiadamente para los valores que deséemos proyectar, la cuestión vocacional habrá sido objeto de sucesivas crisis personales al no encajar fácilmente con algún modelo aceptado socialmente, y nos será difícil encontrar la comprensión de los demás ante nuestra forma de pensar.
Júpiter también está relacionado con los votos ideológicos o morales, decisiones que se toman en la infancia acerca de cómo quisieramos que nuestra vida llegase a ser. Este voto queda alojado en nuestro subconsciente, y así nuestra vida se va transformando de acuerdo con esos pensamientos morales que se convierten en asunto sagrado que hay que llevar a la conciencia para así convertir nuestros pensamientos y nuestros actos en un Todo consciente. Si Júpiter está vinculado a los Nodos de la Luna, probablemente este credo se haya formulado en otra dimensión, y por lo tanto venga cargado con una fuerza especial.
Los encuadradores de Júpiter describen tanto el tipo de cosas o personas que solemos mitificar, como a través de qué tipo de actitudes personales quisiéramos ser mitificados o reconocidos. Al estar Júpiter exaltado en Cáncer, es muy posible que la función mitificadora, y el contenido mismo de los mitos personales, se haya estado formulando en algún momento de los primeros doce años de la vida de una persona. Durante el primer ciclo de Júpiter se formula el primer esbozo ideológico y mítico que después se irá puliendo y revisando coincidiendo con las fases significativas de los ciclos posteriores. Cada doce años se produce una renovación del modelo mítico formulado en algún momento del primer ciclo de Júpiter. Si los encuadradores de Júpiter son planetas personales es posible visualizar claramente cuál puede ser el retrato robot de determinadas características personales que esperamos que la sociedad nos reconozca. También es posible entrever qué tipo de personas constituyen para nosotros un modelo deseado de conducta, de éxito y de aceptación social. Los encuadradores de Júpiter representan el tipo de valores que ensalzamos o que consideramos dignos de desarrollar. Otra cosa es poder y querer configurar un tipo de vida congruente con dichos valores.
Si los encuadradores fuesen planetas transpersonales es posible que la persona no tenga claro qué tipo de facetas desea desarrollar socialmente, ni tampoco tenga claro cuál es el modelo de conducta a través del cual inspirarse. En este caso, la persona debe hacer un esfuerzo para aclarar cuáles pueden ser sus móviles sociales y vocacionales.
Los encuadradores ponen en evidencia los mitos familiares. Si los encuadradores son planetas transpersonales, suelen aflorar a la conciencia los mitos no aceptados de la familia. Está claro que Júpiter guarda relación con el afloramiento al plano consciente de determinados aspectos del mito familiar. Los planetas que encuadran a Júpiter describen facetas del mito familiar que el individuo va a poner en relieve en su propia vida. Los encuadradores, si son planetas personales, aludirán a características que la sociedad y la familia están dispuestas a potenciar, características que el propio individuo expresará de acuerdo con los parámetros culturales convencionales. Si los encuadradores fuesen planetas transpersonales, la persona pondrá en evidencia aspectos del mito familiar que pueden resultar molestos o desafiantes, o bien su forma de expresar y de aplicar estos principios arquetípicos en la vida resulta molesta o desafiante. En realidad el encuadramiento de Jupiter es la caja de resonancia de ciertas aspiraciones familiares que los padres delegan inconscientemente en sus hijos.
Quien crea en la doctrina de la reencarnación podrá observar cómo en los encuadradores de Júpiter residen sendas funciones espirituales que los hijos deben ejercer con respecto a sus padres. La entidad espiritual que luego será el bebé escoge a unos padres con la intención de transmitir una enseñanza. En la medida en que los niños reflejan y amplifican ciertos valores familiares, su función es la de alumbrar y ayudar a los padres a que estos descubran y comprendan aspectos de su propia saga familiar que de otra manera serían pasados por alto. Realmente los hijos son los maestros de sus propios padres.

martes, 8 de diciembre de 2009

Astrología para la Salud

Astro Coach Const                                                                                                                                            

domingo, 26 de julio de 2009

Crisis económica y Medicina China

Crisis económica y Medicina China
Por Gabriel Gutiérrez
gabriel@pangea.org

Hace ya tiempo que voy viendo cómo el sistema de la Medicina Tradicional China (MTC) de los 5 elementos se adapta estupendamente a la hora de analizar las dinámicas propias de entornos sociales y organizativos. La MTC conlleva un enfoque sistémico en el que la naturaleza y los seres vivos -y los humanos no somos excepción-, evolucionan, formulan y expresan sus emociones y motivos siguiendo el ritmo natural de las estaciones.
La MTC entiende la vida como una gran calendario o mandala orgánico. La estructura de este mandala nos la encontramos en lo mayor –en la naturaleza viva en su conjunto- y en lo menor –en empresas y organizaciones; en nuestro cuerpo y nuestra vida; en la sociedad; etc-. De este modo, la evolución de los asuntos humanos, enmarcados en el paisaje mayor del que forman parte, siguen el ritmo de las estaciones. No evoluciona igual una decisión o un proyecto en primavera que en otoño; no evoluciona igual una relación iniciada en verano que en invierno. Somos sensibles a los momentos, a las estaciones, al día y a la noche. Por otro lado, nuestro cuerpo y nuestra psique funcionan como una empresa; y las empresas en las que participamos también son sensibles al ciclo estacional. Personas y organizaciones evolucionamos dentro de ese paisaje mayor llamado sociedad, la cual, por otro lado, es afectada por un marco todavía mayor que nos engloba a todos y a todas las cosas: desde cómo crece una planta a cómo crece una empresa y las personas que en ella participan.

Según la MTC, el año se divide en 5 estaciones que se corresponden con los 5 elementos y con los 5 sistemas de órganos. Son 5 momentos-fuerza que dan lugar a que en cada elemento del paisaje –países, comunidades, personas, empresas, proyectos- se reproduzca la cualidad de cada momento. Así, pues, cada estación reactiva un elemento, el correspondiente sistema de órganos, las emociones asociadas a cada uno de ellos, los asuntos que esas emociones estimulan y, en las empresas, los departamentos que ejercen funciones equivalentes a las de los órganos en el cuerpo. Si ese órgano, función, asunto o departamento padeciesen de alguna disfunción, ésta se haría más evidente durante la estación que lo reactiva.

Así, pues, y procurando no extenderme demasiado, diré que, según el sistema en el que se ampara la MTC, las cinco estaciones que forman el ciclo anual tienen una duración de unos dos meses y medio cada una. Así, pues, la primavera, que abarca el periodo comprendido entre mediados de marzo y final de mayo, reactiva el sistema hígado-vesícula; el verano, que abarca desde final de mayo hasta mitad de agosto, el sistema corazón-intestino delgado; la llamada quinta estación -entre mediados de agosto y finales de octubre- se relaciona con el sistema bazo-páncreas-estómago; el otoño –entre finales de octubre y principios de enero-, reactiva el sistema pulmón-intestino grueso; y, finalmente, el invierno –desde enero hasta mediado marzo, el sistema renal. Como el cuerpo humano funciona como una empresa -puesto que busca prosperar, economizar, reestablecer, completar y equilibrar-, se podría también decir que una organización –la propia vida personal, la familia, una empresa o la sociedad misma- también lo hace siguiendo ritmos y pautas orgánicas que están activas en la naturaleza.

Haciendo uso de traslaticios y metáforas, podríamos convenir que el sistema hepático se correspondería con la función formativa que podemos localizar en contextos sociales. En el hígado organizativo estarían representadas actividades y profesiones relacionadas con la formación, las escuelas, las universidades, la innovación, la creatividad, el coaching, la psicología, la pedagogía, etc.
El sistema cardíaco se relaciona con las juntas directivas y con la dirección de cada departamento en las empresas y, en general, con el liderazgo, las decisiones, el coraje, el honor, principios, valores y autoestima personal.
El sistema bazo-páncreas-estómago, con la productividad, logística, administración, contabilidad, transporte, provisiones, compras y ventas, economía y sistema financiero en general.
El sistema pulmonar, con el marketing, publicidad, argumentos; con la imagen con que se nos ve, con las relaciones externas, con nuestro lugar en el mercado y en la mente de las personas: con la imagen corporativa.
El sistema renal –regulador del sistema óseo y cuyo meridiano incluye el oído- guarda relación con la historia, el pasado, las estructuras que permanecen; con la experiencia acumulada, con la cultura de la empresa y, también, con las relaciones internas en el seno de la organización (o de la familia), auditorías, selección de personal, transmisiones y herencias.

Pero lo interesante viene ahora. Resulta que los dos episodios más recientes relacionados con lo que se está conviniendo en llamar “crisis económica” han tenido lugar durante la quinta estación, la que reactiva el bazo-páncreas colectivo: el sistema financiero global. A partir de mitad de agosto y hasta finales de octubre transitaremos otra vez por ella. Prestemos atención a lo que pueda suceder. Si durante el tiempo que ha mediado desde el año pasado a éste, se han aplicado las rectificaciones acertadas podría ser que no ocurriera nada. Sería una buena señal que así fuese. Sin embargo, si la terapia aplicada es infructuosa, volveremos a tener otro episodio similar al tenido en las últimas quintas estaciones.

Y ahora, aprovechando que han llegado hasta aquí, les notifico que tengo listo (a falta de algunos pequeños retoques) un libro que acabo de escribir sobre el tema que he expuesto en este artículo, suponiendo que encuentre un editor valiente y con la parabólica mental lo suficientemente abierta. Por cierto, ¿no sabrán de un editor que quiera apostar por un libro así?



Para más información:
http://substracte.wordpress.com/
http://reinvencion.wordpress.com/

miércoles, 29 de abril de 2009

Del Cultivo Interior al Brillo Exterior

Descubrimiento de recursos a través de la narración autobiográfica y de la escritura compartida

Narrar y verbalizar una situación problemática o limitadora permite reconocer, definir y transformar los impedimentos hasta hacer de ellos instrumentos con los que ampliar nuestra experiencia. La percepción que se tiene de estas situaciones cambia sustancialmente cuando las narramos y las compartimos a través de la escritura y de la conversación orientada a un fin, a la vez que permite ubicarnos correctamente en el flujo de acontecimientos y relaciones en los que discurre nuestra vida.

Argumentarse a sí mismo es una vía que permite generar y dar forma concreta a lo que uno espera de la vida, a lo que uno necesita dar y recibir. Argumentarse es movilizar posibilidades de éxito que, sin narrar ni escribir, permanecerían aletargadas. Narrarse a sí mismo –y compartir lo narrado- ayuda a comprobar hasta qué punto nuestras creencias y diálogos internos pueden estar obsoletos y desfasados de nuestros anhelos profundos.
Por otro lado, reflexionar, narrar, escribir y compartir hallazgos permite integrar capacidades y profundizar en los argumentos con los que uno se presenta ante la sociedad, lo cual puede llegar a tener una fuerte repercusión positiva en diversos ámbitos de la vida personal, profesional, intelectual, relacional y afectiva.

Escribir nuestros pensamientos nos hace soberanos de lo que pensamos; compartirlos no sólo nos hace generosos sino que nos permite pulir y perfeccionar lo que pensamos y escribimos.


Este taller va dirigido a personas que:

• piensan demasiado.
• escriben demasiado poco.
• que sienten que hay una dicotomía entre su mundo interior y su actual estilo
de vida.
• presienten que su vida interior está en contradicción con su vida exterior.
• necesitan iluminar elementos de su biografía emocional.
• desean recuperar el poder hasta ahora otorgado a otras voces.
• desean vivir una vida más auténtica y real potenciando sus recursos creativos.
• desean revertir estos hallazgos en su vida laboral o profesional.

martes, 28 de abril de 2009

Empresas que Sanan

Aplicabilidad de la teoría de los 5 elementos en la empresa

Exposición de motivos para un seminario.

Próxima convocatoria de EMPRESAS QUE SANAN (Tu vida es una empresa):
24 y 25 de mayo (Sábado: de 10 a 14 y de 16 a 19; Domingo: de 10 a 13h)
en Merry Life (
www.merrylife.org )
Pobla de Lillet, 24 local - 08028 Barcelona

Tel. 93 490 66 42 / 637 46 29 39
Precio: 130 €

Seminario impartido por Gabriel Gutiérrez


Vivimos vinculados a una o más empresas. Incluso, aunque no nos lo parezca, nuestra vida personal es una empresa. Sin embargo, la primera y más inmediata la forman los órganos de nuestro cuerpo. Cualquier aspecto de lo humano -desde lo corporal a lo social pasando por lo organizacional- va en busca de la estabilidad, bienestar, equilibrio, superación y progreso. Partiendo de este hecho, podríamos llegar a captar que la dinámica de la fisiología corporal es extrapolable a entornos de empresa. Incluso la familia, que también es una empresa, cuyo orden puede ser percibido a la luz de esta óptica. Precisamente, para captar las funciones y principios fundamentales que se van repitiendo en ámbitos tan diferentes, acudo a la percepción privilegiada en la que se sustenta la Medicina China. Su filosofía de los 5 elementos también puede ser aplicada en entornos sociales. Por otro lado, resulta curioso comprobar cómo en el mundo del management existe un consenso en cuanto a la percepción de la dinámica de las empresas en base a 5 funciones fundamentales, las cuales nos las vamos encontrando con nombres, apariencias y estilos que varían según la cultura de cada organización.

La filosofía de los 5 elementos supone entender que tanto el cuerpo humano como las organizaciones –y el paisaje en el que están insertos y se desenvuelven-, evolucionan siguiendo pautas marcadas por el ciclo anual de las estaciones. Cada estación –hay 5 según este sistema- pone en evidencia una función, un principio, una misión, una emoción, un conjunto de rasgos del carácter, un tipo de acontecimientos y un rasgo definitorio en el paisaje en el que están contenidos tanto lo biológico como lo social. Así, pues, nos encontramos con que la vida del cuerpo (lo fisiológico y lo emocional) y de las empresas (lo sociológico) danzan bajo la influencia de un ritmo común. El mismo calendario que organiza la vida exterior también lo hace con la interior. Cada estación ayuda a poner de relieve una sintomatología que ayuda a captar el estado de funcionamiento de un sistema de órganos (en el cuerpo) y de departamentos (en la empresa). El clima y el momento energético otorga una característica al paisaje que influye en el contenido y tono emocional con que se viven los acontecimientos. Un mismo hecho acaecido en primavera o en otoño va a ser experimentado de forma distinta; y sus consecuencias, por supuesto, también tendrán un deriva igualmente distinta. A un mismo síntoma que tuviera lugar en estaciones diferentes, se le daría un diagnóstico y un tratamiento diferentes. Eso mismo sucedería en la empresa, en donde el biorritmo corporal (colectivo) también tiene su correlato.

Funciones - Organos - Departamentos

A continuación propongo algunas pistas con las que poder asociar cada elemento a una función. Cada una de ellas, portadora de un principio fundamental, es administrada en el cuerpo humano por un sistema de órganos y, en la empresa, por unas actividades y departamentos que las ejecutan.

Elemento Madera
Primavera (desde mediado marzo hasta final de mayo)
Sistema Hepático y Vesícula. Departamento de formación.
Ideas. Innovación. Creatividad. Emprendizaje.

Elemento Fuego
Verano (desde final de mayo hasta mediado agosto)
Sistema Cardiaco e Intestino delgado. Junta directiva y secretaría de dirección
Liderazgo. Irradiación. Decisiones, Acuerdos.

Elemento Tierra
Canícula y Verano Tardío (desde mediado agosto hasta final de octubre)
Bazo-Páncreas y Sistema Digestivo. Sistema financiero, contable y administrativo.
Logística. Transporte. Productividad. Proveedores.

Elemento Metal
Otoño (desde final de octubre hasta final de diciembre)
Sistema Pulmonar e Intestino grueso.
Argumentos. Marketing. Publicidad y medios de comunicación. Clientes.

Elemento Agua
Invierno (desde final de diciembre hasta mediado marzo)
Sistema Renal.
Selección de personal. Auditorías. Eliminación. Transmisiones y herencias.

Para una mayor información, visitad Cartografías Orgánicas

domingo, 19 de abril de 2009

El Arte de Reinventar la Profesión

El arte de reinventarse profesionalmente
- exposición de motivos acerca de un taller -

1
Esta propuesta surge de una constatación: en un primer momento las personas, cuando se nos pregunta cuál es nuestro talento, mérito y lo que ofrecemos a la sociedad como valor añadido, no sabemos qué contestar y acabamos acudiendo al recurso fácil consistente en enumerar los estudios cursados y las funciones ejercidas en las empresas en las que hemos trabajado, como si ello pudiera describir fidedignamente nuestra valía y nuestro potencial.
Podríamos decir que nos cuesta poner negro sobre blanco a un asunto tan importante para la vida laboral como es argumentarnos ante los demás sin acudir a convenciones o respuestas políticamente correctas.

2
En el ámbito laboral podríamos distinguir dos tipos de personas: las que necesitan argumentar sus capacidades y las que no. En nuestro mundo actual, el primer grupo es cada vez más numeroso: emprendedores, empresarios, personas que están inmersas en una búsqueda profesional o vocacional, y quienes están disconformes con su situación actual y todavía no han atinado en el cómo o en el qué consiste lo que quisieran hacer.

3
Por otro lado, percibo que las personas, al llegar a una cierta edad, suelen verbalizar mejor qué es lo que han cultivado como valor que las distingue. Sin embargo, este cultivo se está produciendo desde que nacemos. Se empieza a desarrollar a través de los juegos en los que hemos participado y del lugar que ocupábamos en relación a nuestros compañeros (en esos juegos, en la infancia, en el colegio y, más adelante, en el lugar de trabajo). Lo que este curso persigue es que las personas no tengan que esperar a llegar a la jubilación para describir lo que han cultivado, sino que tomen conciencia de ello a una edad más temprana para poder sacar mejor partido de sus capacidades y que luego esto se traduzca en un mayor bienestar personal y profesional.

4
Así, pues, la materia prima es autobiográfica, aunque no se trata de un curso de autobiografía. Los otros pilares de este abordaje lo forman las preguntas dirigidas a tomar conciencia de:

- el tipo de talento que uno percibe en sí mismo
- el tipo de talento que otras personas perciben de uno (y uno no valora y, por tanto, no lo ha integrado en su discurso)
- en qué consiste su mérito (merecimiento)
- si la actitud habitual es congruente con el desarrollo práctico y fructífero del talento y mérito propios.

En este taller se proponen ejercicios orientados a verbalizar la valía, los anhelos de mejora personal y las actitudes, tanto las que resultan fortalecedoras como las que resultan discordantes con respecto a los fines que se pretenden alcanzar.

5
Reinventarse no es hacer tabla rasa con lo que uno ha hecho en la vida, sino saber sacar en claro qué elementos de la propia personalidad se están cultivando y desarrollando en el día a día. Es propósito del curso promover la toma de conciencia de ello a través de la reflexión y de la verbalización compartida.


Para +info:
gabriel@pangea.org
Tel.: 932 196 000 // 607 811 682

La Diosa en busca de (mejor) trabajo

Descubre tu Valor Añadido y Reinvéntate

Taller de Reinvención Personal y Profesional


Proponemos en este taller la exploración y descubrimiento del talento y de la excelencia que, desde el interior de cada uno, claman por ser reconocidos y expresados (el oro). También tendremos en cuenta aquello que pueda estar impidiendo dicho descubrimiento (el plomo).

Se trata de percibir y describir a conciencia en qué consiste tu mérito, tu talento y tu capacidad hasta hacer con todo ello un poderoso argumento con el que presentarte y ofrecer a los demás tu auténtico valor añadido.

El título hace referencia al núcleo femenino que tutela nuestra alquimia interna y que tanto está en hombres como en mujeres. Esta parte, la diosa interior, tiene en su mano poner a punto y hacer emerger tanto nuestras habilidades latentes -que claman porque se las ponga un nombre-, como la capacidad para visualizar y construir oportunidades desde nuestro interior.

Este taller va dirigido a personas que:

• se sienten desaprovechadas o el trabajo que normalmente hacen ya no les motiva.
• se encuentran en medio de un proceso de reinvención personal o profesional.
• perciben un inminente cambio en el escenario laboral.
• desean profundizar sobre sus dones, talentos o valores –algunos de ellos desconocidos por el propio interesado- con que contribuir a enriquecer su vida.
• desean saber sobre qué (cualidades internas) están trabajando (sin darse cuenta) y cómo pueden obtener rendimiento futuro de ello.
• estén dispuestas a encontrar una (mejor) función o un (mejor) trabajo con que sentirse plenamente satisfechas. Por ejemplo:
- madres de familia que desean retornar a desarrollarse profesionalmente;
- a jóvenes que todavía no han perfilado su vocación o su futuro profesional;
- a personas en situación de jubilación dispuestas a sacar brillo de su experiencia.

Para +info:
gabriel@pangea.org
Tel.: 932 196 000 // 607 811 682



miércoles, 18 de marzo de 2009

La Diosa en busca de empleo

La Diosa en busca de (mejor) empleo
( sugerencias para una sesión de co-coaching )
Gabriel Gutiérrez
gabriel@pangea.org
http://substracte.wordpress.com/

Recién acabo de asistir a unas sesiones cuyo tema versaba sobre cómo presentar una autocandidatura con el fin de mejorar en el ámbito laboral. Uno de los ejercicios consistía en darse a conocer verbalmente ante el resto de los asistentes, como si se tratara de un cliente a quien quisiéramos convencer de la conveniencia de contratarnos. Cada uno en su intervención citó su formación académica y su trayectoria profesional. Al acabar constatamos que nadie cayó en la cuenta de describir cuál era su talento, su mérito y lo que ofrecía como valor añadido. Sin esta descripción todos los discursos resultaron monocordes, sin diferencia esencial entre unos y otros. Ello podría indicar falta de atrevimiento a mostrarse ante los demás o, lo que es peor, una falta de conocimiento en cuanto al talento innato que sin duda se tiene (dormido). Prueba de ello es que, en una sesión de coaching, a la que hacemos estas preguntas, nos encontramos con que el coachee se suele sentir bastante torpe y dubitativo cuando en primera instancia intenta contestar. Esta situación podría llevarnos a pensar en lo ignorantes que somos acerca de lo que llevamos dentro y podemos ofrecer. Con ello no sólo remito al talento innato que antes mencionaba sino al valor que podemos generar con lo que en la vida hemos cultivado a través de nuestra experiencia vital. Precisamente, los frutos de este cultivo antes los percibe nuestro entorno que nosotros mismos, de ahí la importancia de monitorizar nuestro discurso en compañía de otras personas. A partir de ahí uno toma conciencia de que la empresa que es nuestra vida requiere del feed-back de los demás como vía para el conocimiento de nosotros mismos. Esta ayuda en forma de pantalla nos pone al día acerca de lo que en realidad estamos emitiendo. Así, por ejemplo, una persona expresa conscientemente un objetivo a la vez que los observadores constatan hasta qué punto su actitud es congruente con él. Una persona que nos observara neutral y atentamente puede llegar a captar en nosotros tanto el talento como los defectos de actitud o contradicciones que puedan impedir su brillo y expresión eficaz.
Monitorizar es una de las funciones en el proceso de coaching y cuando esta monitorización es recíproca, la llamamos co-coaching.

Mitología y personalidad

La mitología es una forma de psicología arcaica muy interesante de ser tenida en cuenta. De alguna manera, sus narraciones están incorporadas en nuestros imaginarios. Se puede decir que la estructura de nuestra personalidad está compuesta por los personajes míticos y sus historias, cuyo desarrollo se encuentra en la tradición en la cual se asienta nuestra vida colectiva. La mitología greco-romana es el sistema operativo de nuestra cultura y, por ende, ahí está representado el sustrato de nuestra personalidad. Entre sus personajes está la diosa Ceres, que es quien nos puede ayudar en asuntos laborales pues encarna el potencial de extraer el fruto de esa tierra abonada que es nuestra experiencia.
A diferencia de los dioses, que narran actos y efectos de poderes externos al individuo, las diosas tutelan habilidades y procesos internos que se gestan en el inconsciente y que, a partir de un cierto momento, emergen y se encarnan en actitudes palpables y concretas. Al resultado de esta emanación lo podríamos denominar “frutos de la personalidad”. El caso que nos ocupa está simbolizado por la diosa Ceres, patrona de la agricultura, de los cultivos y, en general, de la extracción de resultados y aprendizajes que el magno y simple hecho cotidiano de vivir haciendo ocasiona. Ceres nos habla de nuestros cultivos y cosechas personales, de lo que brota y se muestra como consecuencia del hacer viviendo. Según nos cuenta Pierre Grimal en su celebrado “Diccionario de Mitología Griega y Romana”, la raíz etimológica de Ceres es “brote”. Brote es, pues, lo que augura el futuro fruto. Sin embargo, puesto que este hecho tan sencillo no puede uno verlo en primera instancia, pues se genera en el inconsciente y se muestra involuntariamente, necesita ser ayudado por una persona externa en funciones de comadrona. Esta función puede ser desarrollada por un observador, que bien puede ser un individuo o grupo en disposición de observarnos atenta y neutralmente. Una de las funciones del proceso de coaching es precisamente ésta: ayudar al coachee a que él mismo sea quien ponga palabras a sus capacidades, a su talento y a lo que de si favorece o entorpece su expresión.

Nuestra Ceres interna

Por otro lado, para acabar de refinar este asunto, quienes utilizamos el mapa energético del nacimiento de la persona como herramienta para orientar nuestras preguntas, podemos ver en la posición natal de Ceres la clave de todo lo dicho anteriormente. La diosa Ceres, representada por el asteroide del mismo nombre, representa nuestro valor añadido en proceso de ser hecho más consciente y fructífero cada día. Como coach que utiliza la astrología como forma de encontrar la idea-fuerza que predomina en mi cliente, pongo atención a la posición de su Ceres. Conociendo esta posición, voy haciendo preguntas a mi coachee para que él mismo vaya verbalizando las excelencias contenidas en su mapa mítico. No describo al cliente nada que no pueda hacer él mismo con sus propias palabras pronunciadas en alto.

Nuestra Ceres externa

Ceres, por otro lado, como acabamos de indicar, es un asteroide que fue descubierto durante la segunda mitad del siglo XIX coincidiendo con grandes cambios sociales relativos a la forma de trabajar y a sus consecuencias en forma de nuevas especialidades. La franja espacial en la que se encuentra Ceres se denomina Cinturón de Hipólita, lugar poblado por miles de corpúsculos que giran entre las órbitas de Marte (fuerza del trabajo) y Júpiter (la sociedad a la que se destina dicho trabajo y de la cual se espera reconocimiento). Se podría decir que el Cinturón de Hipólita es el símbolo del mercado de trabajo en forma de oficios que van siendo descritos por cada uno de los más de 3.000 asteroides que lo componen.
Como el resto de los asteroides, Ceres fue descubierto a través de tecnología y observación minuciosa. El correlato que Ceres tiene en nuestras vidas refleja muy bien este detalle: la mayoría de los descubrimientos que hacemos en nosotros mismos vienen dados a raíz del uso de esos dos elementos (y de sus correspondientes metáforas). Sin este uso no habría descubrimientos y el potencial respectivo quedaría sin tomar conciencia. Así, entonces, la tecnología y la observación equivalen a lo que se consigue cuando una persona acude a una sesión como la descrita en la apertura de este artículo.

Conclusión

Ceres es la diosa de la fertilidad, de las cosechas y de la civilización. El sector productivo con el que inicialmente se le asocia es el que rodea a la agricultura, a la ganadería y a sus derivaciones. En el mundo occidental, éstas últimas son las que mejor reflejan la función que ejerce Ceres en la vida. Entre ellas: el mundo de los negocios; la economía, el ahorro y la inversión de recursos; el almacenamiento y la distribución de bienes; la ley de la oferta y la demanda y su repercusión sobre el valor y precio de productos y servicios, etc,...

Para entender mejor la repercusión de Ceres en nuestra vida, imaginemos el proceso por el que debe pasar un fruto (o cualquier producto) desde su concepción hasta su puesta en circulación en el mercado. Primeramente deberemos ser sensibles a la necesidad de dicho bien, deberemos disponer de un campo fértil en el que labrar y cultivar aquello que se percibe como necesario. Posteriormente, con el fruto recolectado, iremos al mercado (la sociedad) en donde intercambiaremos los excedentes por otros bienes que nos sean necesarios, etc,..... La economía empezó a través de intercambios. Los negocios se hacían, y se hacen, en los mercados (alimentarios, de valores, de trabajo, en la Bolsa, etc,...). Allí se negocia el tipo de productos a intercambiar y el valor de cada tipo.

La posición natal de Ceres indica qué facetas de nuestra vida deberemos cultivar si queremos que la sociedad nos tenga en cuenta y así obtener valor de nuestras habilidades. Estas facetas son bienes que se consumen y que, por tanto, nacen, crecen y mueren, para así dar lugar a otra faceta o ciclo del mismo tipo de fruto, mejorado, que pasará por el mismo proceso. El signo de ubicación de Ceres indica qué elemento de carácter la vida nos pide que cultivemos que nos pueda hacer mejores personas, más eficaces y prácticas. La Casa en donde se encontrara Ceres en una Carta Natal nos indicará el campo en el que cultivarnos. En ese campo habrá que dedicar un tiempo para labrar, para cultivar, para cosechar, y también un tiempo para mantener en barbecho y permitir que el sustrato se ventile y regenere. Por eso es que la posición de Ceres indica situaciones en las que se alternan la abundancia y las restricciones (productividad y barbecho; actividad y pasividad). También indica en dónde deberemos invertir (sembrar, labrar) a corto plazo para obtener riqueza a medio plazo. Y es que Ceres es un icono de referencia de la evolución personal contabilizada a través de logros tangibles no necesariamente acumulables.

jueves, 15 de enero de 2009

Coaching con Mapa

Monitorizar las sesiones de coaching a través del mapa natal del coachee otorga una serie de ventajas para el coach puesto que enriquece su percepción y permite captar un horizonte más amplio. En ese mapa es posible ver por adelantado en qué momentos pueden producirse puntos de inflexión más fructíferos en el desarrollo del proceso de coaching y aprovecharlos para definir, impulsar y acentuar cambios. Por otro lado, para un consultor astrológico, la aplicación del protocolo propio de los procesos de Coaching puede servirle para profundizar y ampliar la eficiencia y provecho del servicio que presta a su coachee.

Para leer el artículo completo, clicar aquí:
Coaching con mapa

autor: Gabriel Gutiérrez
gabriel@pangea.org
Personas y Organizaciones en Transformación