miércoles, 12 de abril de 2017

Piscis y la mística del cine

Recién acabo de ver Captain Fantastic en una sala comercial que estaba bastante llena. Y eso que tengo la película en casa, pero contra la mística de una sala de un cine no hay rival posible. Por eso me alegra ver cómo las personas retornamos a los cines. Mientras espero para ver la película, empiezo a rememorar nombres de actores y actrices. Por lo general, se tiene muy en consideración al signo de Leo como exponente de la auto-expresión. Podría pensarse que el santo patrón de actores y actrices es Leo. Pues sí, haberlos haylos. Sin embargo, recordé especialmente los nombres de Juliette Binoche y Michael Caine, ambos de Piscis. Veo que es un signo al que se le da muy bien actuar y metamorfosearse en los personajes, como si su yo no se proyectara hasta influir sobre ellos. Más bien es a la inversa, el personaje coloniza al actor o actriz pisciano. A partir de este punto, podríamos entender que el nivel de empatía en Piscis es una herramienta tan poderosa que legitima toda la ficción. Y ahí está la cosa con Piscis, que no sabemos si lo que vemos de él es real o ficticio.
El otro ejemplo es Carme Chacón, recientemente fallecida, también de Piscis. Su nivel de simbiosis con la sociedad y con las instituciones fue tal que me ha llevado a pensar que lo pisciano es absolutamente necesario para que la sociedad se mantenga tal y como es y, en lo posible, evolucione y progrese. De algún modo Piscis representa la función de contención, de dirección sutil, de cortafuegos o, aún más, de apagafuegos.

Ponerse en la piel de un personaje es como procurar que la historia que con él se cuenta llegue a transformar la mente del espectador, y hasta de la persona que lo encarna, para llevarnos a creer que toda la ficción que vemos en la pantalla es tan real como la vida diaria.

El secreto de Piscis para poder encarnar al personaje, ya sea en el cine, en la política, en las contingencias cotidianas, etcétera, es estar y ser como una esponja, incondicional a todo lo que haya que absorber. En este sentido, Piscis es una pantalla en donde se proyecta el inconsciente social. No ser nada para poder ser cada cosa que haga falta encarnar. O si lo prefieren, Piscis es alguien que puede dejar de lado lo que nadie sería capaz de dejar. Sin embargo, cuando tratamos de líderes políticos, el pisciano puede hacerse pasar por derechista, izquierdista, aguerrido, empático, reaccionario, compasivo o lo que sea. Y es por eso que puedo creer lo que veo en el cine y no creerme lo que veo en la vida ordinaria, especialmente cuando alguien proclama actuar en nombre de un ideal. Y ahí pongo, por ejemplo, a personajes de la vida política que dicen defender los intereses del pueblo, aunque sea ese el rol por el que el director de la película los ha contratado. Entonces, pues, me pregunto: ¿quién es el director de la película? ¿de qué va la película? ¿le interesa el pueblo al director de la película?

Ah, por cierto, Captain Fantastic es muy buena. Sin embargo, no lo es tanto como para verla otra vez. De hecho, podría parecer que es una película que incorpora una denuncia anti-burguesa, pero en realidad es un cuento de hadas y de hados. Es decir, tal y como está orquestado el tramo final (el último tercio de la película), se va diluyendo hasta apagar el mensaje que podría aportar. Y todo (des)gracias a lo que acontece en el último tramo, insisto, que hace que todo quede en agua de borrajas. 

Otra interpretación posible es que Captain Fantastic pueda ser una reacreación del mito del martirio, muerte y resurrección de Cristo (encarnado en el personaje de Viggo Mortensen), con todas circunstancias cristianas trasladadas al escenario en el que transcurre esta película.

Mi prueba del algodón a la hora de valorar una película es que me vengan ganas de volverla a ver, lo cual no ocurre con Captain Fantastic (de momento).

3 comentarios:

Paloma Aguirre de Cárcer dijo...

Para Piscis "no hay palabras",¿cómo podría haberlas para definir lo indefinible...?
Gracias en todo caso, una vez más, Gabriel, por las que se escapan de esa mente tuya tan tremendamente uraniana, tan sencilla y profunda a la vez,¡tanto como lo es el origen, ese origen pisciano para el que no hay palabras y a la vez,es fuente de todas ellas.

abrazos...
paloma

Jesús Gabriel Gutiérrez dijo...

Hola, buenos días !!
Para la piscianidad no hay lenguaje que sirva. Quizá un translenguaje.

Un abrazo grande

Rafalín de los Bosques dijo...

También me gusto mucho y tampoco creo que la vuelva a ver.
Al final, como dices, todo queda en agua de "borrajas".
Y cierto en lo de Pisciana, pues tengo compañera de ese signo.