viernes, 7 de marzo de 2014

Los años del umbral: 2010 y 2016

La crisis empezó en el 2007. Empezó a proliferar en el 2008, fecha en que llegó a tocar a todo el mundo. Se hizo crónica en el 2010. En el 2012 nos dimos cuenta de que el asunto ya no tenía vuelta atrás. En el 2014 veremos cómo se nos promete un futuro mejor, con, según dicen, brotes verdes que se abren camino. Sin embargo, el asunto no se acaba en este verdor, que en realidad nadie ve, sino que todavía seguirá hasta el 2017, una fecha clave para poder entender de dónde viene todo esto y hacia dónde nos va a ir llevando. Sin embargo, un periodo interesante va a ser el comprendido entre el último trimestre de 2015 y el primer semestre de 2016.

Se puede decir que el umbral de entrada quedó datado en el 2010 y el de salida lo quedará en el 2016, con dos años de preparación para entrar (2008 y 2009) y otros dos años para acabar de salir (2017 y 2018). En los dos años clave, como digo, 2010 y 2016, Saturno habrá formado parte de sendas cruces. La primera, como integrante de la gran cuadratura Urano-Plutón; y la segunda, la que ha de venir, como integrante de una cruz formada por él, por Júpiter y por Neptuno.

La cuadratura Urano-Plutón es similar a la que aconteció en los años 30, justo después del crash del año 29. Por tanto, no es una recesión cualquiera. Es un cambio de cultura, de valores, de percepción. Es la guerra, como diría Groucho, o los mercados. Cuando Saturno se integró en esa cruz, colaborando en formar una cruz cósmica, se inauguró un periodo de gran estrés. Dificultad, pues, para saber qué hacer, cómo analizar, cómo diagnosticar, para donde ir. Se trata de un periodo que es como si la centrifugadora estuviese en sus máximos de funcionamiento. Sin embargo, la cruz cósmica de 2016 puede significar un cambio mayúsculo. Es más que probable que sea un tsunami comparable al que tuvo lugar entre 2008 y 2010. Lo que dicen los economistas: una recesión. Algo así como un pinchazo global. Si la burbuja del 2008-2010 afectó a los países desarrollados, la del 2016 afectará a los países emergentes, y a los ya emergidos, China incluida. El resultado de ello empezará a verse a partir del 2017 y siguientes. Se podría decir que el terreno quedará libre para una gran alianza de civilizaciones e instituciones globales. Lo cual se verá a las claras en el 2020, coincidiendo con las conjunciones entre Júpiter, Saturno y Plutón.

Volvamos a 2016.

En 2016 Saturno forma una cuadratura menguante con Júpiter. Será la última dentro del ciclo que empezó con la conjunción del 2000. Se trata, pues, de un periodo de declive y de ajuste. 
Por otro lado, Júpiter y Neptuno formarán una oposición. Recordemos que la conjunción que abre el ciclo data del año 2009, momento en que al humilde se le hace culpable de la situación creada por los ricos.
Finalmente, Neptuno y Saturno forman una cuadratura, que también es menguante. Como su ciclo es largo, pues la conjunción respectiva tuvo lugar en 1989, veremos que arrastrará hasta el 2016 los problemas no resueltos desde ese inicio. La combinación entre Saturno y Neptuno tiene mucha relación con los países del Este europeo. Por ejemplo, lo de Ucrania puede estar ahí durante todo este tiempo, desde que se inició el conflicto abierto hasta el 2016.

Saturno y Neptuno suelen tener relación con políticas sociales y de izquierdas, de lo cual ya dejé algunas ideas apuntadas en el anterior artículo de este blog. Ya dije que muchas de estas políticas igualitarias suelen acabar como burbujas de jabón: se favorece a los trabajadores sin que éstos se hayan movilizado en pro de sus derechos... y al final todo queda en nada debido a esta razón. De otro modo: las políticas que favorecen sin haberlas conquistado luego se tornan en contra de aquellos a los que se decía tener en cuenta. En el pasado, no hace mucho, estas políticas favorecían el sueño burbujil del individualismo, lo cual conllevó una desmovilización de la conciencia obrera. Las consecuencias de ello es que se ha perdido la costumbre de plantar cara de forma cohesionada. Ahí vemos que la corrupción no sólo proviene de las llamadas élites extractivas sino, además, de la humildad acomodada y subvencionada.

Esta doble cuadratura (la de Júpiter-Saturno y la de Saturno-Neptuno) pondrá fin al periodo de recortes y sacrificios. Lo que oyen: hasta el 2016 la tijera estará funcionando. Y lo hará fuertemente entre el trimestre final de 2015 y el primero de 2016. Mientras no lleguemos a ello, los poderes públicos y sus tumultos darán espacio para poder respirar un poco, como en un oasis transitorio, durante la primavera del 2014.