martes, 26 de marzo de 2019

Vitex Agnus Castus y el grado 22 de Capricornio


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VITEX AGNUS CASTUS y el grado 22 de Capricornio.

Lo más evidente en Vitex Agnus Castus es que no soporta que le vean como fracasado. Y para tal fin, preferirá ser visto como víctima, lo cual conlleva ubicar al culpable en el exterior. Sin embargo, lo fundamental es la relación entre fracaso y muerte. El miedo a la muerte se muestra en el miedo a fracasar. El resultado de ello es una vida vivida a presión.

En efecto, el querer y no poder forma parte de la vida de Vitex Agnus Castus, en donde el bloqueo de la voluntad es proporcional al deseo. Es como tener algo al alcance y no poder tocarlo, y tanto más cuanto más se desea. Se trata de personas que viven prisioneras de un tabú que niega su propio instinto. Suele haber mucha violencia interna contenida, señal clara de frustración. Sin embargo, la forma de defensa consiste en negar ambas, adoptando un discurso justiciero, victimista o secretamente rencoroso. Es decir, la persona mantendrá una imagen de falsa satisfacción, mientras por dentro llora, grita o urde venganzas que luego será incapaz de aplicar. El resultado de ello es la auto-agresión inconsciente, o una actitud atormentada que no deja resquicio para la tranquilidad. Y es, en efecto, la tranquilidad (o la falta de ella) el quid de la cuestión. Lo que impide esta tranquilidad es la ambición, que no da tregua, y que tanto puede afectar a la imagen como al concepto que la persona tiene de si. También afectará a su sexualidad, que puede ser explosiva y, a la vez, estar aprisionada por ese tabú. La persona anhela el disfrute y la satisfacción plena, pero su modo de vida, con sus convenciones y reglamentos, no le permiten abrirse a ella. El resultado es que los deseos de plenitud acaban en meras tentativas, mientras por dentro campan los demonios que atizan el fuego de las pasiones no permitidas.

Un elemento de interés relacionado con el carácter de Vitex Agnus Castus gira alrededor de la facultad para comunicarse con personas ausentes, ya sea que estén muertas o viviendo a distancia, ya sea por vía mediúmnica o telepática o telemática. A Vitex Agnus Castus tanto le interesa la magia blanca como la magia negra, pues en su fuero interno los fines justifican los medios. Sin embargo, como indiqué anteriormente, la persona está poseída por un escrúpulo interno que le impide llevar su atrevimiento hasta el final, lo cual realimenta el bucle de la frustración.

La vida de Vitex Agnus Castus es la de alguien que camina con una piedra dentro del zapato y no lo sabe. La piedra es el equivalente a una prohibición.

Vitex Agnus Castus es propio de personas poseídas por una energía incontenible, pero que no pueden vivir con comodidad, debido a que determinados reglamentos prohibitivos han quedado interiorizados. Hay, pues, una pelea entre el deseo y la contención, entre lo que uno quisiera vivir y lo que cree que conviene hacer. Por esta misma razón, puede haber problemas cardíacos que son la expresión fisiológica del conflicto. Sin embargo, en el plano espiritual la clave está en la mente sexual, y más en una persona que se exige mucho a si misma, acaso como requisito para ejercer el derecho a ser feliz. Por consiguiente, encontraríamos en el perfil de Vitex Agnus Castus personas que lo tienen todo para poder ser felices y, sin embargo, hay algo muy profundo que no les permite abrazar lo que anhelan, incluso teniéndolo al alcance. Para Vitex Agnus Castus la felicidad es algo que debe merecerse.

Si estudiamos la vida de personas que encajan con el registro correspondiente a Vitex Agnus Castus, veríamos que proceden de linajes importantes. O dicho de otro modo: el sufrimiento actual por frustración guarda relación con la aspiración a ser socialmente relevante o modélico, lo cual puede tener que ver con una herencia moral.
Una pregunta que podríamos hacernos giraría en torno a si uno es propietario de sus ambiciones -es decir, si son suyas)-, o bien, si éstas le vienen por herencia o transmisión. En este caso, aceptar la herencia o, como mínimo, comprenderla, para poder decidir sobre ella, ya sea para asumirla o para renunciar a ella.
Las ambiciones generan en la persona Vitex Agnus Castus rigidez de comportamiento, ofuscación o trastornos obsesivo-compulsivos. Incluso pueden ser neuróticos o perfeccionistas hasta la auto-destrucción. Con ello quiero decir que la persona, en su deseo de control, puede estar destruyendo la oportunidad para ser plenamente feliz. O lo que es lo mismo: cuanto mayor es el anhelo, menos facilidades hay para una satisfacción que genere satisfacción y pacifique el espíritu.

Vitex Agnus Castus no se colma ni se calma, pues lo suyo es vivir tensionado por su frustración (o por el temor a fracasar, que luego da como consecuencia la frustración). Hay mucho poder sexual, que tanto puede autodestruir como manipular a los demás. Por ejemplo: una persona sexualmente célibe, y que conozca el punto débil de los demás, puede ejercer un dominio sin límites, provocando en los demás lo mismo que él lleva interiorizado. Por consiguiente: la persona Vitex Agnus Castus, bajo un disfraz virtuoso, puede instigar la gula o la lujuria de los demás, prometiendo lo que luego sabe que no va a dar. Vitex Agnus Castus es un exorcista que tanto puede hacer salir en los demás lo que él es y no osa expresar plenamente, como mostrar a los demás el demoniaco espíritu que les domina. Y hasta es posible que quienes agitan la lujuria colectiva sean castos y célibes, pero no vírgenes. En este sentido, un ejemplo de Vitex Agnus Castus lo tenemos en individuos que son socialmente relevantes, pero que en realidad son deshonestos o perversos.

Como apunté antes, el homeopático Vitex Agnus Castus puede ser de ayuda para personas con antecedentes familiares con arterioesclerosis, por los consiguientes riesgos relacionados con la salud del corazón y del sistema circulatorio.

El tema de Vitex Agnus Castus gira en torno al fracaso y a su repercusión sobre la imagen pública. En este sentido, un modo de defensa puede ser la persistencia en la idealización acerca de las propias capacidades y posibilidades. Es decir, la persona cree que sigue siendo capaz incluso cuando la realidad se lo desmiente. O presumir que es justa, cuando todos le señalan como causante de todo lo malo. Ello lleva a que piense que el mundo conspira en su contra. Y lo cierto es que Vitex Agnus Castus no confía en nadie. Esta falta de adaptación puede llevar a un enclaustramiento en las propias fantasías. Y cuanto más potente cree ser, más débil se vuelve su conexión con el mundo y consigo mismo.

Otro tema, muy relacionado con lo anterior, es que el propósito de una terapia con Vitex Agnus Castus es tolerar, transformar y trascender la idea de fracaso, para aceptar que una nueva etapa en la vida es posible. Tengamos en cuenta que un tipo de situación relacionada con Vitex Agnus Castus está relacionada con la nostalgia, una forma defensiva que niega el fracaso (aún siendo obvio) substituyéndolo por una idealización, lo cual conlleva que la persona se resista a moverse de donde está.
Una forma alternativa de manejar el fracaso es creyéndose (o haciendo creer) más elevado que sus propias ambiciones, como si quisiera decirnos que eso que ambiciona no es importante (o que no importa que acabe en éxito o en fracaso).

Situaciones típicas relacionadas con Vitex Agnus Castus pueden ser: jubilaciones no deseadas, despidos, mobbing, acosos, persecuciones, pérdida del honor, prestigio dañado, vergüenza, declive, decadencia, obsolescencia o escarnio público y demás juicios que pueden caer sobre la persona. Y el elemento común a todo ello es que el individuo sufre por no poder mostrar o completar aquello que hubiera deseado poder hacer completamente. Situaciones así pueden ocurrir en edad provecta, aunque también puede suceder en situaciones de divorcio o separación, en las que la persona no quiere reconocer que algo llegó a su fin, pues ello la obligaría a moverse en alguna dirección o, simplemente, aceptar el fracaso.

A la persona Vitex Agnus Castus no le gusta que le encuentren defectos o le sorprendan en falta. Y es debido a ello que tratará de ocultar todo aquello de lo cual se le pueda acusar. En este caso, el individuo tratará de tergiversar la situación, buscando la manera de cargar sobre los demás sus propias faltas. Y es así que en su interior va creciendo un depósito de debilidades y contradicciones, las cuales tratará de mantener en secreto, hasta que un día la capacidad de contención del depósito es vencida por un detonante que pondrá en evidencia las miserias secretas.
Es posible que Vitex Agnus Castus tenga algo de psicópata, en la medida que es capaz de esconder profundamente sus vulnerabilidades, a cambio de mostrar una imagen de dominio y honorabilidad.

Por ejemplo, para alguien que encarne este perfil, un divorcio no es aceptable. Y menos aceptable aún que sea por culpa propia. Por lo general, tolerará mejor el fracaso si la culpa confesa proviene de la otra parte. Incluso se las ingeniará en transferir su parte de culpa para que sea la otra parte la que cargue con todo. En este caso, la reacción de Vitex Agnus Castus será como si se tratara de una víctima. Es decir, el comportamiento puede degenerarse hasta convertirse en rabietas de adolescente, que carga contra todos para quedar él a salvo.

Las tomas de Vitex Agnus Castus pueden ir bien a quienes temen no dar la talla, lo cual puede verse en determinados episodios sexuales, laborales, deportivos... y en cualquier otro ámbito de la vida que uno experimente como si se tratara de una competición. De hecho, estos individuos convierten en competición incluso actividades que suelen practicarse recreativamente o por placer. La sensualidad es la gran perjudicada en la vida de Vitex Agnus Castus, y hasta es posible que la sensualidad acabe convertida en alguna forma de perversión sexual.

Hay personas pertenecientes a este rubro que mantienen escindida su vida en dos ámbitos. Uno, en el que se muestra adaptada, competente, virtuosa y eficaz. Y otro, alejado de las apariencias cotidianas, en el que la persona da rienda suelta a lo que no quiere que otros vean. Sería el caso de quien parece vivir una sexualidad convencional, pero que en paralelo participan en relaciones corruptas o viciosas. La perversión sería la vía de escape para las frustraciones de Vitex Agnus Castus.

El nivel de soberbia interna subyacente en Vitex Agnus Castus es tal que, cuando ya no puede contener su lado oscuro -y no puede culpar a los demás-, puede sentir que es un inválido, un impotente, un eunuco. Y cuando ello ocurre, la persona tratará de vengarse a costa de alguien más débil.

Las tomas de Vitex Agnus Castus pueden ir bien para quien esté siendo enjuiciado (o sienta que su reputación está en peligro), o se vea ofendido por escarnio público, o ante toda aquella situación que pueda poner lo que llevaba oculto a la vista de todos, lo cual puede darse en cualquier ámbito de la vida (personal, sexual, profesional, social, salud, etcétera). Por ejemplo, como cuando una persona decide salir del armario para hacer frente a una nueva imagen pública, en especial cuando pueden producirse señales de hostilidad o de erosión del propio honor.

El grado 22 de Capricornio.

Vitex Agnus Castus tiene su reflejo en el grado 22 de Capricornio, un grado que refleja el auge y caída del yo. Los individuos en los que ese grado sea importante, están totalmente identificados con su propósito de vida, sin distinguir entre el destino del propósito y el destino de la persona. Si el propósito avanza positivamente, la persona se siente bien, triunfante. Sin embargo, cuando el propósito cae en declive o no prospera como quisiera, el individuo, de tan identificado que estaba con él, acaba pensando que es un fracasado. El propósito puede fracasar, pero no la persona, que debe ir transformándose, superando etapas y trascendiendo propósitos sucesivamente. Cuando el fracaso se encarna, la persona, que aún no ha establecido tal separación, empieza a comportarse de manera anómala, tal y como ha quedado expuesto en el artículo. Sin embargo, cuando se ha comprendido la naturaleza de las tentativas humanas, vemos que la mayoría de ellas fracasa, lo cual no debería llevar a la frustración, excepto que se sea demasiado ególatra.


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