domingo, 9 de octubre de 2016

Stramonium y el grado 23 de Acuario

Stramonium y las invasiones bárbaras.

Debo decir que me ha costado entrar en el terreno de Stramonium. Costó experimentar las primeras señales de sus efectos, y costó encajar las experiencias sensoriales que fueron surgiendo una vez abierta la caja de los truenos.

La materia médica avisa de que el carácter Stramonium es violento y, por lo que he experimentado, no le falta razón.
Para empezar, les diré que el primer aviso lo tuve en un sueño. Estábamos dos personas reunidas esperando la visita de dos alienígenas. La sensación era de estupor, pavor y curiosidad. La experiencia nos tenía atrapados. En otro sueño, al día siguiente, estando medio despierto percibo cómo unos seres con forma humana caminan por la pared del dormitorio. Podría tratarse de un reflejo procedente del exterior, pero no. En cualquier caso, fue una sensación de estar siendo invadido, de estupor, de pavor descontrolado.

Reflexionando sobre la experiencia, una vez pasadas las tomas del medicamento, intuyo que Stramonium, tanto o más que para tratar alucinaciones persecutorias, puede servir para gestionar las respuestas emocionales que uno experimenta ante situaciones que conllevan la sensación de ver invadido el propio territorio.
También, fruto de estas experiencias, reflexiono sobre la posibilidad de que tras el terreno mental que corresponde con Stramonium pueda haber algún tipo de paranoia espiritual. Podríamos, entonces, decir que Stramonium puede ir bien para tratar fobias, xenofobias, pánicos, agresividad, grietas o agujeros psíquicos, desprotecciones emocionales, psicológicas o espirituales, miedo a lo desconocido, sensación de estar amenazado.

Habiendo una grieta por la que parecen penetrar invasores mentales, la persona reacciona con violencia, pensando acaso que es el mundo externo que invade realmente. Por tanto, es posible experimentar aprehensión ante cosas que en sí mismas no son amenazantes. La amenaza, pues, proviene de la forma de percibir estos estímulos, de la sensitividad de la persona, que entra en alarma.

El grado 23 de Acuario.

El grado de reverberación de Stramonium es el 23 de Acuario, uno de los más delicados y abstractos del zodiaco. Representa a la persona que se ha quedado sin referentes. Por lo tanto, hablamos de una persona potencialmente desprotegida, excepto que desarrollemos una conciencia con la cual lleguemos a percibir al Cielo y a la Tierra como protectores. Es decir, en el grado 23 de Acuario tanto puede estar simbolizado el individuo desorientado y sin brújula a la que recurrir, como aquel otro que no tiene brújula pero que está perfectamente orientado. La diferencia entre uno y otro radica está en el grado de intolerancia ante lo que cree que no puede controlar o comprender, o ante la sensación de ausencia de referentes, aunque ésta sea momentánea. Por ejemplo, ante la ausencia de un ser querido, cuando la persona no es capaz de soportar el vacío.

Otro detalle más: puede haber en Stramonium una tendencia relacionada con la postergación o aplazamiento de la necesidad de reconocimiento. Se podría decir que Stramonium es intolerante a la frustración, especialmente cuando ésta viene dada a través de relaciones con otras personas. Así, pues, para evitar la frustración, la persona opta por negar que quiere el reconocimiento, el amor, la reciprocidad, acaso para evitar su propio arrebato violento cuando lo que espera no se produce. Es decir, ante la frustración que no tolera experimentar, la persona se comportan con desdén o dejadez en cuanto a sus propias necesidades. Es decir, la persona, para evitar encontrarse con lo que teme, acaba descuidando los vínculos, lo cual genera un bucle en el que se repite la misma historia

La raiz de todo ello está en la susceptibilidad ante la falta de respeto, acaso porque lo ha experimentado por activa y por pasiva, lo cual ha podido comportar la supresión de necesidades de contacto íntimo debido a la falta de respuesta de los demás.

La persona simbolizada por Stramonium y el grado 23 de Acuario puede haber sufrido abandono, escenas crispantes o frialdad emocional en el ambiente familiar de la infancia. Ello ha podido generar un impacto cuyo residuo perdura incluso en la madurez.

A la persona simbolizada por este grado le puede interesar concretar, como forma de ceñir su mente

A la persona simbolizada por este grado le interesará trabajar internamente para ceñir y centrar su mente, ya sea para compensar las grietas por las que entra información sutil de manera descontrolada. Se trata de una persona que ha podido compensar sus carencias emocionales a través del desarrollo intelectual. Sin embargo, sus emociones interfieren de tal manera sobre la mente que no es posible vivir estos privilegios confortablemente. La consecuencia de ello es una actividad mental sin control y perturbada por las propias ansiedades. Muy relacionable con todo ello son las desconexiones mentales involuntarias, perturbaciones e interrupciones en la atención. Es decir, debido a ello, la persona Stramonium puede no sacar todo el partido que podría de su mente. Sin embargo, el drama no es éste sino la razón de fondo de tales perturbaciones, lo cual nos llevaría a volver a leer la primera parte de este artículo. Es decir: la expresión inadecuada en cuanto a las propias necesidades de contacto emocional con los demás.

Para finalizar, las ausencias mentales son más o menos frecuentes en función de lo bien o de lo mal adaptada que la persona esté ante las circunstancias en las que trata de desenvolverse. Se podría decir que ausentarse es una forma de manifestar una disconformidad ante el mundo. O, si lo prefieren, la persona se ausenta, mental, emocional o físicamente, como consecuencia de su inadaptación al mundo. A partir de ello, desarrolla un sinfín de prótesis mentales que nunca acaban de tapar del todo el agujero de su inadaptación.


Una curiosidad relacionada con el grado 23 de Acuario es que también se corresponde con Sabal Serrulata. Podríamos pensar, a partir de esta coincidencia, que ambos homeopáticos cubren un espectro mental común: el impulso por vivir, ser y realizarse combinado con la tendencia a desviarse de ello o a negarse a uno mismo las propias posibilidades de satisfacción existencial.

3 comentarios:

Julia Herrera Velado dijo...

Gràcies Jesus..
Mi venus esta ahi....

Jesús Gabriel Gutiérrez dijo...

ajá...
y qué tal ?

privote lai dijo...

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