miércoles, 21 de octubre de 2015

52 días de órdago



52 días de órdago



Antes de empezar, unas palabras previas a este escrito. Martin Armstrong auguró que a principios de octubre el mundo entraría en un crash debido al asunto de la deuda soberana. Su hipótesis es bien interesante, tal y como nos lo cuenta en el documental “El visionario”. En pocas palabras, propone que el mundo de las finanzas funciona con un ciclo basado en el número PI.  Sin embargo, y aún estando de acuerdo en ello, su augurio aún no ha sucedido, al menos en las fechas que él propuso. Es posible que su sistema admita un margen de posibilidades. Y, dicho sea de paso, Yanis Varoufakis también apunta a ese mismo ciclo, el que postula Martin Armstrong, excepto que se inspira en la mitología griega para poder cifrarlo y ponerlo en un contexto contemporáneo. Pues bien, partiendo de esta posibilidad, y viendo los tránsitos astrológicos que se nos vienen encima, propongo que el asunto va a detonarse en las fechas de las que hablo en este artículo.

Vamos a por ello.

Entre el 12 de noviembre y el 3 de enero vamos a experimentar con gran dramatismo el tránsito de Marte por el signo de Libra. Van a ser días de verdadera vorágine. Los momentos más intensos van a concentrarse especialmente entre los últimos días de noviembre y los primeros quince de diciembre.

Además del tránsito por Libra, el cual agudizará las tendencias de los eventos que hoy día percibimos, Marte se integrará formando una cruz con Urano, Plutón y Lilith justo en esos  días finales de noviembre y primeros de diciembre. Este tipo de conexiones suelen conllevar una acción que remueve los bajos fondos del inconsciente colectivo. De ahí que podamos deducir que durante este periodo llegaremos a presenciar acontecimientos imprevisibles, violentos, desmedidamente agresivos, intensos y desorbitantes. Incluso diría que miserables, además.

En cuanto a la influencia mundana de los aspectos que Lilith va a formar, les diré que son verdaderamente escandalosos, de revuelta y estupor. Por ejemplo, los casos Volkswagen, Deutsche Bank y Air France surgen públicamente con una conjunción de Mercurio con Lilith. El día de la detención de Bernard Madoff también había una conjunción múltiple con Lilith protagonista. Y estos días atrás, en los que también hubo esta misma conjunción, vuelve a aparecer el caso de corrupción que afecta al Partido Popular, con un agravamiento de las secuelas de la trama Gurtel, y a otros partidos hoy mismo, como CDC. Y los días iniciales en que se produjo la revuelta y acampada de los indignados coincidió con una conjunción entre Lilith y Urano.

Entonces, pues, tenemos la perspectiva de un aspectario especialmente intenso para fines de noviembre y primeros de diciembre. Cuando Marte entre en Libra, a partir del mismo 12 de noviembre, ya lo empezaremos a notar.

Dicho sea de paso, este tránsito de Marte en Libra servirá para abrir una caja de truenos que nos llevará a un 2016 y primer trimestre de 2017 que van a dejar historia para el resto del siglo y parte del siguiente.

lunes, 19 de octubre de 2015

La Conspiración de Piscis (2011-2025)


La Conspiración de Piscis y el líder colgado.



Neptuno se descubrió en coincidencia con el surgimiento de las ideas socialistas. También se le relaciona con la implantación de la división de poderes y con el desarrollo del Estado de derecho. Por decirlo de algún modo, Neptuno está reflejado en el estatismo (el poder del Estado), en contraposición a los significados de Urano (la libre empresa) y a los de Plutón (la gran banca, las oligarquías y otros poderes en la sombra).

El ciclo de Neptuno es de 165 años. Su significado, además de lo anteriormente indicado, gira en torno a lo sociológico, lo psicológico y lo político; a la acción de las masas y al papel del líder en tanto persona que se expone ante la mirada pública. Por tanto, la aguja cíclica que se corresponde con Neptuno describe cómo se ejerce el liderazgo en cada época de la historia, en paralelo a los tránsitos sucesivos por cada uno de los signos.

En estos años en los que estamos, Neptuno se encuentra en Piscis (desde el 2011 hasta el 2025). Siendo Piscis el signo de las penitencias, entre otras cosas, tal y como ilustra el arcano de El colgado, durante estos años su influencia se concreta en forma de caos sistémico acompañado de gran incertidumbre y con la percepción de la que la gobernanza es poco menos que imposible. Parece que el verdad el mundo va a la deriva, con la consiguiente desconfianza en los líderes, los cuales pretenden aparecer ante la imagen pública como gurús o salvadores impotentes y colgados. Sin ir más lejos, recuerdo cuando Juan Carlos I, en los primeros años de la crisis, nos decía por televisión que todo estaba en manos del mercado. Me pregunto, y me pregunté entonces, ¿qué hacen en realidad los líderes, las instituciones, el estado? ¿por qué han abdicado de sus funciones? Y, más aún, ¿cómo es que pretendieron hacernos creer que el mundo estaba siendo gobernado por instituciones sólidas, cuando tal abdicación supuso entregárselo todo a la anarquía del mercado?

Entonces, pues, la penitencia aplicada al líder es ser llevado a que compruebe que su acción es totalmente inútil y plena de impotencia. Así, sus actos, viendo que ya no repercutirán sobre la gobernanza, sólo se justificarán por la proyección que consiga generar a favor de sus propios intereses. Lo curioso del caso es que la ciudadanía se resiste a creer que los líderes no sirvan para nada, todo y habiendo sido advertida por el propio lider en cuanto a que es el mercado el que en definitiva manda.

Durante estos años (del 2011 al 2025) el papel del líder se disuelve hasta quedar aniquilado. El sistema -el Minotauro global- nos lleva a ver al líder como un títere que se debilita en la medida en que se expone públicamente. El líder de este tiempo, sin embargo, no se resiste a perecer sino que todavía pretende hacerse acreedor del respeto y consideración de la ciudadanía, lo cual le lleva a vivir en un bucle corrosivo y autoaniquilador. Para tal fin, el Minotauro pide sacrificios como, por ejemplo, que el líder compita con otros líderes de tal manera que no salga ninguno vencedor. Más bien, al Minotauro le interesa que los líderes compitan entre sí hasta quedar agotados una y otra vez.

Me pregunto, dada la situación, ¿quién puede querer ser líder en un contexto de tales caracteristicas?

Una vez transitado el signo de Piscis, Neptuno llegará a Aries en el año 2025, momento en que se iniciará un nuevo ciclo y un nuevo paradigma.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Gestión de la incompetencia


Pudiéndose resolver con facilidad, ¿por qué duran tanto los conflictos?

Surgen, pues, para este país de Sagitario, varias hipótesis en este sentido:
nadie quiere una solución, acaso porque ninguna de las partes es capaz de definir cuál es el problema.
la solución que uno propone no la quiere el otro, aún estando de acuerdo en el diagnóstico del problema.
el diagnóstico que uno propone es incompatible con el que propone la otra parte, si es que propone alguno.
los diagnósticos no se ajustan a la realidad del asunto porque están subordinados al interés de cada una de las partes. Por tanto, esos intereses obtienen beneficios entretanto el problema no se diagnostique adecuadamente, acaso porque para solucionarlo exigiría un nivel de competencia que ninguna de las dos partes tiene. Esta opción la desarrollo más abajo.
los diagnósticos son deliberadamente irreales y tendenciosos, pues ambas parte ganan mientras el conflicto no se resuelve.
hay secretos que conviene no desvelar, lo cual genera un bucle que le conviene al poseedor del secreto, a fin de eternizar el conflicto. Esta hipótesis tiene tanto futuro como las anteriores. O sea, casi ninguno. Sin embargo, y valga la excepción, eso es lo que ocurrió con los gobiernos de Jordi Pujol en sus pactos con Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.

Propongo una, ya señalada en la lista anterior, mucho más ajustada a lo que entiendo por realidad:
Una de las partes, la dominante, o ambas, sabe lo que hay que hacer pero no se atreve a plantear la solución, y mucho menos a ejecutarla. Como teme ser incompetente y no lo quiere reconocer, preferirá postergar indefinidamente el desenlace, a la espera de que otro -un sucesor, por ejemplo- proponga, se arriesgue y cargue con la responsabilidad y con las consecuencias.

Es decir, prefiere actuar mal siendo competente -o según lo acostumbrado- que actuar bien exponiéndose a que su acción llegara a mostrar una incompetencia que no quiere dejar ver. El resultado de ello es que los problemas se van acumulando, hasta que explotan de pura putrefacción.

De ese país de Sagitario llamado España da buena cuenta este refrán:
Más vale malo conocido que bueno por conocer.

En un país en el que innovar da pánico, ¿cómo sería posible imaginarse un referendum sobre el asunto de la independencia, por poner un ejemplo, siendo como es un gesto innovador que requerirá de un sinfín de innovaciones posteriores?

Acabo con un apunte.
Se dice que Franco pudo vencer y concluir la guerra bastante antes de 1939. Entonces, ¿cuál podría haber sido la razón del alargamiento de la tortura? Es muy posible que haya una doble motivación. De un lado, Franco quiso afianzar su poder personal entre los suyos, de tal manera que con la prolongación se aseguró no tener competidores para ocupar el trono.
El otro factor fue que con una duración mayor los daños son mayores y la moral del país cae aún más por tierra. Es decir, alargando la tortura aplica la ejemplaridad, cronifica el miedo y se asegura la mansedumbre del pueblo dominado, el cual, por cierto, al final hasta le da las gracias por haberlo salvado de males mayores. Es decir, el síndrome de Estocolmo, que es cuando el secuestrado acaba por agradecerle el gesto a su torturador cuando es liberado, cosa que no ocurriría en el caso de torturas o secuestros breves.

Lo que vengo a decir es que la incompetencia y la estupidez humanas no tienen límite, a diferencia de la competencia y de la sensatez.

Ahora, por ejemplo, estamos viviendo una opa en forma de proceso independentista. Y ahí vemos un mismo comportamiento de fondo: la parte dominante rehúsa aplicar soluciones, generando un alargamiento de la tensión, un alargamiento inútil, pues estamos hablando de un proceso cuya causa está ahi desde hace más de 300 años. El resultado de esta presión es que se está convirtiendo en una guerra -sin cañones, de momento, pero en una guerra-. Ello quiere decir que si el gobierno español actúa según el modo franquista, prolongando la tension innecesariamente, las consecuencias van a tener forma de una larga posguerra, sea cual sea el resultado. Es decir, si la actitud es no aceptar los hechos, la venganza va a existir y se prolongará tanto o más tiempo como tiempo vaya a durar esta guerra.

Gestión de la frustración


El arte de reirse hoy de los propósitos que uno dijo defender ayer.

Empiezo preguntándome lo siguiente:

¿Puede la casquivanía llevarnos a alguna forma de trascendencia; o más bien es que la casquivanía es la consecuencia de un anhelo frustrado de ello?
¿Puede que el casquivano sea en realidad un cínico enmascarado, acaso frustrado por el ideal que no es capaz de encarnar congruentemente?

Y prosigo...

Una persona, ante un propósito de corte idealista, y más aún cuando es planteado ante la vista de los demás, puede ser coherente durante un tiempo, de tal manera que su actitud parece estar bien alineada con lo que dice defender. Sin embargo, podría ocurrir que no hubiera previsto que el desenlace del asunto requiriera de una prolongación indefinida en el tiempo, o que no se sintiera con la solidez suficiente como para proseguir con el empeño de manera incondicional y abnegada. A partir de este punto, alguna de estas tres cosas son posibles:

- que la persona reconozca que necesita regenerar su empeño.
- que reconozca su fracaso con humildad.
- que frivolice, se burle y se ría de aquel propósito -y de quienes siguen en él-, como diciendo que no valía la pena el empeño; y hasta es posible que señale a los demás como causa de la decepción por el logro no conseguido, acaso como forma de tapar su propia incompetencia o falta de generosidad.

¿Se acuerdan del cuento de la zorra y las uvas?

Pues bien, esta actitud, tal y como veo los asuntos políticos y sociales, puede tener lugar en breve, si no es que lo está ya. Aunque bien pensado, la historia está llena de renuncias y fracasos no reconocidos.

Ah, y habría otra consistente en no proseguir con el empeño cuando uno empieza a ver que no tendrá el protagonismo al que aspiraba, especialmente cuando el proyecto en cuestión requiere de un compromiso de trabajo intenso en equipo. Aquí veríamos hasta qué punto quien dice luchar por una causa noble es verdaderamente altruista, porque si de lo que se trata es de ponerse medallas no nos es de extrañar que la persona se rebele contra sus propios propósitos, frivolizando a posteriori sobre la poca categoría de los mismos e, incluso, cargando tintas contra el equipo que sigue con el proyecto puesto en pie.

En el país de Sagitario al que llaman España, cuando una frustración no es reconocida se le busca un alivio mediante el lanzamiento de piedras sobre un chivo expiatorio.

Para cerrar este artículo les paso un enlace a una entrevista a Alfons López Tena, la cual me está dando mucho que pensar en relación a ello. Percibo en las palabras de Alfons un aviso a tener en cuenta.