martes, 28 de noviembre de 2017

Las ascensiones del parásito

Burocracia y parasitismo social.

Vivimos rodeados de parásitos, de parásitos sociales, precisando. La burocracia influye en nuestras vidas en todo, hasta en la forma de pensar. Hablo de la aplicación de la palabra "burocracia" en sentido más amplio y metafórico. Ampliándola, nos encontraremos con que cada cual colabora, lo sepa o no, con la burocracia. Hay burocracias globales, como, por ejemplo, la Unión Europea o la OTAN o la ONU. Y luego hay burocracias locales, como las que percibimos en la ciudad. Pero resulta que todo es muy antiguo, pues tanto las civilizaciones más antiguas, como la egipcia o la china, ya contaban con un buen arsenal burocrático. Sin embargo, cuando el término empieza a proliferar es a partir de final del siglo XVIII, a partir de las revoluciones americana y francesa. De todos modos, la mayor causa de proliferación viene de la revolución industrial, cuando el trabajo especializado y masificado empieza a burocratizarse y a jerarquizarse. Con la revolución industrial, además, se producen grandes migraciones del campo a la ciudad. También surgen oficios nuevos, divisiones del trabajo, especializaciones, etcétera. Es la época en que empiezan a surgir las corporaciones, hoy dominándolo todo.

Antes de ello, antes de la era de las revoluciones, había una burocracia surgida de los imperios. Por ejemplo, en el caso de España, que con el fin de la era feudal y el inicio de la modernidad se convertirá en apetencia de, primero, la corporación de los Trastámara a la de los Habsburgo, y luego a la de los Borbones. Las monarquías modernas requieren de una buena red clientelar, la cual es, en sí misma, burocrática.

Después de la ola burocrática surgida de la revolución industrial vino la correspondiente a la política, con la generalización de la democracia. Los partidos políticos son pirámides burocráticas subvencionadas por el Estado. Lo vemos, por ejemplo, en los casos de movimientos sociales fuertes, en tanto que amenazan con desbordar la capacidad de la burocracia para asimilarlos. La burocracia se torna hostil cuando se encuentra con semejantes contrariedades. O bien, los partidos capturan las dinámicas sociales hasta hacerlas totalmente suyas.

La ciencia y la medicina también generan sus propios arsenales burocráticos. Lo vemos, por ejemplo, en la división del conocimiento en especialidades desconectadas (por obra y gracia de su propia burocracia). Ahí veríamos su funcionamiento en las universidades, con sus normas, sus requisitos, sus prejucios, sus intereses mezquinos. A la medicina también le pasa lo mismo. Incluso ocurre lo mismo en la medicina alternativa. Y ya no digamos la psicología, la psiquiatría, etcétera. El poder que tienen estas pirámides burocráticas es tal como para que constatemos su influencia a todas horas.

Los medios de comunicación son también entes burocráticas.

La última oleada empezó a acontecer con el surgimiento de internet. Podríamos entender que los usos y los negocios que proliferan en la red también generan formas burocráticas. O las redes sociales, que prometen facilitarnos la vida, también lo son.

Lo que está ocurriendo en estos años es una guerra entre formas burocráticas caducas y formas burocráticas emergentes.

Por cierto, la banca y el sector de los seguros, entierros y servicios fúnebres también contribuyen a generar trama burocrática. Y las instituciones del estado. La burocracia da de comer a muchas bocas.

Pero qué es la burocracia: la burocracia es una artimaña creada por el humano, y cooperada por todos y cada uno de nosotros, orientada a que nada llegue a puerto por sí solo. Es decir, la burocracia hace que los logros del pueblo lo sean de la pirámide social entera. La consecuencia de ello es que las élites de cada pirámide son las que verdaderamente se benefician de la energía surgida de la gente.
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