Hace un tiempo dediqué un par de artículos a conjeturar sobre el significado del ciclo de 14 años. En uno de ellos -el avance de la emprendeduría social- señalé que este ciclo está muy relacionado con la acción humana cuando ésta se orienta a alimentar causas públicas y movimientos colectivos. En el otro -Catalunya y el ciclo de 14 años-, señalé lo importante que es este ciclo en cuanto al asunto de las reivindicaciones nacionales. En concreto, el momento de inicio del ciclo concuerda con momentos clave que luego se desarrollan a lo largo de 14 años.
El actual ciclo se inició en el 2010. Su fase creciente va desde el 2010 hasta el 2017. Su fase de declive progresivo, desde el 2017 hasta el 2024.
Este ciclo, tal y como comenté, guarda relación con la emprendeduría social. Bajo este concepto podemos incluir los actos encaminados a crear empresas y onegés, a participar en movimientos cívicos y, tal y como ha quedado manifestado durante la primera mitad del ciclo, un mayor interés en temas relacionados con la política. Debo decir que el mayor problema relacionado con el ciclo actual es el anhelo de cambio social unido a una forma de actuar egoísta por parte de los aspirantes a protagonizar tales actos. Paradojas estas que, por cierto, están muy relacionadas con la naturaleza propia de este ciclo, y más cuando la conjunción de origen cayó en el signo de Aries. Deseo de avance social con un estilo impaciente y egocéntrico. Ello explicaría muchas de las luchas por tomar posición.
El semiciclo que parecía revolucionario dará paso, a partir del 2017, al semiciclo reformista. Es decir, lo que caracteriza la primera parte del ciclo es la acumulación de recursos (el capital humano); en la segunda, en cambio, no hay tal acumulación, aunque será en ésta en la que los resultados se puedan dar.
Todo lo dicho en este artículo puede valer para cualquier país y para cualquier otro proyecto de cambio.
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