domingo, 1 de febrero de 2015

Aconitum Napellus y la personalidad asustadiza.


Aconitum Napellus y el grado 11 de Piscis: la personalidad asustadiza.

Se suele recomendar Aconitum Napellus para sustos y estreses post-traumáticos, apuntando, incluso, hacia aquellas almas altamente impresionables que recogen energía ambiental cual esponjas hasta dejar que se incrusten sus impactos en los cuerpos físico, emocional y espiritual.

Sustos los hemos tenido todos en la vida alguna vez. Sin embargo, hay sustos que, según el entorno,  pueden estar siendo experimentados de forma continuada y sin defensa posible. Por ejemplo, en situaciones de guerra, de incertidumbre, actos terroristas, accidentes, vejaciones, violaciones o cualquier otro cúmulo de experiencias que puedan dejar una huella de forma más o menos permanente. Se podría decir, pues, que Aconitum Napellus, según la dilución, puede ser indicado para los sustos recientes de causa concreta y para los sustos cuya causa se ha perdido en el tiempo pero que aún hoy mantienen su secuela viva. Por tanto, sustos, agitación, temor, aprehensiones.
En una de las tomas que hice -en concreto, la de 10.000 K- me sobrevino un miedo al enfrentamiento, a un evitar o postergar una situación dolorosa que de abordarla directamente podría haber dado lugar a un divorcio o a un final que se teme traumático. Y por eso, para evitar un trauma, uno acaba interiorizando los motivos de discordia; y es así como uno puede llegar a convertirse en un encubridor de, por ejemplo, de un compañero abusador o asustador. Por tanto, Aconitum Napellus, lo deduzco de esta experiencia, podría ir bien para personas que retienen dentro de sí sus conflictos con los demás, negando lo obvio, para evitar un enfrentamiento que pudiera dar lugar a un final de relación insoportable. Se trataría, pues, de esas personas que se asustan antes de que las cosas pasen, si es que llegan a pasar tal y como uno se las imagina.
Es en la relación con el otro en donde se encarna el asustadizo fantasma que vive en uno. La relación es -con determinadas personas, con el mundo, etc-, más que causa, el efecto de un susto existencial.
Debe ser por ello que otra de las posibilidades relacionadas con Aconitum Napellus es lo relacionado con el Síndrome de Estocolmo, en el que alguien que ha sido secuestrado acaba poniéndose del lado del secuestrador. Por lo tanto, estamos hablando de darle la razón al agresor, al invasor, a la situación, mientras uno va empequeñeciéndose y degradando su autoestima y su dignidad.
La persona agredida siente que no puede sobreponerse a la agresión, aunque ya haya pasado, prefiriendo abdicar de sus derechos y de su dignidad. Una consecuencia de todo ello es la dificultad para expresar la rabia acumulada. Quien calla otorga, dicen.
El susto se interioriza hasta hacer que la persona maniobre para evitar expresar su malestar. Cuando el asunto proviene de una situación antigua que se ha hecho crónica, la persona optará por un sistema de vida defensivo en el que no quede expuesta a situaciones que puedan llegar a detonar la violencia interna acumulada. Puede volverse adicta, incluso al trabajo y a otras formas bien vistas de adicción. La cuestión es mantenerse distraída ante cualquier cosa que pueda servir de detonante de la violencia interior retenida y no expresada. Sin embargo, cosas del destino, atraerá situaciones, circunstancias, eventos y personas en las que se verá ninguneada, perjudicada, agraviada o invadida, con lo cual la violencia puede rebrotar.
Así, pues, para la persona que ha sido agredida o injustamente tratada, el principal escollo ya no es tanto volver a ser violentada por alguien externo, sino llegar atreverse a expresar su dolor, su repulsa, su miedo y su violencia cuando una situación que pueda detonar estas emociones aparezca. Incluso situaciones que no son agresivas en si mismas pueden llegar a poner en marcha viejos recuerdos de antiguas vejaciones. Por tanto, la cosa no son las situaciones objetivas, sino si la persona es capaz de expresar sus emociones sin miedo de sí misma y de su propia violencia.
Aconitum Napellus puede ser de utilidad en casos de personas que están sufriendo mobbing, bullying o acoso con susto. O que lo han sufrido y el susto ha quedado dentro.
También, para casos en los que la persona intuye que puede llegar a ser injustamente tratada, marginada o excluida si cuenta una verdad que cree que nadie va a tolerar. Para evitar el trance, la persona preferirá mantenerse oculta o guardando un secreto.
Así, pues, el trabajo relacionado con Aconitum Napellus y el grado 11 de Piscis es llegar a conseguir sentirse legitimado para expresar la rabia ante situaciones injustas.

El grado 11 de Piscis.
El grado 11 de Piscis representa a la persona condescendiente, que se deja utilizar, que no muestra sus discordias o sus apetencias reales. Puede tratarse de alguien aparentemente abnegado o sacrificado, silencioso, contenido o, incluso, en el mejor de los casos, calculador. Bien, en realidad, falsamente abnegado. Prefiere ponerse a disposición de los demás antes que demostrar cuáles son sus pretensiones o necesidades a las claras. Quizá sea por el susto o estrés que puede generar un conflicto abierto, acaso augur de un final doloroso e insoportable, que la persona interioriza las heridas de la relación haciendo creer que no pasa nada por el hecho de que no las manifieste abiertamente. Debido a ello pueden producirse somatizaciones del estrés. Y es así que veríamos como el cuerpo expresa lo que la censura interiorizada no le permite al alma. También, como vía alternativa, puede habilitarse el trabajo cotidiano -o la preocupación por mezquindades- como tapadera de las emociones que uno no se permite expresar. Entonces, pues, el trabajo quedaría convertido en una forma de adicción.