martes, 7 de febrero de 2017

Veratrum Album y el grado 23 de Leo

Veratrum Album y el grado 23 de Leo. El control del propio estado.

Veratrum Album se representa en una persona con valía y ambición cuyo drama es no poder expresarla plenamente debido a una falta de apoyo externo. Tal cosa puede provenir de una traba antigua, de una censura o de algún descuido emocional sufrido en edades tempranas. Con el tiempo, la persona crece con una sensación de no ser lo suficientemente adecuada, incluso habiendo adquirido habilidades y una buena soltura formal. Sin embargo, tal soltura puede ser una forma de impostación con que la persona camufla su sensación de minusvalía.

Podríamos decir que la persona representada por Veratrum Album vive poseída por una emoción que la hace reaccionar como si no valiera. Incluso aunque luciera un buen nivel de autoestima, sigue funcionando internamente como si no pudiera desplegar el potencial que ambiciona encarnar. También puede suceder que la persona compense esta minusvaloración de fondo con escenas en las que aparece exigente, soberbia o prepotente, lo cual indica que se trata de una defensa que ella pone ante su profundo sentido de inadecuación. Estos comportamientos compensatorios agudizan todavía más el problema de fondo.

Desde el fuero interno de Veratrum Album, la persona percibe que los demás la ignoran o no la corresponden, que la sociedad no la reconoce. Por tanto, creyendo que es por una falta de afirmación, la persona hace los posibles para hacerse notar, ser vista, escuchada y valorada. La consecuencia de ello es una reacción por parte del entorno en la que se vuelve a reproducir el drama de origen. Es decir, al tratar de llamar la atención lo que uno consigue es justo lo contrario. 

Llegados a este punto podemos empezar a destapar lo esencial de la persona representada por Veratrum Album.

Es muy posible que el afán de notoriedad sea únicamente una forma de cobijo o de maquillaje. En realidad este anhelo es más una reacción que una necesidad real. Es decir, Veratrum Album reclama desde la mudez, que es como decir que lo que reclama resulta del todo incomprensible. Puede quejarse de resultar invisible para los demás pero, por contra, tampoco es capaz de definir por qué cosas quisiera que se la reconociera. Podríamos concluir que la persona no necesita ser notoria ante los ojos de los demás. Tan solo necesita poner voz a aquello que clama en silencio.

Las necesidades de la persona Veratrum Album están pendientes de ser atendidas desde hace tanto tiempo que ya han perdido la concreción que haría que su expresión resultara fácil y comprensible. Sin embargo, en el mejor de los casos, adopta un atrevimiento casi histriónico.
También puede ocurrir que en lugar del histrionismo, un mal menor, se produzca una somatización, una forma de llamar la atención. Es decir, transfiriendo al cuerpo lo que uno no es capaz de expresar con éxito. Lo corporal expresa lo mental y lo emocional.

Por otro lado, el rasgo de carácter asociado a Veratrum Album genera una gran vivacidad interiorizada. Es decir, que si la persona puede llegar a ser histriónica, también pueden ser sus somatizaciones proporcionalmente aparatosas. Por tanto, vemos en la persona caracterizada por Veratrum Album una incapacidad para contener el dolor y las necesidades largamente no atendidas, pues inconscientemente transfiere su sed de reclamación al plano corporal.

Es decir, las somatizaciones, que son reflejos de un mundo interior no atendido, son también gritos. Sin embargo, el bucle propio de Veratrum Album lleva a que la persona no consiga el acompañamiento, la complicidad y la comprensión que le proporcione el sosiego que anhela.

El trabajo de fondo de Veratrum Album es llegar a ser capaz de contener y administrar la frustración sin dejar que ésta se convierta en histrionismo o en dolor.

Más concretamente, Veratrum Album puede experimentar represalias por parte del cuerpo -como si este fuera un torturador-, reflejo de sus necesidades emocionales no atendidas, de muy variadas maneras: en la piel, en la musculatura o en el esqueleto. Ahí veríamos como la mudez de fondo se vuelve dolor, a menudo tan agudo como agudas son las necesidades emocionales no atendidas o no expresadas.

Las causas de fondo de este modo de funcionar pueden venir de un introyecto particular. A la persona le han inculcado que no es nada, o que nadie la hará caso. También puede ocurrir que este introyecto tenga una procedencia transgeneracional. Es decir, que esté inculcado a través de prejuicios culturales -por razón de sexo, clase social, oficio u otra característica- que estén impidiendo el despliegue de potenciales, y que la consecuencia de ello sea que la persona se sienta desaprovechada, ignorada o desatendida.

La expresión inmadura relacionada con Veratrum Album nos describe a una persona que tiende a trasladar la responsabilidad y el control de su estado sobre contingencias externas sobre las cuales no es posible ejercer ningún control. Es decir, tiende a situar en el exterior las causas de su frustración. A pesar de ello, procurará mantener una imagen de dominio que es más fruto de su soberbia que control verdadero.

El grado 23 de Leo.

El grado de resonancia de Veratrum Album es el 23 de Leo. El carácter de este grado está relacionado con la sensitividad y la compasión. Puede haber en él dones proféticos, facultades paranormales o mediúmnicas como, por ejemplo, sentir lo que otros sienten o padecer enfermedades que otros padecen. O, incluso, somatizar en el propio cuerpo el desorden emocional de otras personas.

La alianza entre grado 23 de Leo y Veratrum Album nos da pistas acerca de un trabajo a realizar relacionado en esferas muy sutiles a través de las cuales la persona puede hacer entrega de su capacidad y empatía. Ella es sanadora universal, a poco que sea capaz de aquietar y contener su afán de protagonismo no satisfecho.

Puede encarnar aspectos de brujería, de mediumnidad o de posesión, lo sepa o no. Es decir, la persona debe saber cómo canalizar su complejo mundo interior de tal manera que no se haga daño ni caiga en la tentación de un protagonismo estéril. También, y esta es la cuestión, debe saber ponerse al servicio de las necesidades del alma, más que a las del yo.
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