martes, 26 de marzo de 2019

Vitex Agnus Castus y el grado 22 de Capricornio


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VITEX AGNUS CASTUS y el grado 22 de Capricornio.

Lo más evidente en Vitex Agnus Castus es que no soporta que le vean como fracasado. Y para tal fin, preferirá ser visto como víctima, lo cual conlleva ubicar al culpable en el exterior. Sin embargo, lo fundamental es la relación entre fracaso y muerte. El miedo a la muerte se muestra en el miedo a fracasar. El resultado de ello es una vida vivida a presión.

En efecto, el querer y no poder forma parte de la vida de Vitex Agnus Castus, en donde el bloqueo de la voluntad es proporcional al deseo. Es como tener algo al alcance y no poder tocarlo, y tanto más cuanto más se desea. Se trata de personas que viven prisioneras de un tabú que niega su propio instinto. Suele haber mucha violencia interna contenida, señal clara de frustración. Sin embargo, la forma de defensa consiste en negar ambas, adoptando un discurso justiciero, victimista o secretamente rencoroso. Es decir, la persona mantendrá una imagen de falsa satisfacción, mientras por dentro llora, grita o urde venganzas que luego será incapaz de aplicar. El resultado de ello es la auto-agresión inconsciente, o una actitud atormentada que no deja resquicio para la tranquilidad. Y es, en efecto, la tranquilidad (o la falta de ella) el quid de la cuestión. Lo que impide esta tranquilidad es la ambición, que no da tregua, y que tanto puede afectar a la imagen como al concepto que la persona tiene de si. También afectará a su sexualidad, que puede ser explosiva y, a la vez, estar aprisionada por ese tabú. La persona anhela el disfrute y la satisfacción plena, pero su modo de vida, con sus convenciones y reglamentos, no le permiten abrirse a ella. El resultado es que los deseos de plenitud acaban en meras tentativas, mientras por dentro campan los demonios que atizan el fuego de las pasiones no permitidas.

Un elemento de interés relacionado con el carácter de Vitex Agnus Castus gira alrededor de la facultad para comunicarse con personas ausentes, ya sea que estén muertas o viviendo a distancia, ya sea por vía mediúmnica o telepática o telemática. A Vitex Agnus Castus tanto le interesa la magia blanca como la magia negra, pues en su fuero interno los fines justifican los medios. Sin embargo, como indiqué anteriormente, la persona está poseída por un escrúpulo interno que le impide llevar su atrevimiento hasta el final, lo cual realimenta el bucle de la frustración.

La vida de Vitex Agnus Castus es la de alguien que camina con una piedra dentro del zapato y no lo sabe. La piedra es el equivalente a una prohibición.

Vitex Agnus Castus es propio de personas poseídas por una energía incontenible, pero que no pueden vivir con comodidad, debido a que determinados reglamentos prohibitivos han quedado interiorizados. Hay, pues, una pelea entre el deseo y la contención, entre lo que uno quisiera vivir y lo que cree que conviene hacer. Por esta misma razón, puede haber problemas cardíacos que son la expresión fisiológica del conflicto. Sin embargo, en el plano espiritual la clave está en la mente sexual, y más en una persona que se exige mucho a si misma, acaso como requisito para ejercer el derecho a ser feliz. Por consiguiente, encontraríamos en el perfil de Vitex Agnus Castus personas que lo tienen todo para poder ser felices y, sin embargo, hay algo muy profundo que no les permite abrazar lo que anhelan, incluso teniéndolo al alcance. Para Vitex Agnus Castus la felicidad es algo que debe merecerse.

Si estudiamos la vida de personas que encajan con el registro correspondiente a Vitex Agnus Castus, veríamos que proceden de linajes importantes. O dicho de otro modo: el sufrimiento actual por frustración guarda relación con la aspiración a ser socialmente relevante o modélico, lo cual puede tener que ver con una herencia moral.
Una pregunta que podríamos hacernos giraría en torno a si uno es propietario de sus ambiciones -es decir, si son suyas)-, o bien, si éstas le vienen por herencia o transmisión. En este caso, aceptar la herencia o, como mínimo, comprenderla, para poder decidir sobre ella, ya sea para asumirla o para renunciar a ella.
Las ambiciones generan en la persona Vitex Agnus Castus rigidez de comportamiento, ofuscación o trastornos obsesivo-compulsivos. Incluso pueden ser neuróticos o perfeccionistas hasta la auto-destrucción. Con ello quiero decir que la persona, en su deseo de control, puede estar destruyendo la oportunidad para ser plenamente feliz. O lo que es lo mismo: cuanto mayor es el anhelo, menos facilidades hay para una satisfacción que genere satisfacción y pacifique el espíritu.

Vitex Agnus Castus no se colma ni se calma, pues lo suyo es vivir tensionado por su frustración (o por el temor a fracasar, que luego da como consecuencia la frustración). Hay mucho poder sexual, que tanto puede autodestruir como manipular a los demás. Por ejemplo: una persona sexualmente célibe, y que conozca el punto débil de los demás, puede ejercer un dominio sin límites, provocando en los demás lo mismo que él lleva interiorizado. Por consiguiente: la persona Vitex Agnus Castus, bajo un disfraz virtuoso, puede instigar la gula o la lujuria de los demás, prometiendo lo que luego sabe que no va a dar. Vitex Agnus Castus es un exorcista que tanto puede hacer salir en los demás lo que él es y no osa expresar plenamente, como mostrar a los demás el demoniaco espíritu que les domina. Y hasta es posible que quienes agitan la lujuria colectiva sean castos y célibes, pero no vírgenes. En este sentido, un ejemplo de Vitex Agnus Castus lo tenemos en individuos que son socialmente relevantes, pero que en realidad son deshonestos o perversos.

Como apunté antes, el homeopático Vitex Agnus Castus puede ser de ayuda para personas con antecedentes familiares con arterioesclerosis, por los consiguientes riesgos relacionados con la salud del corazón y del sistema circulatorio.

El tema de Vitex Agnus Castus gira en torno al fracaso y a su repercusión sobre la imagen pública. En este sentido, un modo de defensa puede ser la persistencia en la idealización acerca de las propias capacidades y posibilidades. Es decir, la persona cree que sigue siendo capaz incluso cuando la realidad se lo desmiente. O presumir que es justa, cuando todos le señalan como causante de todo lo malo. Ello lleva a que piense que el mundo conspira en su contra. Y lo cierto es que Vitex Agnus Castus no confía en nadie. Esta falta de adaptación puede llevar a un enclaustramiento en las propias fantasías. Y cuanto más potente cree ser, más débil se vuelve su conexión con el mundo y consigo mismo.

Otro tema, muy relacionado con lo anterior, es que el propósito de una terapia con Vitex Agnus Castus es tolerar, transformar y trascender la idea de fracaso, para aceptar que una nueva etapa en la vida es posible. Tengamos en cuenta que un tipo de situación relacionada con Vitex Agnus Castus está relacionada con la nostalgia, una forma defensiva que niega el fracaso (aún siendo obvio) substituyéndolo por una idealización, lo cual conlleva que la persona se resista a moverse de donde está.
Una forma alternativa de manejar el fracaso es creyéndose (o haciendo creer) más elevado que sus propias ambiciones, como si quisiera decirnos que eso que ambiciona no es importante (o que no importa que acabe en éxito o en fracaso).

Situaciones típicas relacionadas con Vitex Agnus Castus pueden ser: jubilaciones no deseadas, despidos, mobbing, acosos, persecuciones, pérdida del honor, prestigio dañado, vergüenza, declive, decadencia, obsolescencia o escarnio público y demás juicios que pueden caer sobre la persona. Y el elemento común a todo ello es que el individuo sufre por no poder mostrar o completar aquello que hubiera deseado poder hacer completamente. Situaciones así pueden ocurrir en edad provecta, aunque también puede suceder en situaciones de divorcio o separación, en las que la persona no quiere reconocer que algo llegó a su fin, pues ello la obligaría a moverse en alguna dirección o, simplemente, aceptar el fracaso.

A la persona Vitex Agnus Castus no le gusta que le encuentren defectos o le sorprendan en falta. Y es debido a ello que tratará de ocultar todo aquello de lo cual se le pueda acusar. En este caso, el individuo tratará de tergiversar la situación, buscando la manera de cargar sobre los demás sus propias faltas. Y es así que en su interior va creciendo un depósito de debilidades y contradicciones, las cuales tratará de mantener en secreto, hasta que un día la capacidad de contención del depósito es vencida por un detonante que pondrá en evidencia las miserias secretas.
Es posible que Vitex Agnus Castus tenga algo de psicópata, en la medida que es capaz de esconder profundamente sus vulnerabilidades, a cambio de mostrar una imagen de dominio y honorabilidad.

Por ejemplo, para alguien que encarne este perfil, un divorcio no es aceptable. Y menos aceptable aún que sea por culpa propia. Por lo general, tolerará mejor el fracaso si la culpa confesa proviene de la otra parte. Incluso se las ingeniará en transferir su parte de culpa para que sea la otra parte la que cargue con todo. En este caso, la reacción de Vitex Agnus Castus será como si se tratara de una víctima. Es decir, el comportamiento puede degenerarse hasta convertirse en rabietas de adolescente, que carga contra todos para quedar él a salvo.

Las tomas de Vitex Agnus Castus pueden ir bien a quienes temen no dar la talla, lo cual puede verse en determinados episodios sexuales, laborales, deportivos... y en cualquier otro ámbito de la vida que uno experimente como si se tratara de una competición. De hecho, estos individuos convierten en competición incluso actividades que suelen practicarse recreativamente o por placer. La sensualidad es la gran perjudicada en la vida de Vitex Agnus Castus, y hasta es posible que la sensualidad acabe convertida en alguna forma de perversión sexual.

Hay personas pertenecientes a este rubro que mantienen escindida su vida en dos ámbitos. Uno, en el que se muestra adaptada, competente, virtuosa y eficaz. Y otro, alejado de las apariencias cotidianas, en el que la persona da rienda suelta a lo que no quiere que otros vean. Sería el caso de quien parece vivir una sexualidad convencional, pero que en paralelo participan en relaciones corruptas o viciosas. La perversión sería la vía de escape para las frustraciones de Vitex Agnus Castus.

El nivel de soberbia interna subyacente en Vitex Agnus Castus es tal que, cuando ya no puede contener su lado oscuro -y no puede culpar a los demás-, puede sentir que es un inválido, un impotente, un eunuco. Y cuando ello ocurre, la persona tratará de vengarse a costa de alguien más débil.

Las tomas de Vitex Agnus Castus pueden ir bien para quien esté siendo enjuiciado (o sienta que su reputación está en peligro), o se vea ofendido por escarnio público, o ante toda aquella situación que pueda poner lo que llevaba oculto a la vista de todos, lo cual puede darse en cualquier ámbito de la vida (personal, sexual, profesional, social, salud, etcétera). Por ejemplo, como cuando una persona decide salir del armario para hacer frente a una nueva imagen pública, en especial cuando pueden producirse señales de hostilidad o de erosión del propio honor.

El grado 22 de Capricornio.

Vitex Agnus Castus tiene su reflejo en el grado 22 de Capricornio, un grado que refleja el auge y caída del yo. Los individuos en los que ese grado sea importante, están totalmente identificados con su propósito de vida, sin distinguir entre el destino del propósito y el destino de la persona. Si el propósito avanza positivamente, la persona se siente bien, triunfante. Sin embargo, cuando el propósito cae en declive o no prospera como quisiera, el individuo, de tan identificado que estaba con él, acaba pensando que es un fracasado. El propósito puede fracasar, pero no la persona, que debe ir transformándose, superando etapas y trascendiendo propósitos sucesivamente. Cuando el fracaso se encarna, la persona, que aún no ha establecido tal separación, empieza a comportarse de manera anómala, tal y como ha quedado expuesto en el artículo. Sin embargo, cuando se ha comprendido la naturaleza de las tentativas humanas, vemos que la mayoría de ellas fracasa, lo cual no debería llevar a la frustración, excepto que se sea demasiado ególatra.


lunes, 25 de marzo de 2019

Theridion Curassavicum y el grado 13 de Leo


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THERIDION CURASSAVICUM y el grado 13 de Leo.


Las palabras más definitorias relacionadas con Theridion Curassavicum es la falta de aceptación de la realidad, la falta de encaje del fracaso en la propia vida, la tendencia a idealizar las emociones (y a uno mismo) y la tendencia a extralimitarse en algunos aspectos de la relación con sus semejantes.

En sus relaciones con los demás, los Theridion Curassavicum son personas de carácter fuerte y absorbente, aunque con un fondo suave, seductor y cariñoso. Se trata de una forma de ser que puede provocar admiración o rechazo, ya que pueden resultar invasivos y autoritarios. Sin embargo, hay un fondo de bondad y una suavidad que a menudo choca con sus otros rasgos.
El individuo cuyo carácter es afín a Theridion Curassavicum es propenso a revisar su pasado. Ello no supone que sea necesariamente crítico consigo mismo. Más bien lo suyo es una forma de nostalgia, un estar en el mundo sin estar del todo presente en el aquí y en el ahora, acaso porque a Theridion Curassavicum le gusta más la fantasía que la realidad en crudo.

Theridion Curassavicum le gusta ir hacia atrás en el tiempo, acaso para comprenderse, aceptarse o revolverse ante oportunidades perdidas o mal aprovechadas. O para contemplar en el pasado lo que hubiéramos querido que fuese.  Esto refuerza la idea de que el punto débil de Theridion Curassavicum es la aceptación de lo que uno es, hace, siente, piensa y necesita. El drama, no obstante, radica en que esta persona espera que aquellos eventos pasados vuelvan, ya sea para completar lo interrumpido; o bien, para fantasear sobre lo que no pudo ser, pensando en que podríamos hacer que el pasado volviera a aparecer en el presente en los términos de la propia apetencia.

A Theridion Curassavicum no le gusta fracasar, y ni tan siquiera reconocer que ha fracasado. Es por eso que con su mente especula con proseguir aquellas experiencias que quedaron interrumpidas. Bien, en realidad, más que proseguir, Theridion Curassavicum cree que nada acabó y que, por esa razón, se puede retomar como si no hubiera generado ninguna circunstancia adversa, o como si no hubiera acabado. Ello nos lleva a pensar que Theridion Curassavicum no soporta el no como respuesta.
Como Theridion Curassavicum no acepta que es su propio comportamiento el que le perjudica, acaba construyendo una visión de sí mismo en el que deja fuera de la conciencia todo aquello que no le favorece o no le gusta reconocer. En su lugar antepone una elucubración que elimina las causas reales y da relevancia a teorías emocionales. La consecuencia de ello es, a no más tardar, la caída del pedestal.
Por otro lado, Theridion Curassavicum no acepta que no pueda haber un final feliz. Este hecho le lleva a estar fantaseando sobre situaciones que se han revelado como fracasos u oportunidades que no se supieron aprovechar. Por la misma razón, en los aspectos emocionales de su relación con los demás, suele idealizar el vínculo y los sentimientos. Esto le lleva a extralimitarse en el trato afectivo, llegando a creer que los demás sienten lo mismo. En otro ámbito, también puede haber arrebatos mesiánicos, en los que Theridion Curassavicum pontifica sobre cómo los demás deberían vivir o qué deberían creer.

Theridion Curassavicum  no es necesariamente crítico o perfeccionista sino que, más bien, es un iluso que no acepta que la realidad le contradiga.

El grado 13 de Leo.

El grado 13 de Leo representa a una persona que sacrifica su abstracto anhelo de gloria en beneficio de realizaciones más concretas. Estas personas suelen actuar consecuentemente, aunque en su interior hay un idealismo que pervive debajo de todas las obligaciones materiales, acaso esperando que algún día sea posible trascender tales obligaciones cotidianas para entregarse plenamente a lo espiritual, a lo creativo, a lo artístico, a lo contemplativo, a lo sensual, a la libertad, etcétera. Puede ser modesto, humilde y servicial, aunque en su interior puede estar soñando con la gloria en esta vida.
Por consiguiente, las personas que encajan en este rubro lo hacen todo por amor, sacrificando la idealidad en favor del servicio a los demás y del cuidado de los vínculos con las personas queridas.
Es posible que estas personas se planteen el éxito laboral o social como una ofrenda que hacen (o harán) a la familia, lo cual hace de la profesión algo más de lo que parece ser. Sin embargo, es posible que algunos individuos puedan adoptar el sacrificio por la familia como una forma de tapar un sentimiento de no poder encarnar ese abstracto anhelo de gloria. En este caso, esta renuncia ficticia les puede llevar a sentirse atados, como si hubieran sido captados y enredados por los asuntos cotidianos y por las emociones y obligaciones a ellos asociadas. 



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sábado, 23 de febrero de 2019

Carcinosinum y el grado 3 de Acuario


Carcinosinum y el grado 3 de Acuario.

La paradoja que mejor pone en evidencia la forma de funcionar de Carcinosinum es que se trata de personas que se encuentran más a gusto entre desconocidos (o en relaciones infrecuentes) que con quienes se ve obligado a convivir todos los días. Quienes vivan cerca de un Carcinosinum notarán que la relación mejora con la distancia o con la infrecuencia; mientras, por lo contrario, empeora cuando pasa a ser cotidiana. Esto nos llevaría a una primera conclusión: Carcinosinum sintoniza mejor con el alma que con el cuerpo, con la esencia que con la presencia, con lo inhabitual que con lo habitual.
El otro elemento conferidor de carácter es que a Carcinosinum la estabilidad le genera zozobra interior. Parecen preferir lo inestable, lo imprevisible, la incógnita, los cabos sin atar. De algún modo, percibe la incertidumbre como el sostén de la libertad. Y la libertad son cabos sueltos. En cambio, la estabilidad les lleva a creer que por ella deben renunciar a sí mismos. Por eso, para mantener el nivel de incertidumbre que les lleva a sentirse libres, necesitan transgredir sus propios afectos, incluso perjudicando a personas queridas, para sentir que no renuncian a su individualidad. Para sentirse libres, las personas Carcinosinum necesitan desestabilizar sus vínculos con cierta frecuencia, como, por ejemplo, lanzando agua helada sobre los sentimientos de los demás.

En cuanto a estímulos externos (espectáculos, sexo, comida, compañía, proyectos, etcétera), se podría decir que el extravagante Carcinosinum puede caer tanto en la anorexia como en la bulimia, en el vómito y en la glotonería, en el cuidado y en la dejadez, en la diligencia y en la procrastinación, en la austeridad y en el hartazgo. Y lo único que puede llevar a Carcinosinum a un nivel en el que las dicotomías pueden ser trascendidas es a través de un colapso personal, lo cual, paradojas de la vida, puede llevarle al equilibrio.

Las personas Carcinosinum viven atrapadas entre la excitación y la serenidad, lo cual es un anatema que puede llevar a querer vivir cosas que son incompatibles entre si en un mismo tiempo. Semejante contradicción podría percibirse en el modo de administrar la frustración: a través de hiperactividad. Es decir, en fase maníaca no pueden descansar ni aún queriendo. El nivel de excitabilidad nerviosa es tal que la ausencia de estímulos externos es reemplazada por estímulos internos o fijaciones mentales que a menudo se proyectan sobre minucias.
Por tanto, el individuo Carcinosinum cae fácilmente en inquietud o agitación súbita por motivos que por si mismos no deberían resultar amenazantes. La razón de semejante agitación es que la persona Carcinosinum plantea necesidades que se contradicen, que es como decir que en las piezas que forman la personalidad Carcinosinum subyace un fondo de anacronía o incoherencia. Lo cual me lleva a concluir que la persona vive en una confusión de tiempo, que es como decir que vive en el aquí, en el ayer y en el mañana simultáneamente, experimentando emociones que tanto inclinan como disuaden en relación a un mismo motivo. Un ejemplo de esto último lo veríamos en determinadas torpezas del comportamiento, como, por ejemplo, favorecer y entorpecer simultáneamente el curso de los hechos. Y este asunto puede revestirse de cierta gravedad cuando esta forma de funcionar afecta o repercute en otras personas. Lo veríamos, por ejemplo, en el ámbito familiar, cuando el individuo Carcinosinum parece promover lo que pretende impedir. Es decir, queriéndolo o no, la actitud Carcinosinum favorece la proliferación mental de impedimentos, hasta volver imposible lo que podría resultar favorable.

Carcinosinum es capaz de experimentar en un mismo momento emociones que se contradicen.  Puede favorecer lo que rechaza, y puede negar hacia afuera lo que afirma desde adentro. Puede negar una obviedad, mientras se afirma en lo que es inviable como si se tratara de una realidad posible. Es decir, estamos hablando de un desorden de fondo que lleva a la persona a querer vivir en un mismo momento lo que debería ser vivido en momentos sucesivos. La razón de ello gira en torno a que Carcinosinum oscila entre reivindicarse y renunciar a sí mismo. O lo que es lo mismo: entre vivir plenamente o permanecer sepultado en vida, pues Carcinosinum puede querer vivir y estar muerto a la vez

El problema de fondo de Carcinosinum es no poder identificar la razón de semejantes contradicciones. Hay un fondo de rebeldía anárquica en Carcinosinum que tanto puede provocar desgracia emocional en uno mismo como en los demás.

Otra característica de la vida de Carcinosinum es que ven mucho la televisión, o curioseando en revistas, o ante la pantalla del ordenador, o fisgando sobre vidas ajenas, o desperdiciando el tiempo en distracciones que la mantienen a uno en una burbuja mental que le aísla de la realidad. Es decir, pasan más tiempo atendiendo a lo que hacen y dicen los demás que desentrañando los misterios de sus propias motivaciones. Son personas que adoptan la preocupación por los demás como excusa para evitar sentir su propia tendencia a abandonarse. Es como si la persona huyera de sus propios motivos, hasta el extremo de llegar a enjenarse o confundir los motivos de otros con los propios, aunque también puede ocurrir en sentido inverso: que uno transfiera sus motivaciones a los demás, hasta llegar a hacerles responsables de algo que no tiene relación con ellos.

El homeopático Carcinosinum puede resultar de interés para terapeutas (curas, madres, padres) y para cualquier persona que tienda a hacerse responsable del bienestar de los demás, en la medida en que la repetición continuada de los patrones puede llevar a la enajenación, al colapso y a la renuncia propia. Carcinosinum es alguien que puede adoptar la vida de otros como si fuera de su propiedad. Y también son posibles los comportamientos opuestos: que la persona Carcinosinum sienta que su vida es propiedad de los demás. Obviamente, el individuo Carcinosinum no es capaz de reconocer hasta qué punto es dependiente de los demás.

Las personas Carcinosinum están más inclinadas a la abnegación que a la autoestima. Pueden conocer mejor a los demás que a si mismas. Son mejores terapeutas con los demás, mientras que como pacientes no lo ponen fácil (debido a su capacidad para enajenarse).

Siguiendo la lógica de lo expuesto hasta ahora, los individuos Carcinosinum pueden ser simultáneamente activos y pasivos, forofos y desdeñosos, afectuosos y despreciativos, fértiles e infértiles, nobles y corruptos, generosos y avaros. Todo es chocante en Carcinosinum. Puede ser un buen mecenas y, al mismo tiempo, un inquisidor. Es angelical y diabólico, todo en uno. Y es posible que la razón de semejante forma de funcionar sea el miedo al fracaso. Sin embargo, habría que matizar: el miedo al fracaso es el miedo a no poder salvar el alma, lo cual infecta la existencia con una culpabilidad difícil de identificar.

Apego a personajes de ficción, que tanto pueden ser televisivos como creados por uno mismo y proyectados sobre los demás. Esto último puede estar delatando una tendencia consistente en construir ficciones sobre personas reales.

Carcinosinum pueden ser personas muy bien informadas, aunque pueden caer fácilmente en el chismorreo y la chafardería. Podrían ser buenos periodistas, agentes secretos, médiums o sensitivos, pues pueden llegar a saber de los demás a través de vías no convencionales.

Su parte negativa deriva de creer que saben. Es decir, que lo que suponen que saben de los demás es cierto. Por otro lado, las pocas facilidades que la persona Carcinosinum pone para que los demás puedan conocerle no le niega que trate de comunicarse con sus semejantes. La mezcla de ambas cosas da lugar a muchas frustraciones (frustraciones que Carcinosinum provoca en los demás), y predisposición por parte de Carcinosinum a sentirse frustrado por la falta de comprensión que cree encontrar en los demás. En el mejor de los casos, la persona Carcinosinum puede desarrollar su excelencia a través de funciones socialmente deseadas, preferentemente las que se relacionan con el bienestar ajeno, lo cual les permite dar rienda suelta a su interés por los demás, a la par que pueden mantenerse protegidos bajo el paraguas de la discreción que les da la profesión. A través de una profesión que implique cuidar, vigilar o atender a los demás, la persona Carcinosinum puede vivir más cómodamente su facilidad para conocerles sin descubrirse. En definitiva, esconderá su incapacidad para seducir a través de una profesión o función social que los demás valoren, necesiten o perciban como útil, necesaria, atractiva o poderosa.
Por todo lo dicho anteriormente, Carcinosinum es mejor terapeuta que paciente, como prodigador de ayuda que como receptor.

El drama de fondo de Carcinosinum procede de una alucinación congénita que se resiste a ser reconocida. Me estoy refiriendo a una tendencia suicida. Y no me refiero a hechos taxativos, sino a una tendencia latente y que actúa desde la sombra. Las personas Carcinosinum tienden a negarse a si mismas a través de desórdenes cotidianos relacionados con algún tipo de adicción. Y como se trata de una tendencia congénita, la adicción irá disfrazándose de diferente manera según contexto y según la etapa vital. Por consiguiente, bendito aquel que sepa convivir con semejante lastre. Lo curioso en Carcinosinum es que la autonegación trae como consecuencia automática la afirmación del otro (aunque sea construido en base a fantasías o prejuicios). Como indiqué anteriormente, Carcinosinum es más capaz de comprender mejor a los demás que a sí mismo. Incluso hasta podría ser que Carcinosinum encuentre en la vida de los demás, más que en la propia, la razón para seguir vivo.

Las personas Carcinosinum pueden provocar exorcismos o reacciones involuntarias en otros individuos. La razón de este hecho es que Carcinosinum puede infundir su propio disgusto vital en otras personas, haciendo que éstas expresen aspectos bestiales o egoístas. Y un elemento de fondo, que aquí tiene todo el sentido, es la incomprensibilidad del carácter, algo que es muy de Carcinosinum.

Hay en Carcinosinum un susto muy antiguo relacionado con la gestación o el parto. Este susto de fondo puede estar relacionado con secuelas que se arrastran desde el nacimiento, o también puede ser que el trauma se deba a una frialdad emocional relacionada con la figura materna. El resultado de ello es una tendencia inconsciente a luchar por la vida o a dejarse vencer por la pulsión de muerte. Otra consecuencia es una sensación de hostilidad o frío existencial permanente, como si uno viviera con y en lo moribundo, de tal manera que hay un pesimismo de fondo que se manifiesta de formas muy diversas, aunque el factor común de todas ellas es el frío emocional y el desdén psicológico. Este desdén se expresa como si fuera un filo cortante, una pulsión que, llevada al extremo, comportaría sentimientos y actitudes temerarias o suicidas. Como comenté anteriormente, la tendencia al suicidio no necesariamente se manifestará a través de hechos concretos, sino a través de una actitud hostil que niega la alegría de vivir y fomenta la renuncia a uno mismo. Un ejemplo de ello es la aprehensión, un estado mental en la que las fantasías de muerte, de fracaso, de abandono o de renuncia le llevan a uno a no querer vivir estando vivo (o a estar vivo mientras desearía estar muerto).

Carcinosinum se corresponde con una mente aguda y rápida, aunque con tendencia a descuidar las propias capacidades. Hay una tendencia fuerte al abandono, ya sea por activa o por pasiva. Se trata de personas que se sintieron abandonadas, desatendidas o mal comprendidas. La consecuencia de ello es que se abandonan a si mismas. A menudo observamos cómo estas personas despuntan en alguna capacidad, aunque la abandonan con facilidad. La mente de estas personas está llena de proyectos abandonados o sin concluir, en proporción con el sentimiento de abandono que les acompaña interiormente. Abandonar es como dejarse atrapar por un sentir que no son valiosos para los demás. Y si no son valiosos para los demás, para qué desarrollar las propias capacidades, si estas son las que enriquecen el contacto social. La consecuencia de ello es un abandono de la propia mente, que se vuelve viciosa o estrafalaria.



El grado 3 de Acuario.

El grado de resonancia de Carcinosinum se corresponde con el 3 de Acuario. Si en cada grado se escenifica un factor particularmente fino del signo, el grado 3 de Acuario es en donde mejor se percibe el lado más hermético y contradictorio. En este sentido, el grado 3 representa las coacciones derivadas de las rutinas diarias, incluyendo en ellas lo emocional, lo doméstico, lo relacional y los cuidados a los que la vida nos obliga, etcétera. Estas coacciones van acompañadas de un miedo a fracasar, o a no ser comprendido o aceptado, o a que todo esfuerzo sea en balde. Y el miedo a fracasar es el miedo a morir sin haberse limpiado por dentro. Por consiguiente, hay en Carcinosinum un miedo a morir, al tiempo que se desea estar muerto. Un miedo a no poder (o a no saber) curarse, hasta preferir estar muerto. Carsinosinum representa la voz profunda de la desesperación. Y es que la emoción básica de Carcinosinum es la soledad.

Por todo esto, y en consecuencia, hay en Carcinosinum un sufrimiento latente y desesperado, a menudo sin identificar o reconocer, que provoca fuertes sentimientos de desesperanza, que la persona suele proyectar sobre sus seres queridos, acaso esperando que sean los demás quienes generen el sentido de la propia vida. Se trata de un sufrimento que es tan tozudo como lo es la persona. Por tanto, oscilaciones bruscas entre el interés por los demás y el interés por uno mismo, entre el interés por la vida y el abandono a los vicios de la mente.
Suele haber una fuerte queja interna en relación a la falta de complicidad y de reciprocidad que percibe en los demás. Esto le lleva a sentirse víctima o a preferir la soledad. Lo curioso del caso es que el victimismo de Carcinosinum es justo lo que le lleva a rodearse de verdugos potenciales. De ahí que prefiera relacionarse con personas poco conocidas, a las cuales poder idealizar e idealizarse a si mismo.
Carcinosinum también colecciona preocupaciones (una especie de Síndrome de Diógenes psicológico y emocional). Se trata de un vicio mental que le lleva a girar alrededor de la preocupación por los demás e, incluso, por personajes que son fruto único de la ficción. Bien, de hecho, la línea que separa lo ficticio de lo real es posible que no exista en Carcinosinum, lo cual explicaría su tendencia a enajenarse.

Se refugia en nimiedades cotidianas, ya sea para evitar pensar en profundidad, ya sea por sospechas acerca de lo que cree que es falta de honestidad de los demás. La tendencia a idealizar o a demonizar a los demás es muy propia de Carcinosinum. Demoniza a quien tiene cerca e idealiza a quien tiene lejos.

En Carcinosinum (y en los primeros grados de Acuario) la mente es excepcional y brillante, aunque la actitud personal no la secunda o no es capaz de gestionarla. Por otro lado, el intelecto es rápido y el cuerpo es lento. La consecuencia es que hay fluidez de ideas y una tendencia a dejarlas sin materializar. Y todo ello es debido a esa fuerte tendencia a dejarse enajenar.