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viernes, 23 de marzo de 2018

Palabra de Escorpio

Voy a volver a tocar el tema de Catalunya. El proceso soberanista está siendo utilizado por el gobierno central como si fuera un escudo humano. Por alguna razón inconfesa, la camarilla que gobierna España está utilizando el procés català como si fuera una herramienta con la que protegerse ante el grupo de buitres negros que sobrevuela amenazadoramente el cielo peninsular. Es decir, al gobierno español no le interesa resolver el problema sino, más bien, acrecentarlo (incluso mediáticamente). O lo que es lo mismo: quieren todo excepto que el procés decaiga. O dicho de otro modo: a los burócratas europeos, que tanto dicen estar al lado de Felipe VI y Rajoy, y que no les interesa complicarse la vida, pues en el fondo les da pánico que el grano de pus hispano se desborde y les salpique. Por eso mismo, este pánico es lanzado a futuro, a la espera de que alguien con agallas se decida a abrir el melón. Esto el gobierno lo sabe y trata de explotar la situación a su favor: ir ganando tiempo mientras así trata de retrasar la justificación de la parte de dicha deuda. Es decir, que el procés català siga fuerte, para que el escudo humano resulte eficaz. Catalunya es un rehén que tanto sirve para estigmatizar a los hermanos como para amenazar a los primos extranjeros. ¿Y a quién amenazan? He aquí la cuestión: ¿contra qué amenaza el gobierno español trata de defenderse con el escudo catalán tomado como rehén protector? Se me ocurre que se trata de un asunto de deuda. Si, pero dirán ustedes, deuda la tienen todos los países. El asunto es que el caso español, de la deuda que tiene contraída, una tercera parte se debe a la corrupción. Y como el gobierno sabe que a los altos burócratas europeos el tema de la independencia les resulta un incordio, pues si se declara una independencia ello daría lugar a un efecto de contagio sobre otras comunidades nacionales. Esto puede ser una explicación, aunque no la única. Hay factores psicológicos, algunos de ellos muy relacionados con la inercia de la psicología propia del gobernante español, que es algo así como un campo morfogenético que hace que el aspirante a gobernante acabe comportándose como un calco de sus antecesores.

Júpiter y la política manifestada.

El caso es que yo quería hablarles de Escorpio, un signo que está adquiriendo gran relevancia desde un tiempo a esta parte. Me estoy refiriendo al lapso de tiempo en el que Júpiter estará transitando por este signo. En concreto, Júpiter ingresó en el signo de Escorpio en septiembre de 2017. Y permanecerá ahí hasta noviembre del 2018.
Vengo estudiando el procés català desde hace unos años y voy viendo que la situación presente viene monitorizada por diversos ciclos, como, por ejemplo, el de Júpiter, que es de 12 años. Y como todos los inicios de ciclo se manifiestan en el signo de Aries, he aquí un botón como prueba. Júpiter ingresó en Aries justo a tocar del momento en que se produjo la sentencia del Tribunal Constitucional, allá por el 2010. En la carta correspondiente al ingreso de Júpiter en el signo de Aries, el tema se veía clarísimo. Pues bien, luego de Aries viene el ingreso en Tauro, en Géminis, etcétera. Cada uno de los 12 signos es un fotograma. La película entera, que comenzó en el 2010, llegará al 2022, para volver a empezar . Y como Júpiter tiene que ver con la política manifestada, con los políticos, con las situaciones sociales, etcétera, podemos ir viendo lo que el tiempo da de sí a partir de cada uno de estos fotogramas. Ahora estamos en el fotograma de Escorpio. Y la carta correspondiente al ingreso en el grado 0 correspondiente presagiaba un año de muerte. Ya lo expliqué al detalle en este artículo escrito en octubre: 10/10/2017: Júpiter, Escorpio, Catalunya. En cambio, la carta del ingreso de Júpiter en Sagitario, a partir de noviembre de 2018, es bien diferente. Ya hablaré de ello según nos aproximemos a dicha fecha.

Otra cosa relacionada con el ciclo de 12 años.

Si tomamos un círculo y lo dividimos en 12 partes, veríamos que si unimos con una linea los signos de fuego se forma un triángulo equilátero. Ahí veríamos que el tránsito de Júpiter por el signo de Aries, el iniciador, coincide con el 2010, el año de la sentencia adversa del TC. Cuando Leo transita por el siguiente signo de Fuego, Leo, sucede coincidiendo con la consulta del 9N. Y a partir de noviembre (y durante un año vista), Júpiter ingresará en el signo de Sagitario, que representa la otra punta del triángulo. Como digo últimamente: ñam ñam.

Hay otro ciclo, el de 14 años, formado por las conjunciones que se suceden entre Júpiter y Urano. La última conjunción producida fue en el 2010. Podríamos ver que este ciclo también puede ser fraccionado en diversos fotogramas sucesivos. Ahí veríamos la secuencia formada por la conjunción, por el semisextil, por el sextil, etcétera. Pero ya hablé de ello en diversos artículos. Sólo les recordaré que la oposición, el momento álgido sumo, sucedió a finales del pasado año y principios de este. El aspecto próximo más favorable acontecerá a finales del 2019. Y como el 2020, además, se presentará lleno de agitación astral, soy del pensar que ese año será el más decisivo, aunque empezaremos a percibir más claramente el horizonte correspondiente a partir de este próximo noviembre.

lunes, 1 de octubre de 2012

La gran defecación


Unas sugerencias para el periodo 2012-2015.


Aprovechando que el Ebro desagua en el Mediterráneo, y que Saturno está a punto de darse un chapuzón en las aguas turbias y marronosas de Escorpio, cosa que le va a llevar un medio quinquenio, para proponer la siguiente reflexión:
Cuando Saturno entró en Aries -el portal del zodiaco-, en 1996, dio comienzo a su particular ciclo de casi 30 años. En cada signo por los que va pasando nos va llevando a conectar con las 12 grandes torpezas de la especie humana, poniéndonos ante la tesitura de afrontar el asunto con la humildad y con la concentración que cada una de ellas merece.
Las torpezas relacionadas con Escorpio son las cagadas. O mejor dicho: las consecuencias de las cagadas que se fueron comentiendo desde 1996 (•). Estas cagadas pueden ser por activa y por pasiva: las que nos han hecho y las que hemos hecho a lo largo de todo este tiempo. Así, pues, este medio quinquenio que inauguramos nos pone en la tesitura de tener que tocar con las manos las consecuencias de todas ellas. Eso sí, en frío.
Saturno en Escorpio.
Como decía, Saturno está a punto de entrar en Escorpio. Ello avisa de la bondad de una toma de conciencia orientada a chequear nuestra capacidad para experimentar situaciones que no solemos aceptar a la primera. Un ejemplo de esta categoría de cosas es la muerte, la pérdida, la traición, junto con al grito o el llanto congelados. También, otras que no tienen un carácter tan luctuoso pero que también nos conectan con algo difícil, crudo. Ello no quiere decir que esas cosas sean luctuosas de por sí. En realidad, lo que es luctuoso, y acaso patético, es la forma que los humanos tenemos de vivenciar los procesos finales, los anales de algo que apreciamos, y que acaso dejaron en nosotros una costumbre, un atavismo que aún parece que nos llena, un duelo que posponemos. Somos animales de costumbres, que es como decir adictos. Nacemos deficitarios hasta el punto de necesitar de nuestra madre durante mucho más tiempo que cualquier otra especie. Acaso sea la gran prolongación de esta necesidad la que ha dado lugar a tan mal encaje de la muerte.
El caso es que este vaivén con que danzamos la melodía planetaria nos lleva a experimentar este hecho, el de las transformaciones a vida o muerte del sistema, el cual, por cierto, nos viene justamente tan a pelo en los momentos que corren, habida cuenta de lo que está ocurriendo de unos años a esta parte. La lógica de los hechos es coincidente con la lógica del vaivén planetario. Años de muerte.
Lavar la ropa hasta dejarla limpia.
Sin embargo, y dado que no todo es Saturno en Escorpio, puesto que ello es sólo una pieza más del engranaje astrológico, les diré que en el escenario cotidiano a eso que llamamos Escorpio nos lo encontramos, por ejemplo, en el baño, en la taza del inodoro, o en el aclarado y centrifugado de la lavadora. Centrifugar y aclarar, hasta dejar la ropa limpia, recuérdenlo.
Es como decir que durante esta etapa toda la ropa sucia emergerá del inconsciente social pidiendo ser lavada. Ahí veremos al sistema astrológico funcionando como una gran lavadora.
Limpiarse por dentro.
Así, pues, después de estar con la crisis financiera, con los políticos mintiendo, con las campañas de marketing prometiendo que encontraremos la oportunidad de nuestra vida profesional haciendo esto o lo otro, o estando omnipresentes y perpetuamente entretenidos en las redes sociales. En definitiva, hemos estado caminando de puntillas y estirando el cuello intentando ver si se atisbaban oportunidades en lontananza. Pues bien, ahora nos toca defecar. Sí, defecar, sí, que es todo un arte. Después de haber estado erguidos mirando al horizonte y escuchando tanto ruido, después de tanta especulación y de tantos brotes verdes que unos y otros prometían, después de tantos diagnósticos dichos y contradichos, ahora lo que toca es agacharse, poniéndose en una posición fetal mirando para abajo, y soltar. Además, a nuestra espaldita le irá bien.
Contrastes.
Una coyuntura única ha hecho que la entrada de Saturno en Escorpio coincida con la de Júpiter en Géminis. Las albricias creadas por los tinglados humanos coinciden con el asunto de la posición fecal, digo, fetal. Es una mezcla que da lugar a muchos contrastes. La experiencia intensa y justa de la muerte convive con la invención de paliativos y distracciones sin fin. Ruido y dispersión contra silencio y concentración. Nos toca el centrifugado mientras el tinglado de alrededor nos quiere eternamente centripetados.
Retorno al origen.
El acto de defecar es un retorno al origen (Cáncer), por lo de la posición fetal. Eso sí, probemos a defecar con las manos tocando los pies (Piscis). Si la humanidad lo hiciera de esta manera no habría hemorroides, ni enojo, ni estreñimiento. Defecar es como nacer (y viceversa). Y lo mejor es la comuna, claro, o bajar las tazas.
Así, pues, defequemos todos juntos el ruido, los rumores, las promesas no cumplidas, los enfados, los duelos, lo que ya no sirve, la tan cacareada crisis, las especulaciones, el miedo, las conspiranoias. Construyamos un mundo más honesto y veraz, empezando por nosotros mismos.

Con Saturno en Escorpio van a producirse muchas clarificaciones que pasarán a la analidad autobiográfica
Nota hasta aquí:
Si quieren leer algo serio sobre Saturno en Escorpio, pulsen en el artìculo de Anna Cervera que aparece publicado en el blog de Juan de la Fuente.

Post scriptum (aprovechando lo mortuorio de Saturno en Escorpio):

El morir como una de las bellas artes.

Los días finales en la vida de una persona representan la oportunidad más clara para experimentar la conexión profunda entre los propósitos del Sol y del Saturno astrológicos. El Sol representa la luz pura, la que atraviesa todas las realidades densas; Saturno, en cambio, simboliza esa densidad, lo más pesado de la vida, lo que supone para nosotros la mayor demostración de torpeza, lo que nos tienta a abandonar el empeño o a ser neurótica y sufrientemente perfeccionistas. Sin embargo eso así ahi para una razón mayor que es más que la realización o el sufrimiento... y no es fácil de nombrar. Es más, es imposible de nombrar y sólo se nos revela en el momento previo a la muerte, justo cuando el proceso de oxidación llega a su máximo. 

Como ven, lo denso no es la razón del sufrimiento -lo que solemos atribuir a Saturno-. Lo que hace sufrir es la interpretación de lo que significa tener un potencial, cosa que es tomada como delirio realizable únicamente en esta vida material. Exigir a lo denso lo que sólo lo espiritual puede dar es la razón del sufrimiento. Ahí está la clave de las frustraciones: el delirio, el autoengaño, la mente baja y descontrolada, la dualidad. 

Los días finales.

Si se viven con plena conciencia y aceptación, en los días finales de una persona se opera el gran centrifugado final entre el potencial puro y lo turbio, entre lo que la vida de uno es y el delirio con que ha sido vivida. Ahí es cuando nos podemos dar cuenta de que gran parte del potencial no estaba para ser realizado en su totalidad, y ni tan siquiera parcialmente, pues nuestro yo delirante se encargó de ponerlo difícil. Aceptar este hecho es muy relajante. 

Ah, y otra cosa:
En la vida de los humanos lo único que se salva es la conciencia, la portadora de la luz, un antioxidante natural que a menudo descuidamos mientras damos de comer al delirio.

(•) En 1996 es cuando se tramó la fiscalidad de Unión Europea, de lo cual se habla tanto últimamente. 

Preparémonos para vivir una etapa que pasará a los anales, y nunca mejor dicho.