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jueves, 13 de febrero de 2014

Influencia prenatal en la vida adulta



¿Hasta qué punto influye la experiencia prenatal en nuestra vida adulta?

De 20 años a esta parte está surgiendo una percepción que propone que la vida de los humanos está marcada por la experiencia prenatal. Además del enfoque expuesto por Stanislaf Groff sobre las matrices perinatales -en relación a la experiencia relacionada con el parto, con su forma y con las consecuencias para la vida de la persona, incluso en sus fases adultas-, surge en otros sectores de la psicología una percepción que considera que es todo el periodo prenatal, y no sólo lo acontecido alrededor del parto, el que influye en la totalidad del desarrollo emocional de la persona, incluso con efectos que perdurarán durante toda la vida.

En concreto, se dice que el 75 % de nuestra vida es una resonancia de lo acontecido durante los meses de embarazo. Así, pues, se podría decir que nuestra salud -su base temperamental y orgánica- está muy relacionada con la experiencia fisiológica y espiritual de haber pasado por el proceso de gestación. Vista así, la vida propia, desde que es engendrada hasta que llega el momento de la muerte, es una única pieza. El parto, pues, es una experiencia en la que se uno lo previo con lo posterior. A lo largo de la vida experimentamos nacimientos que reproducirán el parto fisiológico, tanto en lo biológico como en lo simbólico.

¿Influyen las características del parto en el modo de suicidarse?

A continuación, y antes de pasar a considerar cómo se puede percibir este asunto desde el mapeo astral, les cito un párrafo cuyo autor es Peter Chappell. El libro del que procede es Los traumas emocionales y su tratamiento con la Homeopatía. En él se dice, además de lo indicado en el siguiente párrafo, que al nacer pueden aparecer los viejos traumas del nacimiento del padre o de la madre.

Paso al párrafo:

En las investigaciones sobre suicidios se ha llegado a la conclusión de que los traumas creados en el momento de nacer tienen una influencia decisiva en el tipo de suicidio que se puede llegar a cometer. Cuando en el nacimiento se utilizan muchos medicamentos, es posible que el adulto se suicide con fármacos (y yo diría que posiblemente se vuelva adicto a las drogas). Cuando en el proceso de nacimiento hay asfixia, el suicidio por este método será la posible forma en que la víctima se quite la  vida y cuando se llega al mundo con la intervención de dispositivos mecánicos, como los fórceps, el suicidio se cometerá por medios mecánicos como el ahorcamiento. Todo esto encaja con las ideas acerca de la "repetición" de la que ya hablé en páginas anteriores. Estos hechos destacan la relevancia de los traumas que sufrimos en el momento del nacimiento.

Monitorización astrológica de la psicología prenatal.

Los mapas natales contienen una información muy interesante de tener en cuenta en relación a cómo es la persona y cómo ha sido la experiencia prenatal, y hasta qué punto, cómo, cuándo y en qué esta experiencia reverberará en los acontecimientos de la vida adulta.

Factores:

• La conjunción Sol-Luna prenatal describe lo que ha supuesto para los padres la llegada al mundo del usuario de determinada Carta. El signo en el que cae describe qué elementos del modo de vida han sido activados como consecuencia de la llegada de este hijo y cómo ello va a influir en la arquitectura psicológica individual. El signo y el grado refiere a aquello a lo que los padres dieron prioridad, ya sea voluntaria o involuntariamente. Aunque esta conjunción no se suele consignar en la Rueda Astral, su importancia, como digo, es tal que influye en las motivaciones, en la salud y en diversos elementos que actúan desde el inconsciente.

• La progresión inversa de la Luna, a razón de un grado hacia atrás por mes, nos indicaría qué incidencias pueden haber afectado la psique emocional del nativo.

• El ascendente y sus aspectos nos indica cómo fue el parto. De aquí sería deducible que el aspecto físico de la persona, el descrito por el ascendente, puede delatar si hay secuelas procedentes del parto.

• La Casa XII indica la experiencia prenatal mayormente recordada. Es muy habitual que se concentre en esta Casa la atención de los astrólogos que investigan el periodo intrauterino. Sin embargo, como señalaré en el siguiente punto, este factor se queda corto.

• Las Casas que van de la IV a la I reflejan cada una lo acontecido mes por mes. El primer mes está reflejado en la Casa IV; el segundo, en la Casa V; y así hasta llegar a la antesala del parto, la Casa XII, y el ascendente, que como ya he indicado es el parto mismo.
Con este detalle se pueden llegar a conocer los acontecimientos, su orden, si ha habido tensión, etcétera. Incluso se podría percibir cuándo cada uno de los padres se ha implicado psicológica y existencialmente en el proceso de gestación.
Hay astrólogos que utilizan la Carta de la concepción. Con este modo que les acabo de describir me parece innecesaria, a parte de la complicación que supone disponer de dos Cartas.

• De acuerdo a lo expuesto en el último punto, 3/4 partes de la Carta -de las Casas IV a XII- pueden ser consideradas como influencia prenatal. Son tres cuadrantes. Si consideramos que hay cuatro, aquí tendríamos la corroboración de que 3/4 partes del desarrollo vital adulto son un reflejo de la vida prenatal.

Un tema apasionante.

x Jesús Gabriel
un astrólogo de Barcelona.

lunes, 13 de agosto de 2012

Sobre la vida pre-natal

Vida pre-natal y su influencia en la edad adulta.
Unas sugerencias acerca de los significados de la Casa XII. 

x Jesús Gabriel, un astrólogo de Barcelona.

El primer ambiente vivido por un bebé acontece en el vientre de la mamá durante el periodo de gestación. Esos meses resultan cruciales para la gestión posterior de nuestra salud y de nuestras emociones. El útero es un athanor en donde se desarrolla el gran proceso. Gran parte de lo que allí acontece va a crear una reverberación que se irá replicando después del parto y, de alguna manera, durante una buena parte de nuestra vida.

Recientemente he leído diversos estudios que relacionan la vida prenatal con la predisposición a padecer enfermedades, no sólo en la infancia, sino también en la edad adulta. Por otro lado, ello me ha llevado a relacionar el estrés provocado por un traumatismo temprano –el nacimiento mismo ya lo es- con una tendencia a experimentar una carencia nutricional que se va replicando con el tiempo hasta catalogarse como crónica y llegar a formar parte de nuestro sistema de vida. Es obvio que los acontecimientos que generaron impacto en la experiencia prenatal deben ser tenidos en cuenta de cara a entender estos déficits.

La influencia de la experiencia prenatal genera un mapa de zonas sensitivas inconscientes que constituyen el fundamento a partir del cual se va construyendo nuestra personalidad. Así, pues, no hablaremos de enfermedad de forma directa sino de estados sensibles poco o nada propiciatorios para el bienestar que actúan como detonantes. Así, pues, en todo caso, tendríamos una enfermedad, la cual es síntoma y efecto de una particular sensibilidad; un detonante – el mismo sistema de vida puede serlo-: alimentación, relaciones, calidad energética y salubridad del hábitat, gestión del tiempo, gestión de las emociones y de las experiencias.; y, finalmente, la matriz perinatal compuesta por la vida prenatal, el parto y los primeros años de vida –los mimbres que darán forma a lo que luego será vivido en las diferentes etapas de nuestra vida-.

De toda esta explicación quisiera prestar atención a la sensibilidad y cuidado emocional que la vida merece. Está claro que el grado de atención que pongamos a nuestro sentir va a suponer también poner un cuidado en nuestras elecciones vitales, con la consiguiente consecuencia y repercusión sobre nuestro sistema de vida, el cual será determinante para nuestra salud o la falta de ella.

La alimentación es un factor clave en nuestra salud, y no sólo por su aportación nutricional, sino porque puede despertar o atenuar sensibilidades que luego podrán traducirse en forma de bienestar o malestar, generando unos efectos que van más allá de la ingesta y digestión. También habría que contar con otro factor que puede resultar tóxico o nutritivo como, por ejemplo, la elección de personas que nos acompañan en la vida y en la elección y cuidado del hábitat..

Antes he aludido al desgaste debido a experiencias traumáticas perinatales y al consiguiente déficit de determinadas vitaminas, oligoelementos y minerales en la edad adulta. Me pregunto ahora si, a parte de con la comida, podemos compensar estas carencias mediante una forma más consciente de relacionarnos con nosotros mismos, con otras personas, con el hábitat, etcétera. Me pregunto también si las personas con las que nos relacionamos y el hábitat en donde transcurre nuestra vida son portadores de elementos nutritivos o tóxicos. ¿Puede la compañía de otras personas –incluso de animales y plantas- resultar restitutiva y compensatoria de nuestras debilidades orgánicas, o bien, pueden acabar intoxicando y debilitando nuestras reservas hasta hacernos enfermar? Las vitaminas y minerales ¿únicamente los encontramos en los alimentos que ingerimos o, por resonancia, pueden llegar a nosotros a través de emociones cálidas originadas por una buena compañía o, incluso, por la presencia en casa de determinados objetos cuyas formas entren en resonancia con nuestra capacidad para engendrar salud y prosperidad? ¿Nos alimentamos sólo por ingestión y digestión o, también, por vibración? ¿Es nuestro trabajo tóxico -o transcurre en un lugar que nos hace sentir mal- y corremos el peligro de que ello baje nuestras defensas?  ¿Lo es también el modo de organización de nuestro hábitat personal o profesional? ¿Pueden ser los lugares y los edificios -junto con sus elementos y su amueblamiento y decoración-, tóxicos o nutritivos? ¿Influye sobre nuestro bienestar las formas de las cosas y el lugar que ocupan en nuestro hábitat? Al igual que con la alimentación, ¿se podría hablar de una arquitectura tóxica y de una arquitectura sana? ¿Los edificios, sanos o enfermos, pueden entrar en resonancia con factores sanos o enfermizos de nosotros mismos?