martes, 18 de octubre de 2016

Snowden

Oliver Stone es uno de los cronistas de la historia reciente de los Estados Unidos. Es como un orfebre, pues tanto cuida del guión como de cada uno de los detalles del producto final. Es decir, pone el foco en asuntos de gran importancia, al tiempo que también narra las peripecias particulares que acontecen en paralelo. En el cine de Oliver Stone subyace una fidelidad por tratar temas que acongojan y preocupan y, por otro lado, nos lanza la posibilidad de percibir en una misma película historias solapadas nada desdeñables. Incluso les diría más: por ejemplo, en Snowden resulta tanto o más interesante la forma de abordar las interioridades de la psicología del personaje que del tema del espionaje en si. En realidad, el tema central podría ser tomado como una excusa que sirviera para poner bajo la luz aspectos psicológicos del protagonista. Es decir, tenemos en Snowden una doble narración: la de los hechos y la de las zozobras interiores del personaje central. Estas zozobras ya venían con él desde antes de lo que en la película se cuenta. Y esto último lo digo porque el nivel de inmersión en la mente y en la psique del personaje es todo un master en psicología.

Por tanto, pues, lo más interesante en Snowden es el retrato interior del personaje y de sus circunstancias particulares. Y el asunto central que se explica, según lo percibí, no deja de ser una excusa para explicar algo que resultaría difícil de entender en otro contexto.

El hilo conductor de Snowden son los hechos que llevaron a Edward Snowden a adquirir notoriedad pública. Sin embargo, como les anotaba antes, lo más interesante es el retrato de la interioridad del personaje, a quien vemos discreto, de inteligencia brillante, ideológicamente ambiguo, ambivalente y difuminado, y que se va viendo empujado por las contradicciones y corruptelas de los servicios de inteligencia para los cuales trabaja. Este hecho es el que le sirve para sobreponerse a su ambigüedad.
Mi conclusión, resultado de la inmersión propiciada por Oliver Stone, es que Edward Snowden es un exiliado congénito, alguien a quien le resulta difícil vivir cómodamente en el mundo. Es decir, ya era alguien inclasificable antes de los hechos. Y éstos son los que sirvieron para que ese exilio interior se objetivara a través de acontecimientos concretos, que son los que en la película son narrados.

Por cierto,  el actor que encarna a Edward Snowden -Joseph Gordon-Levitt- no podría estar mejor escogido, no tanto por el aspecto físico sino por el mental.

domingo, 9 de octubre de 2016

Stramonium y el grado 23 de Acuario

Stramonium y las invasiones bárbaras.

Debo decir que me ha costado entrar en el terreno de Stramonium. Costó experimentar las primeras señales de sus efectos, y costó encajar las experiencias sensoriales que fueron surgiendo una vez abierta la caja de los truenos.

La materia médica avisa de que el carácter Stramonium es violento y, por lo que he experimentado, no le falta razón.
Para empezar, les diré que el primer aviso lo tuve en un sueño. Estábamos dos personas reunidas esperando la visita de dos alienígenas. La sensación era de estupor, pavor y curiosidad. La experiencia nos tenía atrapados. En otro sueño, al día siguiente, estando medio despierto percibo cómo unos seres con forma humana caminan por la pared del dormitorio. Podría tratarse de un reflejo procedente del exterior, pero no. En cualquier caso, fue una sensación de estar siendo invadido, de estupor, de pavor descontrolado.

Reflexionando sobre la experiencia, una vez pasadas las tomas del medicamento, intuyo que Stramonium, tanto o más que para tratar alucinaciones persecutorias, puede servir para gestionar las respuestas emocionales que uno experimenta ante situaciones que conllevan la sensación de ver invadido el propio territorio.
También, fruto de estas experiencias, reflexiono sobre la posibilidad de que tras el terreno mental que corresponde con Stramonium pueda haber algún tipo de paranoia espiritual. Podríamos, entonces, decir que Stramonium puede ir bien para tratar fobias, xenofobias, pánicos, agresividad, grietas o agujeros psíquicos, desprotecciones emocionales, psicológicas o espirituales, miedo a lo desconocido, sensación de estar amenazado.

Habiendo una grieta por la que parecen penetrar invasores mentales, la persona reacciona con violencia, pensando acaso que es el mundo externo que invade realmente. Por tanto, es posible experimentar aprehensión ante cosas que en sí mismas no son amenazantes. La amenaza, pues, proviene de la forma de percibir estos estímulos, de la sensitividad de la persona, que entra en alarma.

El grado 23 de Acuario.

El grado de reverberación de Stramonium es el 23 de Acuario, uno de los más delicados y abstractos del zodiaco. Representa a la persona que se ha quedado sin referentes. Por lo tanto, hablamos de una persona potencialmente desprotegida, excepto que desarrollemos una conciencia con la cual lleguemos a percibir al Cielo y a la Tierra como protectores. Es decir, en el grado 23 de Acuario tanto puede estar simbolizado el individuo desorientado y sin brújula a la que recurrir, como aquel otro que no tiene brújula pero que está perfectamente orientado. La diferencia entre uno y otro radica está en el grado de intolerancia ante lo que cree que no puede controlar o comprender, o ante la sensación de ausencia de referentes, aunque ésta sea momentánea. Por ejemplo, ante la ausencia de un ser querido, cuando la persona no es capaz de soportar el vacío.

Otro detalle más: puede haber en Stramonium una tendencia relacionada con la postergación o aplazamiento de la necesidad de reconocimiento. Se podría decir que Stramonium es intolerante a la frustración, especialmente cuando ésta viene dada a través de relaciones con otras personas. Así, pues, para evitar la frustración, la persona opta por negar que quiere el reconocimiento, el amor, la reciprocidad, acaso para evitar su propio arrebato violento cuando lo que espera no se produce. Es decir, ante la frustración que no tolera experimentar, la persona se comportan con desdén o dejadez en cuanto a sus propias necesidades. Es decir, la persona, para evitar encontrarse con lo que teme, acaba descuidando los vínculos, lo cual genera un bucle en el que se repite la misma historia

La raiz de todo ello está en la susceptibilidad ante la falta de respeto, acaso porque lo ha experimentado por activa y por pasiva, lo cual ha podido comportar la supresión de necesidades de contacto íntimo debido a la falta de respuesta de los demás.

La persona simbolizada por Stramonium y el grado 23 de Acuario puede haber sufrido abandono, escenas crispantes o frialdad emocional en el ambiente familiar de la infancia. Ello ha podido generar un impacto cuyo residuo perdura incluso en la madurez.

A la persona simbolizada por este grado le puede interesar concretar, como forma de ceñir su mente

A la persona simbolizada por este grado le interesará trabajar internamente para ceñir y centrar su mente, ya sea para compensar las grietas por las que entra información sutil de manera descontrolada. Se trata de una persona que ha podido compensar sus carencias emocionales a través del desarrollo intelectual. Sin embargo, sus emociones interfieren de tal manera sobre la mente que no es posible vivir estos privilegios confortablemente. La consecuencia de ello es una actividad mental sin control y perturbada por las propias ansiedades. Muy relacionable con todo ello son las desconexiones mentales involuntarias, perturbaciones e interrupciones en la atención. Es decir, debido a ello, la persona Stramonium puede no sacar todo el partido que podría de su mente. Sin embargo, el drama no es éste sino la razón de fondo de tales perturbaciones, lo cual nos llevaría a volver a leer la primera parte de este artículo. Es decir: la expresión inadecuada en cuanto a las propias necesidades de contacto emocional con los demás.

Para finalizar, las ausencias mentales son más o menos frecuentes en función de lo bien o de lo mal adaptada que la persona esté ante las circunstancias en las que trata de desenvolverse. Se podría decir que ausentarse es una forma de manifestar una disconformidad ante el mundo. O, si lo prefieren, la persona se ausenta, mental, emocional o físicamente, como consecuencia de su inadaptación al mundo. A partir de ello, desarrolla un sinfín de prótesis mentales que nunca acaban de tapar del todo el agujero de su inadaptación.


Una curiosidad relacionada con el grado 23 de Acuario es que también se corresponde con Sabal Serrulata. Podríamos pensar, a partir de esta coincidencia, que ambos homeopáticos cubren un espectro mental común: el impulso por vivir, ser y realizarse combinado con la tendencia a desviarse de ello o a negarse a uno mismo las propias posibilidades de satisfacción existencial.

sábado, 8 de octubre de 2016

Sabal Serrulata y el grado 23 de Acuario

Sabal Serrulata y el grado 23 de Acuario.




Sabal Serrulata responde a un perfil de baja autoestima que es disimulada con gestos de aparente autosuficiencia, afabilidad y extraversión. Sin embargo, como ahora veremos, todo ello puede ser una artimaña orientada a ocultar una profunda e insondable vulnerabilidad. Debo decir, no obstante, que Sabal Serrulata puede resultar de interés en situaciones concretas o puntuales como, por ejemplo, cuando hombres y mujeres no aceptan la pérdida de interés sexual, ya sea por edad o por enfermedad. Por tanto, Sabal Serrulata suele recomendarse más concretamente para tratar problemáticas relacionadas con los órganos sexuales, especialmente en el caso de hombres. En el caso de las mujeres, aunque también podría utilizarse Sabal Serrulata, la materia médica se decanta más por Pareira Brava (13 de Aries).

Más allá de situaciones concretas, la psicología de fondo relacionada con Sabal Serrulata se corresponde con una persona que parece tener propósitos firmes. Cuando digo parece es porque su impulso les lleva a tenerlos, aunque la tendencia siguiente es a dejarlos sin realizar. Sería equivalente a mostrar un interés sexual fuertemente sentido y luego no proseguir con la culminación del asunto. También, y por la misma razón, son personas simpáticas y extrovertidas que no dan continuidad a sus relaciones. Podría tratarse de individuos talentosos que no perseveran en desarrollar plena y concretamente su valía. También pueden ser personas que se prometen hacer algo que luego no cumplen. Podría parecer que el asunto gira en torno a la falta de disciplina, necesaria para dar continuidad a cualquier visión, afecto o proyecto. O a la falta de voluntad, que es fuerte en ciertos momentos e inexistente, en otros. Sin embargo, como veremos, el asunto es algo más complejo.

La razón de estas interrupciones no puede explicarse por un factor de dispersión. Más bien se refiere a caídas energéticas, a lapsus, a menudo profundos. Por otro lado, cuando Sabal Serrulata se relaciona con los demás pone tanta energía que no es de extrañar este tipo de desconexiones. Este vaivén, participación-desconexión, es una señal de que la persona es idealista y, por lo tanto, fácil de caer en decepción y desinterés. Como acabo de indicar, esta energía no es posible encarnarla en positivo en todo momento. Más bien, la persona funciona como un trompo que oscila entre extremos, pues pasa de la idealización y el entusiasmo a la decepción y a la frialdad. Y lo que caracteriza a Sabal Serrulata es que estos vaivenes pueden ser largos. Es decir, etapas largas en las que hay una dedicación al ideal y etapas largas en las que hay una desconexión. El problema aquí es que el curso de las acciones queda interrumpido, haciendo que la persona vea marchitar sus ilusiones y sus estados de ánimo.

El asunto de fondo está muy relacionado con el bajo nivel de autoestima, a menudo camuflado a través de comportamientos aparentemente sociales o extrovertidos. O también, a través de actitudes rígidas, dogmáticas o prepotentes. La persona Sabal Serrulata vive más en su mente que en su corazón -o que en la vivencia de su sexualidad real-, pues ahí es donde está la herida.

El estado energético de la persona discurre parejo al de sus ideales, los cuales son utilizados para camuflar la tendencia a desvalorizarse. Sus ideales, por otro lado, corren parejos al de su esperanza. Y la esperanza puede caer, especialmente cuando ésta es tomada como una huida. Lo cual es como decir es que cuando la materialidad de los resultados contradice lo idealizado es cuando sobreviene la caída en el desinterés y uno se acaba desconectando. Y ahí es cuando aparecen las consecuencias de aquel bajo nivel de autoestima. La consecuencia de todo ello es que la persona abandona el barco (su mente y su espíritu) o lo deja sin control. El perfil correspondiente a Sabal Serrulata vibra en positivo cuando está por las ideas. Se siente vital cuando vive por y para las ideas, y siente hastío cuando éstas requieren que se las cuide, pues ahí es donde amenaza el tema de la baja autoestima. Es decir, las visiones de Sabal Serrulata son muy nítidas, como si su desarrollo pleno estuviera a punto de acontecer. Sin embargo, la claridad de estas visiones puede no corresponderse con el tiempo que la cosa visualizada requiere para su materialización. Por tanto, pues, la persona puede dejar marchitar sus ideas, en la medida en que su materialización se demora -o en la medida en que lo visualizado exige unas rutinas que a Sabal Serrulata le parecen limitadoras-. Lo que quiere Sabal Serrulata es huir de la realidad a través de la especulación, ya sea hacia el futuro de la humanidad; o sobre sí mismo, dejándose caer en pensamientos flagelantes.

Otro detalle, muy relacionado con lo indicado hasta ahora, es la facilidad para vivir fuera y dentro de los límites, como si estos no existieran, o como si las fronteras mentales o emocionales pudieran traspasarse fácilmente. Podríamos decir que el sufrimiento aparece cuando los límites dejan de ser fácilmente traspasables y nos damos cuenta de que en realidad son muros.

El grado 23 de Acuario.

Como Stramonium, la resonancia de Sabal Serrulata recae sobre el 23 de Acuario. Este grado encarna a la persona de natural expansiva y simpática, pero que, por contra, es profundamente pasiva y antisocial, Es decir, se trata de individuos que cuando están creativos parecen muy activos, pero que, a la que se descuidan, pueden caer en la mencionada pasividad y dejarse marchitar. Sabal Serrulata y el grado 23 de Acuario se encarnan en personas a las que les gustan más las ideas que las rutinas que la materialidad impone. Se trata, pues, de individuos que sienten atracción por la creatividad, por el arte, por la belleza, por la intelectualidad o por la espiritualidad. De igual modo, idealizan a quienes no conocen -perciben la belleza del potencial en los demás- y desprecian a quienes conocen -pues éstos encarnan los límites que tanto agobio dan-.

Un trabajo relacionado con ello podría ser poner atención a los límites, de tal manera que no fueran percibidos como impedimentos. Es decir, la persona no tolera las obligaciones que el orden cotidiano exige, pues percibe los impedimentos como algo frustrante, injusto, agobiante o que amenazan su frágil autoestima. De este modo, vemos a Sabal Serrulata oscilando entre sensaciones gratificantes y estimulantes -como si se tratara de un pájaro volando- o viviendo las rutinas con una sensación de esclavitud -como una ratita dando vueltas en la rueda de su jaula-. Este vaivén puede aplicarse a las relaciones personales.

A la persona Sabal Serrulata-grado 23 de Acuario le interesa llevar a término sus ideas, aunque no tanto cuidar de ellas. De hecho, ve las ideas ya encarnadas antes de que lo estén. Es un visionario al que le disgusta cuidar y mantener este potencial más allá del encanto que tiene la idea cuando ésta aún no exige ni genera obligaciones. Por tanto, la persona, que aprecia el mundo de las ideas y de las visiones, cuando tales cosas entran en camino de la materialización empieza a desvalorizarlas. Por igual razón, la percepción que tiene de los demás experimenta una degradación cuando tales relaciones entran en lo cotidiano, lo cual es percibido, como ya hemos indicado, como si se tratara de un límite agobiante.

En resumen. Sabal Serrulata es alguien que puede resultar extravertido en apariencia y, a la vez, ser profundamente antisocial, como si se tratara de dos capas distintas de la personalidad. Es rígida en cuanto a ideas -recordemos que éstas son lo que da sentido a su vida-. Sin embargo, es desapegada y laxa cuando las ideas han pasado a lo concreto. En este caso, además de laxa, puede incluso llegar a despreciar la realidad de lo que amó cuando lo amado aún no era real. Esta misma forma de actuar la podemos observar en la forma con que las personas caracterizadas por este rubro se relacionan con los demás. Idealizan a otras personas, cuando éstas no forman del entorno cotidiano, y dejan de prestar atención cuando la relación es demasiado cotidiana. La razón de ello es que a estos individuos no les gusta que se les conozca a fondo, por todo lo dicho en relación a su baja autoestima.